viernes, 17 de marzo de 2017

LA CUERDA Y EL GUIJARRO. Entre la tradición y la modernidad.


El cliente nos pedía una vivienda de estilo tradicional, inspirada en la arquitectura del caserío vasco, con su cubierta a dos aguas, sus aleros, sus entramados de madera y ladrillo rústico… Sin embargo interiormente, a nivel de instalaciones, debía ser una casa “inteligente”, con un alto grado tecnológico: controles domóticos, pantallas de plasma, electrodomésticos de última generación… Y contar con un amplio garaje para su vehículo de no sé cuántos caballos. Y no de tiro precisamente.

Algo parecido ocurre también en nuestra profesión cuando nos enfrentamos a la rehabilitación o intervención sobre un edificio histórico, el eterno debate entre el respeto absoluto a lo existente o la convivencia entre el lenguaje contemporáneo (modernidad) y el histórico (tradición). En este blog se ha abordado en varias ocasiones esta cuestión:

Nos movemos continuamente entre la modernidad y la tradición. Entre las “esferificaciones” y las croquetas de la abuela. Nos seduce lo nuevo, lo avanzado, lo pulido. Pero, al mismo tiempo, nos resistimos a abandonar lo conocido, “lo de toda la vida”, lo que nos da seguridad. Y en ese equilibrio continuo, que no parece difícil, discurren nuestras vidas. Entre las raíces, que nos siguen vinculando a la tierra, y las alas, que nos permiten un cierto revoloteo pero sin llegar a romper esos vínculos ancestrales.

Hace unos días escuché las palabras de Javed Akhtar, escritor indio y coguionista de la película “Sholay”, que definía de esta forma esa dualidad entre tradición y modernidad, aplicada al mundo del arte pero extensible a cualquier faceta de la actividad humana:

“Seguro que ha visto a niños jugar con una cuerda y un guijarro. Atan el guijarro con la cuerda y empiezan a hacerlo girar por encima de la cabeza. Poco a poco van soltando la cuerda y empiezan a hacer círculos cada vez más grandes. Este guijarro es la sublevación contra la tradición, quiere alejarse. Pero la cuerda es la tradición, la continuidad que lo sujeta. Si cortas la cuerda el guijarro se caerá. Si quitas el guijarro la cuerda no puede llegar tan lejos. Esa tensión entre la tradición y la modernidad (entendida esta última como sublevación contra la tradición) es, en cierto modo, contradictoria. Pero, en definitiva, son una síntesis, una unión. Tradición y modernidad siempre estarán juntas en cualquier buen arte”.

Bella y lúcida definición. Pero me quedo con una sencilla acción que observé no hace mucho tiempo mientras viajaba en el metro. A mi lado una señora estaba concentrada en la lectura de su libro electrónico (o e-book). Cuando llegó al final de la página acercó su dedo índice a la boca, lo humedeció y pulsó la tecla de avance. Tradición y modernidad en estado puro.

domingo, 19 de febrero de 2017

VERSIONES DE CANCIONES (2)

Sonaron los primeros acordes de la guitarra y creí identificar la canción, una versión de “Hurt”, que grabó Johnny Cash hace ya unos años. Fue el pasado sábado en el acto de inauguración de una exposición fotográfica, y no me equivocaba.

No es la primera vez que hablo de Cash y de sus canciones: “Diez años sin el hombre de negro”. Pero sí es la primera vez que hablo de esta canción que me puso los pelos de punta la primera vez que la escuché, y aún lo sigue haciendo. Su interpretación destila una profunda melancolía que suena a repaso vital y a despedida. Pertenece a su último disco, “American IV: The Man Comes Around”, que grabó en 2002 ya con su enfermedad pulmonar muy avanzada, unos meses antes de morir. Probablemente su estado físico provocó un cambio de registro en su música con interpretaciones más reflexivas pero no menos intensas. Y “Hurt” es una buena muestra de ello.


Unos años más tarde escuché una versión de esta canción a cargo de un grupo desconocido para mí hasta entonces, Nine Inch Nails. Me pareció interesante, de ese tipo de versiones que reinventan la canción original hasta hacerla prácticamente nueva, una “deconstrucción” del tema original, por utilizar un término filosófico muy en boga en todos los ámbitos, incluso en el arquitectónico y en el gastronómico. La deconstrucción tenía su atractivo, sin duda, y me reafirmaba en la idea de que la creatividad puede estar apoyada en trabajos ajenos y llegar incluso, en algún caso, a superar el original: “Versiones de canciones”.


Y hasta aquí sería una historia más de entre tantas si no fuera porque lo que acabo de contar es totalmente falso. Porque aquí sí me equivocaba. Aunque no he mentido.

Hace unos meses volví a escuchar “Hurt” en la versión de Nine Inch Nails. Y aparecía una fecha, 1994, el año en que fue grabada por este grupo dentro de su álbum “The downward spiral”. ¿Cómo? Me quedé petrificado un momento. Y no tuve más remedio que reconstruir la historia admitiendo que fue Johnny Cash quien hizo, asimismo, su propia “reconstrucción” de este tema ocho años después de su publicación.

Pero a pesar de este giro en la historia de 180 º hay algo que no ha cambiado: es una canción sublime.

domingo, 22 de enero de 2017

ASCENSIÓN AL SERANTES (21/01/2017)


El monte Serantes (451 m. de altitud) se sitúa en la orilla izquierda de la desembocadura del río Nervión o ría de Bilbao, espacio que conocemos como “El Abra”.

La ruta, organizada por nuestra compañera Teresa, la iniciamos en un puente que no necesita presentación, y que une los municipios de Getxo y Portugalete. Mañana fría pero soleada. Avanzamos hasta Santurtzi, localidad de tradición pesquera, e iniciamos la aproximación a las estribaciones del Serantes. Hay varias rutas posibles de ascensión y, en este caso, optamos (casi sin querer) por la más corta y exigente: todo para arriba, como las cabras. En poco más de hora y media estábamos disfrutando de la magnífica panorámica que se observa desde su cumbre.

El descenso nos llevó de nuevo a la noble villa de Portugalete, donde recuperamos líquidos, y completamos la jornada, tras cruzar la ría en el histórico gasolino, con un tradicional cocido de “tres vuelcos” (sopa, garbanzos y carnes).

En resumen, un cómodo recorrido de algo menos de quince kilómetros en nuestra primera salida invernal.

Fotografía de Marta R.




Al fondo nuestro objetivo


¡Menuda zancada!

Ya sabemos lo que es El Abra ¿no?

Tradición y modernidad
Fotografía de Marta R.
Fotografía de Marta R.
"Despega como puedas"
El mejor recogepelotas
El fotógrafo en plan... Sin más







¡Que circule ese queso!
¡Ay cómo se mueve!
Punto y seguido

Pinchando sobre cualquiera de las fotografías se abre la galería de imágenes.

miércoles, 18 de enero de 2017

¡CORTEN!


Una de las mejores entrevistas que he escuchado jamás tuvo como protagonista, al final de su trayectoria profesional, al cineasta John Ford. El mérito no fue precisamente (o quizás sí) de su entrevistador, el también director de cine Peter Bogdanovich, que se afanaba en intentar extraer de su entrevistado las claves más profundas de su obra cinematográfica.

P.B.: Señor Ford, su visión del Oeste es cada vez más melancólica, si comparamos por ejemplo “Caravana de paz” con “El hombre que mató a Liberty Valance”. ¿Se había dado cuenta?
J.F.: No.
P.B.: Ahora que se lo comento, ¿quiere decir algo al respecto?
J.F.: No sé a qué se refiere.
P.B.: Señor Ford, ¿diría que en “Fort Apache” la moraleja era que el ejército era más importante que el individuo?
J.F.: ¡Corten!

Sin duda el sabio y huraño Ford en estado puro. Un Ford que nunca mostró interés alguno en hablar de su cine, en explicar ni analizar sus películas. Ya serían otros los que se ocuparían de elucubrar, interpretar y decidir por qué su cine era así y no de otra manera, llegando a conclusiones incluso contradictorias en muchos casos.

En los tiempos que corren, por el contrario, parece que los propios artistas y creadores de diferentes ámbitos (cine, literatura, música, artes plásticas…) se empeñan en explicar y justificar sus propias creaciones, convirtiéndose, de alguna forma, en sus propios entrevistadores, dirigiendo o predisponiendo al espectador ante sus obras, eliminando el factor sorpresa o la capacidad de emocionar o sugerir que toda obra artística debería poseer por sí misma. Y esos creadores dedican más energías (demasiadas, diría yo) a convertirse en guías espirituales, en divulgadores y voceros culturales de sus propias obras. Y cuando eso sucede, cada vez de forma más habitual, me pongo en guardia, recelo de la capacidad creativa real de esas personas.

Estos días disfruto, gracias a la generosidad de los Reyes Magos, de la escucha de un disco grabado en 2016, con motivo de la despedida de un grupo de música de nuestra tierra, Oskorri, tras cuarenta y cinco años de trayectoria profesional. Nunca me he parado a analizar y diseccionar sus canciones. Tampoco he escuchado de ellos explicaciones metafísicas ni filosóficas sobre su trabajo. Pero han sido y son muy buenos, los mejores, un escalón o dos por encima del resto. Sólo hay que dejarse llevar por su música. Que si son grandes intérpretes, que si fusionan de forma magistral tradición y modernidad, que si son exquisitos músicos en directo, que si… Como diría John Ford… ¡corten!

Oskorri & Ruper Ordorika en 1996:


lunes, 2 de enero de 2017

BILBAO Y SUS ARQUITECTOS / BILBAO AND HIS ARCHITECTS


Conocemos los edificios de nuestra ciudad. Unos más, otros menos. En algún caso algo de su historia, de su estilo, de la época en que fueron construidos. Incluso de sus cambios de uso. Pero en pocos casos sabemos quiénes han sido sus arquitectos, los profesionales que han realizado esos proyectos, que han diseñado su forma, su funcionalidad y su manera de construirlos.

En Bilbao han empezado a sonar algunos nombres recientemente, con motivo del “desembarco” de las grandes firmas internacionales que han intervenido en una parte del proceso de regeneración urbana de la ciudad a partir de los años 90 del siglo XX: Gehry, Foster, Siza… Y sin embargo desconocemos a los auténticos artífices de nuestra ciudad, del nuevo Bilbao que empezó a gestarse a finales del siglo XIX y que se desarrolló de forma paralela a la etapa industrial de la comarca, hasta finales del siglo XX.

Visualizar su rostro, conocer algo de su trayectoria, de sus ideas y de sus inquietudes personales es uno de los caminos que proponemos para entender, comprender y valorar nuestro entorno urbano. Detrás de cada edificio hay una idea, una intención, un esfuerzo creativo, unos dibujos… con el fin último de que presten servicio a los que habitamos la ciudad. Empezamos el camino con estos “siete magníficos”, pero hay muchos más.

VÍDEO:


martes, 13 de diciembre de 2016

DIBUJANDO BILBAO / DRAWING BILBAO


¿Por qué dejamos de dibujar?

Es habitual escuchar expresiones como “Es que yo no sé dibujar”; “Es que no se me da bien.” Y sin embargo todos tenemos esa capacidad innata. Hemos dibujado de niños y a través del dibujo hemos desarrollado nuestra comprensión hacia el mundo que nos rodea, siendo a su vez un medio de expresión y de juego. Pero cuando crecemos, de forma lamentable, perdemos, o mejor dicho, renunciamos a esa capacidad. Algunos de los motivos pueden ser la preponderancia de la educación lingüístico-verbal y lógico-matemática, relegando a un segundo plano la inteligencia espacial y la representación visual. O la asociación histórica del dibujo al arte y a la estética ignorando el resto de aplicaciones.

Recorremos nuestra ciudad a veces sin detenernos. Y cuando lo hacemos disparamos nuestras cámaras y nuestros dispositivos móviles de forma indiscriminada, sin mirar realmente lo que tenemos delante de nuestros ojos. Por eso proponemos coger papel y lápiz (o boli, o pluma…) y descubrir nuestra ciudad dibujándola: sus edificios, sus plazas, sus parques, sus puentes, sus detalles…


El dibujo, el “apunte”, como herramienta para conocer y comprender nuestra ciudad.

Vídeo:




domingo, 27 de noviembre de 2016

ARQUÍFOROS, Arquitecturas desde el semáforo


Bilbao, 27 de Agosto de 2016. Una tarde de verano en la “Aste Nagusia” (Semana Grande, fiestas patronales).
Esperando el inicio del concierto de un grupo local, y esperando a que el semáforo se pusiera verde para cruzar la calle, surgió esa fotografía, de forma totalmente casual. Y a partir de ahí vinieron otras y otras, observando la arquitectura de nuestra ciudad desde el suelo hacia el cielo, mimetizado casi con esos dispositivos de control de tráfico. Verde, naranja, rojo, verde...

Una serie fotográfica, una colección de imágenes, un proyecto visual… sin proyecto, sin planificación, sin un objetivo definido, casi sin cámara (una compacta y vetusta “olympus” de bolsillo).

Hay muchas formas de mirar la arquitectura, y ésta puede ser una de ellas. ARQUÍFOROS, Arquitecturas desde el semáforo. Y la música no podía ser otra que la de los “culpables” de esa primera fotografía.

Vídeo:


miércoles, 23 de noviembre de 2016

RECORRIDO ALISEDA DEL RÍO AGÜERA (19/11/2016)



Caseríos trucenses, palacios, molino, alisos, caballos, cormoranes… Todo ello concentrado en un cómodo recorrido por la ribera del río Agüera. Completado con la ascensión a la ermita de San Roque y su coso taurino. Con los colores del otoño en su plenitud.

¡Hasta la primavera!

Palacio de Pando
El hombre que susurraba a los caballos...

...y a los burros












¡6141, guapa!
Molino de Basinagre

Caserío en Basinagre

Nos internamos en la aliseda





Arquitectura popular (de estilo indefinido)
Berza, berza, berza...












Ventana "Mickey"

Pelón pelón



"Agüera's eleven"

Polideportivo de Agüera
Iglesia de San Juan






































Barrio de Pando: caseríos trucenses

"El sol marca las horas pero sólo Dios fija la hora"
(Fotografía de Patricia O.)

¡Hay que afeitarse!

Ermita de San Roque y coso taurino.
Trucíos / Turtzioz
Faltan las patas
(Fotografía de Patricia O.)



También tiene que afeitarse



Ya va haciendo hambre
(Fotografía de Teresa H.)

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