sábado, 9 de febrero de 2013

DONALD CROWHURST (1)



Ya me he referido en este blog a la primera regata vuelta al mundo para navegantes solitarios que tuvo lugar a finales de la década de los sesenta, la que fue denominada como “una regata de locos” y que sentó las bases de la regata Vendée Globe que acaba de finalizar. Un inciso: el navegante catalán Jaume Samsó, que participaba en esta regata, tuvo que ser rescatado hace unos días por un helicóptero, tras volcar su embarcación en el Atlántico, en las proximidades de las islas Azores.

En aquella regata de 1968 destacaron dos nombres, grandes para siempre en el mundo de la navegación: Robin Knox-Johnston, inglés de 28 años, el ganador “oficial”, con quien me encontré casi cuarenta años después en la bahía de Ushuaia cuando participaba en la regata Velux 5 Oceans de 2007; Bernard Moitessier, francés de 45 años, escritor y dibujante, el ganador “moral” (algún día contaré su historia).

Entre el resto de los nueve participantes, Donald Crowhurst, ingeniero electrónico inglés de 36 años. Su nombre no figura en los anales de la navegación. Y, sin embargo, el personaje me atrapó cuando cayó en mis manos por primera vez el relato de esta competición. Así que decidí investigar y profundizar un poco en su historia hasta tener una visión completa de su “aventura”, que voy a describir de forma breve.

Donald Crowhurst era un feliz padre de familia con mujer y cuatro hijos pequeños y vivía en una casa de campo en un pequeño pueblo. Aunque reconocido como brillante profesional su empresa había empezado a declinar. Era un mero aficionado a la navegación y sin embargo decidió tomar parte en la regata organizada por el Sunday Times, con la idea de obtener el trofeo de ganador y poder relanzar así (había 5.000 libras de premio) su empresa de equipos electrónicos. Confiaba ciegamente en ello e incluso había hecho un concienzudo estudio matemático sobre las características de cada barco que le otorgaba una notable ventaja sobre el resto de participantes. Pero el error más grave fue no tener en cuenta que la última carta siempre la juega el mar, ese gran nivelador que siempre se mofa de los mejores planes. Tras algunos contratiempos de última hora, tomó la salida el 31 de Octubre a bordo del trimarán (velero con tres cascos) Teignmouth.

(Continuará…)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nos dejas con la miel en los labios.
Por cierto, tenías razón con respecto a la regata Vendée Globe: ninguna referencia en los informativos salvo una pequeña sobre el incidente de Samsó.

Luis

Bernardo I. García de la Torre dijo...

Tranquilo. Solo un poco de suspense en honor al maestro Hitchcock.
Lo de la regata, no hacía falta ser muy avispado para imaginarlo.