viernes, 3 de octubre de 2014

VOLAR Y SER INVISIBLE

Volar y ser invisible. Los deseos más anhelados por el ser humano. Si los sueños son, de alguna manera, una proyección de nuestros anhelos, es cierto que en mi caso la sensación de volar aparece en algunos de ellos, de los pocos que recuerdo. Y es una sensación muy física, muy real. Tanto es así que en más de una ocasión me he despertado sudoroso y con una sensación de vértigo y de mareo tras un vuelo veloz y acrobático. Los aterrizajes son mi punto débil. Y en mis paseos montañeros me quedo absorto observando los vuelos majestuosos de las águilas y de los buitres, envidiando su capacidad para planear manteniéndose durante largo tiempo colgados del cielo. Sí, me gustaría poder volar.

Sin embargo lo de ser invisible no lo veo. Me parece que responde más a intenciones maliciosas, a ver sin ser visto, a espiar, a una actitud de cobardía. A pesar de las buenas acciones de la mujer invisible en “Los 4 fantásticos”. Pero, por otro lado, esto de la invisibilidad parece darse de bruces con una de las grandes tendencias sociales actualmente en boga en el territorio virtual. Hace unas semanas recibí una invitación para que este blog participara en una especie de revista de blogs digital. Por la calidad de sus contenidos, según sus promotores. Tras agradecer la propuesta planteé una ingenua cuestión: ¿Qué contrapartida recibo yo a cambio? La respuesta fue inmediata: Te damos “visibilidad”. No sé a cuánto cotiza esta nueva moneda, la visibilidad. Entonces, y según esto, parece mejor ser visible que invisible. Tu éxito depende de que tengas un gran número de seguidores o de amigos o de comentarios en la red. Y sin embargo, por otro lado, la invisibilidad sigue siendo uno de los mayores anhelos del ser humano. Me he perdido.

Leo en el periódico que se está probando un prototipo que va a suponer un gran avance en temas de defensa (o de ataque) nacional. Un dron que vuela a baja altitud y que, a su vez, es invisible para los radares. O sea que cumple las dos premisas iniciales. ¿Querrá esto decir que los seres humanos acabaremos convirtiéndonos en drones? ¿Máquinas programadas para verlo todo y a todos bajo el manto de la invisibilidad? Ahora que tengo unos binoculares (antes llamados prismáticos, antes llamados catalejos) cuando vea sobre mi cabeza un ser volador me afanaré en observar con detalle sus evoluciones para intentar mejorar mi técnica, al menos en mis sueños. El tema de la visibilidad-invisibilidad lo tengo que digerir un poco más.

Pero mientras reflexiono sobre deseos y anhelos he decidido rechazar la invitación… de momento. Nadie es perfecto.


Epílogo. Antonio López ha tardado veinticuatro años en realizar el retrato de la familia real. A Richard Linklater le ha llevado doce años rodar su película “Boyhood”. Algo menos ha sido el tiempo que he dedicado a plasmar mi última creación artística:

 “Mujer invisible volando sobre fondo blanco”.

jueves, 25 de septiembre de 2014

NORMAN FOSTER Y EL METRO DE BILBAO (2)

(…continúa)

DIÁLOGO ARQUITECTURA-INGENIERÍA: CONEXIÓN LONDRES-PAÍS VASCO
Cuando Foster & Partners inició su trabajo en el proyecto, el trazado de la línea, la ubicación de las estaciones y la configuración de las cavernas y los túneles ya habían sido determinados tras varios años de estudio por los técnicos locales. El equipo de Londres se concentró en la disposición del interior de la estación y en el desarrollo de la posición de las entradas y de los cañones de acceso. Se diseñó la forma ideal de las cavernas para emplazar las mezzaninas, las escaleras y el ascensor.
Una vez definida la forma general, el equipo desarrolló el diseño del equipamiento interior: carpintería metálica, estructuras de mezzanina, bancos, señalética, iluminación y recintos acristalados de acceso. Mientras el equipo londinense desarrollaba el diseño en detalle, técnicos e ingenierías locales, coordinadas por Imebisa (Ingeniería del Metro de Bilbao, S.A.), realizaban los planos de ejecución y los cálculos. Los paneles prefabricados de revestimiento requirieron de un exhaustivo control de color, textura y uniformidad del hormigón.

El equipamiento fue desarrollado por Michael Weiss Associates siguiendo el diseño conceptual del equipo de Foster. Cabe destacar la participación del reconocido diseñador gráfico Otl Aicher, recientemente fallecido, como responsable de la imagen corporativa del metro.

Sección de las estaciones

CONCLUSIONES
Metro Bilbao es el proyecto más ambicioso y lúcido dentro de las actuaciones dirigidas a la renovación del tejido urbano y la reordenación de la ciudad. La conjunción de funcionalidad y calidad estética lo convierten en una obra sobresaliente dentro de la regeneración del Bilbao Metropolitano. Asimismo la convocatoria de un concurso de proyectos propició un equilibrio necesario y fructífero entre el diseño arquitectónico y la aplicación de la ingeniería.
Frente a otras propuestas que intentaban “revestir” o “disfrazar” el espacio subterráneo, la propuesta de Norman Foster potenciaba el concepto de caverna-estación y planteaba una transición muy directa entre la estación y la calle con la utilización de tres materiales básicos: hormigón, acero y vidrio.
La claridad de la arquitectura del metro se refleja en sus tres elementos básicos para las estaciones: el interior (andenes, vías); la intercomunicación (vestíbulos, escaleras); el exterior (arquitectura de calle o “fosteritos”). Las estaciones, situadas a una profundidad entre 20 y 25 metros, aparecen como cuevas acondicionadas y espaciosas, en absoluto agobiantes. Uno de los elementos que más contribuye a esta percepción son las mezzaninas distribuidoras del tráfico peatonal entre andenes, plataformas de acero suspendidas de la bóveda de la caverna.
Andén y mezzanina

En palabras del propio Foster: “Un túnel excavado por el hombre a través de la tierra y la roca es un lugar muy especial. Su forma es una reacción a las fuerzas de la naturaleza y la textura de la construcción lleva el sello del hombre. Como se ve, estas características de forma y textura tienen un drama, deben ser respetadas y no recubiertas para que no parezca que se trata de un edificio más. Hay que poder sentir que se está bajo la tierra y hacer que esto sea una experiencia buena, especial. Parte de esta filosofía tiene que ver con el espíritu, la poesía y la emoción de viajar. Pero es también una filosofía realista, es una razón práctica, además de estética.”
Recientemente se ha programado en televisión la película documental sobre la trayectoria profesional y vital del arquitecto británico “¿Cuánto pesa su edificio, Sr. Foster?” (“How Much Does Your Building Weigh, Mr. Foster?”), en la que pudimos apreciar algunas de sus aptitudes deportivas como el esquí de fondo o el ciclismo. Próximo ya a cumplir los ochenta años y tras haber superado un cáncer, se mantiene en forma. Pero ante el anuncio de esta nueva visita a Bilbao para recoger el primer Premio BIA nos surge una duda inquietante, ¿se desplazará por nuestra ciudad a pie, en bicicleta o se introducirá en “su fosterito” y descenderá a “su caverna”?

“Fosterito”

Más información en el libro: “Bilbao nueva arquitectura new architecture” https://www.youtube.com/watch?v=IjbDTAjvPt4

miércoles, 24 de septiembre de 2014

NORMAN FOSTER Y EL METRO DE BILBAO (1)

(Artículo publicado en el diario El Correo)

El viernes 26 de Septiembre el arquitecto británico Norman Foster volverá a Bilbao para recoger el Premio BIA (Bilbao Bizkaia Architecture), en reconocimiento a su contribución a la regeneración urbana de Bilbao y su entorno, por su participación en el proyecto del ferrocarril metropolitano. Este galardón se enmarca dentro de las actividades que la plataforma BIA, surgida en el seno de la Delegación en Bizkaia del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, ha programado para este mes bajo el título “BIA Urban Regeneration Forum”, un escenario para el debate sobre la regeneración urbana de la ciudad.

Norman Foster

GÉNESIS DEL METRO DE BILBAO
En 1974 vio la luz el primer estudio en profundidad sobre el problema del transporte en el Gran Bilbao: “Estudio Coordinado de Transportes Urbanos Colectivos para Bilbao y zona de influencia”, realizado por las instituciones vizcaínas. De este estudio surgió la redacción, por parte del Ministerio de Obras Públicas, del Plan de Construcción de la red de un Ferrocarril Metropolitano, aprobado en 1977.
Con el traspaso de competencias al Gobierno Vasco en 1981 se concluyó el “Estudio Complementario de la red de Metro de Bilbao”, que no consiguió una aceptación total.
A lo largo de 1983 se abordó un  nuevo “Estudio sobre el transporte público en el Bajo Nervión” que proponía una solución combinada de metro y ferrocarril, y que puede considerarse el germen del proyecto realizado. A continuación se revisó el anterior Plan de Construcción redactándose un nuevo documento que se aprobó en 1987. Este nuevo Plan se inclinó por un trazado más superficial intentando acercar el sistema al ciudadano y potenciando la accesibilidad a las estaciones.

CONCURSO DE PROYECTOS
En 1988, buscando la colaboración entre ingeniería y arquitectura, la Administración vasca convocó un concurso restringido entre arquitectos invitando a equipos de diferentes culturas y sensibilidades: Norman Foster and Partners (anglosajón); Architektengruppe U-Bahn (centroeuropeo); Gregotti Associati (italiano); Santiago Calatrava (valenciano); Francisco Javier Sáenz de Oiza (navarro); José Erbina  (alavés); Fernando Olabarría y José Luis Íñiguez de Onzoño (vizcaínos); Rufino Basáñez (vizcaíno). También fue invitado el arquitecto guipuzcoano Luis Peña Ganchegui que declinó participar y pasó a formar parte del jurado.

LA PROPUESTA DE NORMAN FOSTER
Norman Foster empezaba a convertirse en figura destacable del panorama arquitectónico internacional con el proyecto del Centro de Arte de Nîmes (1984) y, sobre todo, con la realización de la sede del Hong-Kong & Shangai Bank (1986), considerado el edificio tecnológicamente más avanzado del momento.  A través de su firma Foster Associates, el equipo compuesto por Norman Foster & Wendy Foster, así como los colaboradores Claude Engle (iluminación) y Otl Aicher (diseño gráfico y señalización), presentó al concurso un proyecto que se sintetizaba en una memoria de dos páginas manuscrita por el propio Foster, que es un modelo de razón lógica y pragmatismo técnico.

Memoria manuscrita

Al contrario que otras propuestas, Foster no creyó que los problemas formales de la arquitectura debieran resolverse fuera del campo exclusivo de la racionalidad tecnológica, haciendo de esta racionalidad un código ético y estético. Aseguraba que “la calidad es una condición mental”, que “nada será añadido para ocultar las estructuras” o que “intenta alcanzar la simplicidad... una lucha mucho más difícil que aceptar la complejidad, pero mucho más poética y valiosa.”
Su propuesta recogía dos aspectos: la interior o subterránea, en la que utiliza la técnica como reflexión y a la vez como medio productivo y de imagen; la exterior, donde intenta que la intervención sobre la ciudad tenga el menor impacto posible, a través de un “estuche” diáfano, “recinto elegante y llamativo”. La idea del “fosterito”, aún no diseñado como hoy lo conocemos, ya estaba latente.

FALLO DEL JURADO
La decisión del jurado fue unánime en favor de la claridad expositiva de Norman Foster. Compuesto por José Luis Burgos, arquitecto y vice-consejero de Transportes; Javier Ruiz, ingeniero de caminos y jefe de Planificación y Proyectos del Consorcio de Transportes de Bizkaia; Agustín Presmanes, ingeniero de caminos y director de Infraestructura del Transporte; los arquitectos Francisco Hurtado de Saracho, Oriol Bohigas y Luis Peña Ganchegui; el escultor Néstor Basterretxea; el pintor Agustín Ibarrola y la economista Lourdes Llorens, del Centro de Estudios del Transporte.
El acta acordaba “seleccionar al equipo de Norman Foster por haber sido el que ha resuelto con mayor claridad el diseño arquitectónico y la imagen de conjunto del ferrocarril metropolitano, siendo a su vez la solución propuesta la que expresa mejor la idea de sistema de transporte integrado que supone el mismo.” Así se confiaba al equipo de Foster la definición de la imagen general, los criterios básicos de diseño y los proyectos de arquitectura de las estaciones subterráneas.

(continuará…)

lunes, 15 de septiembre de 2014

AMORES CANDADOS… Y DESTRUCTIVOS

En varias ocasiones he abordado bajo distintos títulos (“La insoportable levedad de la arquitectura actual”; “La obsolescencia programada en la arquitectura”) el tema de la escasa calidad de las construcciones que se levantan en la actualidad, de su corta esperanza de vida, achacándola a diversos factores y agentes participantes en los procesos constructivos. Hace unos días, visitando el estudio de unos compañeros, comprobé con satisfacción que en su página web profesional, aún en construcción, habían incluido como lema básico de su forma de entender la arquitectura aquella antigua tríada que Marco Vitruvio proponía hace ya más de dos mil años como cualidades de una buena construcción: “Firmitas, utilitas, venustas” (sólida, útil, hermosa). No debe estar todo perdido, pensé. Y además estoy convencido de que Vitruvio no dispuso la solidez en primer lugar de forma aleatoria.  

Pero con lo que yo no contaba al hacer esas valoraciones era con otro factor que, al parecer, está empezando a echar abajo algunas construcciones centenarias: el amor. Sí, sí, el amor. O la promesa de amor eterno. La barandilla del Puente de las Artes en París se vino abajo a finales de esta primavera. La causa, los miles de candados que las parejas de enamorados habían colocado sobre ella.  Pero ¿quién es el ideólogo que lidera estas “intervenciones” que pretenden sellar amores eternos? ¿Quién está detrás de esta marabunta destructiva? Al parecer, Federico Moccia, escritor italiano de novelas para adolescentes que en alguna de ellas lo puso de moda. Consiste en escribir los nombres de la pareja en el candado, engancharlo a la barandilla del puente, cerrarlo y tirar la llave al río.


En poco tiempo puentes y otros elementos de toda la geografía mundial se han ido poblando de estos ¿dispositivos amorosos? Y han empezado a sufrir en sus carnes el peso del amor que, por lo que se empieza a ver, no estaba previsto en sus cálculos estructurales, ¡cachis! No sé qué habría que hacer con el tal Moccia, si erigirle un monumento por su capacidad para aborregar e inducir a la cursilería a miles de adolescentes o amarrarle un candado tamaño familiar al cuello y lanzarle al Tíber (después de hacerle pagar las facturas por los desperfectos). Lo cierto es que el hombre está forrado con los euros que sus libros y correspondientes adaptaciones cinematográficas han hecho llegar a sus bolsillos.

Aunque bien pensado, ¿tiene él alguna culpa? ¿No deberíamos adaptarnos al fenómeno y diseñar construcciones que permitieran y soportaran el peso de los candados enamorados? Es curioso, sin embargo, que el símbolo o la manifestación del amor, una expresión libre de las personas, sea precisamente… un candado que no se puede abrir. Hasta que la muerte nos separe, o hasta que el puente se hunda. A mí me da qué pensar, qué mal rollo.

Pero, aunque me cueste, tengo que ser sincero y reconocer que en mi videoteca, en el apartado 2010-2020 hay un DVD titulado “Perdona si te llamo amor”, basado en una novela del susodicho. ¿Cómo habrá llegado hasta ahí? Vaya usted a saber.

viernes, 5 de septiembre de 2014

P. J. Y OTROS “DESCONOCIDOS” (1)

Propongo un juego. O acertijo, o concurso, o lo que sea. Se trata de poner nombre a los siguientes rostros:



¿Díficil? Venga va, una pista. Las iniciales de cada uno de ellos: P. J. / J.C.C / G.G.P.

¿Tampoco? Bueno, pues como segunda pista voy a contar unas pequeñas historias relacionadas con cada uno de ellos, en el mismo orden en el que aparecen en las imágenes.

P.J. Me encontraba visitando el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) cuando tras deleitarme con la visión del cuadro de Picasso “Las señoritas de Avignon” noté una “presencia” a mis espaldas. Me volví y me encontré con una figura diminuta embutida en un traje de chaqueta marrón que se dirigía a su interlocutor con energía, tanto en su voz como en sus gestos. Y ello a pesar de su avanzada edad. Pero lo que más destacaba en él eran sus gruesas gafas de pasta. Y entonces me di cuenta que estaba ante uno de los grandes arquitectos estadounidenses del siglo XX. Mi reacción fue bastante ridícula: empezar a mirar a mi alrededor buscando la complicidad de la gente que nos rodeaba, sus miradas furtivas hacia este hombre, cuchicheos, algún acercamiento para pedirle un autógrafo o foto conjunta (lo que ahora se ha rebautizado como “selfie”). Nada de nada. Nadie parecía ser consciente de la “presencia” que yo había percibido.

J.C.C. En los prolegómenos de un concierto en el Festival de Jazz de Getxo me llamó la atención un hombre enjuto que se movía inquieto de un lado para otro entre las filas de asientos, con una libreta en una mano y un botellín de agua en la otra. Me pareció que podía ser él pero habían pasado ya muchos años desde sus apariciones en televisión y era difícil identificarle. Así que me acerqué y tuve la suerte de oírle hablar al dirigirse a uno de los guardias de seguridad. No había duda, su voz era inconfundible. Recordé además en ese instante su frase de despedida, desde hace muchos años: “Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos.” Era él. Y me pasó lo mismo que años atrás: miré a mi alrededor buscando complicidad pero toda la gente estaba a lo suyo, totalmente ajena a esta “presencia” que no paró de moverse y tomar notas en todo el concierto.

G.G.P. Con motivo de un reciente curso de verano de la Universidad del País Vasco (EHU-UPV) tuve ocasión de compartir unas horas con él. Nos habló de su trayectoria profesional y vital, variada y azarosa, apasionante sin duda. Una vida que incluso ha sido recogida en algún libro, documentales y una película estrenada hace una par de años (no muy afortunada, lamentablemente) Y paseando juntos camino del local donde se iba a proyectar su nueva película ambientada en Cádiz yo no dejaba de mirar a las personas que se cruzaban con nosotros para ver si en alguna apreciaba un mínimo gesto de reconocimiento hacia este hombre de barba ya canosa. Vano intento, una vez más.

Hoy que el exhibicionismo y la exposición pública parecen reinar y que cualquier personajillo asciende al olimpo del “famoseo” y la popularidad por poner morritos o quejarse porque le han robado sus fotos íntimas de “la nube”, poder compartir, aunque solo sea el mismo aire, con estos desconocidos, es un lujo, al menos para mí. Además hay una cualidad común en todos ellos que la transmiten de forma natural, la pasión por lo que hacen. Por cierto, como esa “nube” reviente algún día la lluvia de chatarra virtual que va a descargar sobre nosotros nos va a dejar totalmente sepultados.

Al final de cada una de estas tres pequeñas historias tuve la misma sensación, de rabia o de coraje al comprobar que nadie les reconocía. Ahora pienso, sin embargo, que es lo mejor para ellos, que puedan seguir realizando su labor sin agobios ni achuchones. Y que yo he sido un mortal privilegiado al haber sentido su “presencia”. Así que si os cruzáis con alguno de estos “desconocidos” (no sucederá ya lamentablemente con P.J.) haced como que no les habéis visto. Se merecen el galardón del anonimato.

Espero que el servidor no se bloquee con el aluvión de respuestas.


viernes, 29 de agosto de 2014

BIA FORUM


¿Qué es BIA Urban Regeneration Forum?
Se trata de un escenario para el debate internacional que tiene como protagonista la arquitectura y el urbanismo de vanguardia. Aprovechando la ciudad de Bilbao como telón de fondo de esa misma arquitectura y regeneración urbana, pretende ser un evento en torno a la regeneración urbana de la ciudad consolidada. BIA Urban Regeneration Forum quiere ser un punto de encuentro en el que se recojan propuestas encaminadas a generar conexiones creativas que fomenten la flexibilidad. Un diálogo entre todos los agentes implicados en lo urbano para compartir las claves de regeneración para el buen uso de los recursos, la innovación en la programación, diseño, construcción, gestión y mantenimiento de la ciudad, con el objetivo de alcanzar un equilibrio sostenible. BIA Urban Regeneration Forum apuesta por recoger conclusiones sobre experiencias exportables, compartir conocimiento y adelantarse con soluciones inspiradoras al reto del diseño de ciudades. Con una clara vocación de continuidad.
La primera edición de BIA Urban Regeneration Forum tendrá lugar en Bilbao (Bizkaia) del 4 al 28 de septiembre de 2014. Tres son los ámbitos principales donde se desarrollará el foro, dotándolos de contenido con el fin de generar reflexión, debate, intercambio y experiencia en torno a la regeneración urbana en la ciudad consolidada, tanto en el experto como en el ciudadano en general:

Congreso Internacional Científico
Conferencias categorizadas en distintos niveles, orientadas al mundo profesional y académico.

Premio BIA: Premio “Bilbao Bizkaia Architecture”
Galardón que busca premiar a aquellos individuos que han contribuido al desarrollo de la sociedad vizcaína a través de la arquitectura y la regeneración urbana.
En esta primera edición el arquitecto británico Norman Foster recibirá el Premio BIA por su contribución a la regeneración urbana de la Villa.
Foster, uno de los arquitectos más reconocidos a escala internacional, es autor del diseño de Metro Bilbao, el primer gran proyecto de transformación de la capital vizcaína y de su área metropolitana.
La plataforma BIA, creada por la Delegación en Bizkaia del COAVN (Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro), le hará entrega del galardón en un acto a celebrar en el Museo Guggenheim Bilbao el próximo 26 de septiembre.

Norman Foster

Otras actividades
Dentro de las iniciativas incluidas en el foro, BIA promoverá asimismo la participación ciudadana a través de exposiciones y diferentes actividades de cara al público para poner en valor el patrimonio urbanístico del territorio.
Entre dichas actividades, y de lunes a viernes para el público en general, tendrán lugar las RUTAS ARQUITECTÓNICAS, diseñadas y coordinadas por los arquitectos García de la Torre:
Bilbao es una ciudad que se puede recorrer a pie para conocer su interesante arquitectura, desde sus orígenes del Casco Viejo en el siglo XIV hasta su Ensanche de los siglos XIX y XX. Así como la transformación urbana del siglo XXI. Se proponen cinco rutas, guiadas por arquitectos, para descubrir sus áreas urbanas y sus edificios más representativos.


Toda la información está disponible en: www.biaforum.org

jueves, 21 de agosto de 2014

MAREAS

Tengo cerca una playa (ni que fuese mía, aunque un poco sí) que aparece y desaparece. No es magia, simplemente el efecto de las mareas. Así que según apetezca pasear por la arena o darse un buen chapuzón hay que consultar la tabla de mareas para saber a qué atenerse.


Hoy sabemos que tanto el efecto del Sol mientras la Tierra gira a su alrededor, como la órbita de la Luna alrededor de la Tierra ejercen su influencia gravitacional sobre la subida y la bajada del nivel del agua, lo que da lugar a las mareas. Al estar más cerca, el efecto de la Luna es más pronunciado. También sabemos que el alcance o altura de las mareas no es el mismo en todos los lugares, ya que influye la ubicación geográfica y el clima de las cuencas oceánicas. Si algunos mares como el Mediterráneo o el Báltico carecen prácticamente de mareas, en otros puntos como la bahía de Fundy, en Canadá, la marea viva puede alcanzar una altura de 15 metros. Y también se han calculado con exactitud los horarios de bajamares y pleamares que sufren un desfase de 48 minutos entre un día y el siguiente, ya que el día lunar es precisamente 48 minutos más largo que el día solar.

Bahía de Fundy

Las diferencias más acusadas entre la bajamar (cuando el nivel del agua se retira) y la pleamar (cuando se eleva) se producen cuando el Sol, la Luna y la Tierra están alineados. Es decir, durante las fases de luna llena y luna nueva, y son las mareas que denominamos “vivas”. Asimismo en los equinoccios de primavera y de otoño (finales de marzo y de septiembre) se produce un aumento en la subida y bajada de la marea por efecto de la posición del Sol respecto a la Tierra (ángulo de declinación). Por tanto las mareas “más vivas” se dan con la conjunción de ambas situaciones: equinoccio y luna llena o nueva.

Gráfico de mareas muertas y mareas vivas

Todo esto es muy instructivo pero, aparte de servirnos para saber si hay o no hay playa, ¿tiene alguna otra utilidad? Pues la capacidad de predecir el momento de la pleamar y la bajamar era (y aún lo sigue siendo en algunos casos) de capital importancia para los navegantes. Podían tener problemas si el agua poco profunda impedía superar una barra de arena que bloqueara la entrada de un puerto. Y a la hora de zarpar también era preciso saber el mejor momento para darse a la vela y aprovechar las corrientes de marea. Así los grandes veleros permanecían en puerto o fondeados hasta que subía la marea y entonces un pequeño barco los remolcaba corriente abajo hasta donde pudieran izarse las velas. Tampoco es desdeñable el aprovechamiento de este fenómeno en los denominados “molinos de marea”, de los que aún existen algunos ejemplos en el litoral Cantábrico. Y actualmente se está trabajando en el desarrollo de sistemas de generación de energía a través de la oscilación del nivel del mar con las mareas.

“Zarpando a la luz de la luna en San Francisco” (John Stobart)

Molino de mareas de Santa Olaja, Cantabria.

Resulta curioso y hasta divertido bucear un poco en las explicaciones que desde la Antigüedad se han venido dando para explicar este fenómeno. Piteas de Massalia (siglo IV a.C.) ya observó y descubrió que las mareas estaban causadas por la Luna, aunque con amplios errores de cálculo. Posidonio de Rodas (siglo I a.C.) añadió los efectos de las distintas posiciones del Sol y la Luna con respecto a la Tierra. Albumasar (siglo VI), astrónomo y matemático persa, profundizó en esa relación entre las mareas y la posición y los movimientos del Sol, la Luna y la Tierra, aproximándose de forma increíble al concepto de la fuerza gravitacional. Pero hasta el siglo XVII, con la aparición de los principios de la mecánica de los fluidos y las fuerzas gravitacionales (Bernoulli y Newton), no se dio una explicación científica completa a la causa de las mareas. Por el camino, estudios de navegantes, científicos y naturalistas como Plinio el Viejo, Beda el Venerable y otros. Pero tampoco faltaron explicaciones “diferentes”, sobre todo en la época medieval: creían que la Luna calentaba el fondo de los océanos, provocando que el agua se expandiera y la superficie del mar se elevara. O que el Sol, en un ciclo continuo, causaba la evaporación del agua en el ecuador y que la Luna la condensaba en los polos.  

Hace ya unos años una etapa de la regata Costa Vasca concluía en Lekeitio. Entramos al puerto y amarramos los barcos contra el dique. Bajamos a tierra y nos dimos un garbeo por el pueblo, para estirar un poco las piernas y refrescar el gaznate. Cuando, unas horas después, regresamos al puerto para pasar la noche a algún navegante se le debió hacer un nudo (marinero) en el estómago al encontrar su embarcación… colgada de las amarras, sin tocar el agua. Una marea viva y una escasa previsión provocaron esa curiosa estampa.

EPÍLOGO. Días después de escribir estas líneas pude comprobar sobre el terreno la importancia de las mareas en la región francesa de Bretaña. En numerosos puntos a lo largo de su costa las salidas y entradas a puerto (muchos de ellos en el interior de las rías) están sometidas a los horarios de las pleamares, momento en el que los puentes y pasarelas se abren para permitir el paso de las embarcaciones. En algunas zonas como la bahía de Saint-Brieuc el mar llega a retirarse con la bajamar hasta siete kilómetros de la costa. Y aún hay más. Las mareas inspiran intervenciones artísticas contemporáneas como la de Huan Yong Ping, que en la desembocadura del Loira sitúa su enorme escultura “Serpiente del océano”, que aparece y desaparece bajo las aguas.

“Serpiente del océano” (Huang Yong Ping)

sábado, 2 de agosto de 2014

FINALES DE PELÍCULAS

“No me cuentes el final que no la he visto”.
De entrada desconfío de aquellas películas de las que no se puede desvelar el final, en las que todo su interés se basa casi exclusivamente en un desenlace sorprendente, genial, en un giro inesperado de la historia. Tengo la sensación de que los noventa minutos previos han sido una artimaña de distracción para sacarse al final un conejo de la chistera, un truco de magia con el que dejarnos boquiabiertos y con buen sabor de boca por el ingenio de sus autores. O dicho de otra forma, no me gustan las películas que no admiten ser revisitadas a través de un segundo o más visionados, que una vez descubierto el desenlace final pierden todo su interés.

Tampoco creo que los finales se puedan clasificar en felices o infelices, me parece simplificar demasiado. A veces cuando termino de ver una película tengo la sensación de que la historia continúa más allá de la pantalla. Sí, muy bien, el guionista y el director han marcado una raya en la cronología de los personajes porque consideran que ese es un punto adecuado para cerrar el argumento, pero no puedo evitar pensar que esos personajes siguen avanzando en su historia desobedeciendo a los autores del film. Y que el final feliz lo es únicamente en ese punto cronológico. Y a partir de ahí… O a la inversa. 

Por tanto me parece más adecuado afirmar que hay dos finales de películas básicamente, uno cerrado y otro abierto. Con el primero los espectadores respiramos tranquilos y con el segundo la incertidumbre nos provoca incomodidad, dudas, difuminándose de alguna forma esa línea que debía marcar claramente el final de la historia.

“Breve Encuentro” (David Lean, 1945), es un claro ejemplo de final cerrado, tan cerrado que la escena final coincide con la escena inicial. Es decir, un relato circular. La protagonista renuncia a proseguir la relación con su amante y vuelve al redil del hogar, de su marido y sus hijos. Unos lo considerarían como un final feliz y otros como terriblemente infeliz, si nos ajustáramos a esa clasificación.


“Breve encuentro.” Escena final.

En “Los pájaros” (Alfred Hitchcock, 1963), el maestro británico no solo plantea un final abierto con la incertidumbre de si los pájaros volverán a atacar sino que lo hace transgrediendo las reglas cinematográficas establecidas, consiguiendo con ello un efecto aún más perturbador: ausencia de música en la escena final (la música suele ser un fiel acompañante de los cierres argumentales) y eliminación del rótulo “The End”, atrevimiento que le costó una dura disputa con los productores. Y con todo ello consiguió acentuar ese concepto de final abierto, incómodo.


Escena final de “Los pájaros”

“Match Point” (Woody Allen, 2005) nos plantea la vida como una sucesión de acontecimientos en los que la suerte juega un papel esencial. “Más vale tener suerte que talento”, así empieza esta película donde Allen nos explica qué es la suerte a través de la metáfora del juego del tenis: hay momentos en los cuales la pelota choca contra la red, tambalea entre los dos lados de la cancha y cae en uno de ellos. Si cae hacia delante ganas y si cae de tu lado pierdes. Y es precisamente ese azar el que provoca que en el final de la película un crimen quede impune. Así que en este caso un final teóricamente cerrado nos genera sin embargo una cierta incomodidad ante la injusticia del azar.


¿Hacia dónde caerá la pelota?

Decía John Lennon que “la vida es esa cosa que pasa mientras haces otros planes”. Esta frase puede resumir el hilo argumental de “El primer día del resto de tu vida” (Rémi Bezançon, 2008) a través de la historia de los miembros de una familia francesa a lo largo de doce años. La línea que marca el final de la historia está trazada en el punto en el que una nueva vida va a sustituir a otra perdida recientemente, a través de una sencilla y a la vez extraordinaria sucesión de cuatro breves escenas que recogen ese inagotable ciclo de la vida. En este caso, al contrario de “Los pájaros”, la banda sonora sí ayuda a generar un ambiente concreto, y mucho. Habrá que hablar en algún momento del papel de la música en el cine. ¿Otro truco?


“El primer día del resto de tu vida”

NOTA: Se ha acuñado el término “spoiler” (destripe) para la descripción de una parte importante de una trama. Dicho de otra forma, destapar el final. Espero no haber “spoileado” demasiado en esta entrada. Pero como decía al comienzo, si no se puede desvelar el final…


sábado, 19 de julio de 2014

BARBACOA

Humean. Humean las barbacoas. Como si de una señal ancestral se tratara nos anuncian que la época estival ya está en todo su apogeo. Es difícil no toparse en esta época del año con alguna de esas olorosas columnas de humo en el ámbito, sobre todo, de las urbanizaciones veraniegas. Una de las primeras entradas de este blog, “Los diez mandamientos de la urba”, recogía el peso que este artefacto, la barbacoa, tiene dentro del relicario de dichas “congregaciones”.

Pero, reconozcamos una cosa. Nos plantamos ante el artefacto y, salvo honrosas excepciones, nos convertimos en simple “echadores de carne”. Costilla, panceta, chorizo criollo, morcilla… van directamente del envase a la parrilla. Y de la parrilla a nuestros estómagos en estado carbonizado si nos hemos despistado un momento. De vez en cuando caen unas tímidas sardinas y poco más. Yo he sido uno de esos “echadores de carne” durante años, lo reconozco. Pero empiezo a vislumbrar un nuevo horizonte en este ritual de las brasas. Y creo que merece la pena intentar sacarle algo más de partido a estas comidas al aire libre. Al fin y al cabo la barbacoa no es sino una fuente de calor como otra cualquiera que permite un gran número de productos y preparaciones.

Aquí van algunas claves o ideas (otros dirían tal vez secretos) que pueden ampliar este panorama culinario:

En cuanto a la preparación de la barbacoa, la paciencia. El carbón vegetal debe quemarse bien y adquirir ese tono blanquecino mate. Calor sí, fuego no. Y no nos olvidemos que la barbacoa tiene regulador de temperatura. Basta con acercar o alejar la parrilla de la fuente de calor. No todos los productos necesitan la misma intensidad.

En cuanto a los productos, más allá de los mencionados, casi lo que queramos: chuletas, hamburguesas, brochetas, verduras, patatas, pollo, pescado, marisco… A partir de aquí, un proceso previo fundamental, el adobo o macerado, tanto de carnes como de pescados. Durante unas horas o incluso desde el día anterior. Va a servir para ablandar las carnes y hacerlas más sabrosas, dándoles el toque final sobre la plancha o parrilla. Es más, en carnes “correosas” como las costillas, cocerlas previamente durante unos minutos resulta de gran ayuda.

Y no nos olvidemos de los aliños y guarniciones para acompañar la preparación: salsas, cremas, mayonesas, vinagretas…

¡Ah! Y por qué no, echar una ramitas de romero o tomillo, por ejemplo, sobre las brasas, para aromatizar. A partir de aquí, como siempre, imaginación y diversión.

Como muestra, un par de ejemplos:

-       Brocheta de gambón (o langostino), sepia y champiñón (o calabacín).
Adobo del pescado: aceite de oliva, limón, ajo picado.
Aliño: Ali-oli o mayonesa de ajo y perejil.



-       Brocheta de solomillo de cerdo, piña y pimiento rojo.
Adobo de la carne: salsa de soja, aceite, miel.
Aliño: salsa agridulce (jugo de piña, zumo de naranja, vinagre, azúcar moreno, salsa de tomate o ketchup.)


Hace unos días le comentaba a uno de los participantes en una de estas cenas al aire libre el menú programado: brochetas de carne y de pescado con verduras. Se me quedó mirando y me respondió:
 “Sí, pero… ¿y un poco de costilla?”

martes, 8 de julio de 2014

PRINCESAS

Ahora que se ha apaciguado un poco el runrún de las abdicaciones y proclamaciones regias me apetece hablar de la monarquía, más en concreto de las princesas. De  boca de una de ellas salían las siguientes palabras:

“¿Sabes qué me jode también? Lo que más de todo que no te puedan ir a buscar a la salida. A mí es lo que más me gustaría. Trabajar en un despacho de lo que sea, da igual, pero que me vayan a buscar a la salida. ¿Te imaginas? Y verle esperando desde la ventana, que sea muy, muy guapo y se mueran todas de envidia. Fíjate, ya sólo decirlo es la hostia: Ven a buscarme. El amor es eso, ¿no? Que te vayan a buscar a la salida. El resto es todo una mierda, ni flores, ni anillos; por mí se lo pueden meter todo por el culo, pero que te vayan a buscar a la salida.”

Sí, esto decía Caye, el personaje interpretado por Candela Peña en la película de Fernando León de Aranoa, “Princesas”. El cine de León de Aranoa ha reflejado con crudeza pero a la vez con cierta dosis poética las distintas vertientes de la marginalidad social. El desarraigo familiar en “Familia”; la vida en la periferia de las ciudades en “Barrio”; el drama del desempleo en “Los lunes al sol”; o la desesperanza de la prostitución en “Princesas”. Vista de nuevo esta última película, y sin estar probablemente a la altura de las anteriores, he redescubierto sus reflexivos diálogos, casi monólogos en algún momento, en los que Caye revisa con emoción y enorme lucidez su situación, sus ideales, sus nostalgias…


Es difícil expresar mejor ese hormigueo interior al saber que alguien te estará esperando. A la salida, a la llegada, a tu regreso… Una espera muchas veces idealizada, recreada en nuestra mente, deseada pero imposible. Y la amargura y tristeza que nos produce esa ausencia, aunque prevista no por ello menos dolorosa. Saber que alguien nos estará esperando, al final de lo que sea, es probablemente una de las mayores satisfacciones que podamos sentir. Y León de Aranoa sabe transmitirlo a través de su personaje: “El amor es eso, ¿no?”

La película es, ante todo, una historia de nostalgias: de los hijos, de las tierras y personas dejadas atrás… Pero el personaje de Caye introduce un concepto interesante, dice tener “nostalgia del futuro”, e imagina cómo sería una vida “normal”. Una de las canciones compuestas por Manu Chao (*) para el film habla precisamente de los motivos que la vida da para vivir pero también de los que da para morir y Caye utiliza sus sueños en un futuro mejor para intentar escapar del presente:

"Se añora aquello que nos ha hecho felices. Yo añoro algo que todavía no me ha ocurrido, porque no tengo en mi pasado nada feliz que añorar."

"Mi peor pesadilla no es morirme, sino que me muera, que haya otra vida y que sea igual que ésta."

"Existimos porque alguien piensa en nosotros, y no al revés."

Pues que ese alguien que piensa en nosotros exista… y vaya a buscarnos a la salida.

(*) Mañana, miércoles 9 de Julio, concierto de Manu Chao en San Sebastián. Pura casualidad, lo juro.