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lunes, 7 de noviembre de 2022

RUTA UNZÁ (UNTZAGA) - SALTO DEL NERVIÓN

 


El pasado sábado 5 de noviembre nuestro compañero Ramón organizó esta interesante ruta por tierras alavesas, en un espectacular día soleado y con temperatura agradable. No pudimos disfrutar del salto de agua debido a la escasez de lluvias pero, aún así, el recorrido mereció la pena. La falta de líquido la suplimos con unas ricas cervezas artesanas en Oiardo y la ruta finalizó con unas buenas viandas en Lola Enea, en la localidad de Izarra.





























lunes, 11 de octubre de 2021

RUTA PESQUERA DE EBRO - ORBANEJA DEL CASTILLO

Nuestros compañeros Niko y Toño organizaron esta ruta el pasado sábado día 9, entre las localidades burgalesas de Pesquera de Ebro y Orbaneja del Castillo, a través de Turzo. Las imágenes lo dicen todo. Recuperando poco a poco las buenas costumbres.

(Pulsando sobre cualquiera de las fotografías se abre la galería de imágenes).






















viernes, 1 de diciembre de 2017

MAMIHLAPINATAPAI

Algunos viajes son rebeldes, van trazando su propio itinerario, más allá del que se haya planificado. Y esa rebeldía los hace únicos. En aquel viaje buscábamos el mítico Cabo de Hornos, y lo encontramos. Pero también encontramos a Robin. Y a Cristina.

Y así las velas de nuestro barco fueron empujadas por los vientos de tres historias diferentes, pero con un elemento en común, el mar. Y cada una de ellas podría tener su propio título: “Navegando por Cabo de Hornos”; “Regata de titanes”; “El final de un pueblo”. Pero nos quedamos con esta palabra, casi impronunciable: MAMIHLAPINATAPAI.

Vídeo:


sábado, 19 de diciembre de 2015

EN BUSCA DE LOS ALISIOS (2)


Estos días se cumplen diez años de aquel viaje. Y puedo caer en la tentación de decir aquello de que “aquel viaje marcó mi vida…dejó una huella imborrable…hubo un antes y un después…” No sé hasta qué punto en mi caso pueden ser ciertas esas afirmaciones. Lo que sí es cierto es que con la edición de este documental he vuelto a disfrutar de mi primera travesía atlántica. Y ahí lo voy a dejar, no quiero ponerme ñoño.

Este trabajo se lo debía a mis compañeros de travesía y, aunque “con unas cuantas lunas de retraso”, aquí está. Cuando embarqué en el NUI con mi cámara a cuestas no llevaba ningún guion preparado, no sabía realmente lo que me esperaba allí afuera. Así que fui grabando imágenes y sonido de forma intuitiva, sin pensar en el resultado final. Eso sí, descubriendo la dificultad de hacerlo sobre algo que no para de moverse, con un viento que sopla a menudo y con un océano que salpica agua salada.

Y ahora me ha tocado unir todos esos fragmentos e intentar construir una parte, al menos, de aquella historia. Las más de cinco horas de grabación se han quedado en poco menos de una. Y esa labor de síntesis, de recortes (en el buen sentido) siempre resulta difícil y dolorosa, pero necesaria (ya nos hemos tragado todos demasiados vídeos interminables e infumables de vacaciones, bodas y demás zarandajas).
Una vez más tengo que agradecer la generosidad de The Godoys Wonderers al aportar la canción de cierre, que resume muy bien lo que fue aquel viaje:

“the sea has been just like my mum,
living with fishes,
surrounded by nature,
breathing fresh air grew up.
We are one, we are one”.

Y quiero felicitar a Santi Vega, que nos acompañó en la primera parte del viaje (con su guitarra), por su reciente nominación a los Premios Goya gracias a su banda sonora para la película “El teatro del más allá”.

Soy consciente de que el estreno de “En busca de los alisios” coincide con el de la séptima entrega de “Star Wars”. Lo siento por George Lucas y los suyos. Ellos tendrán el halcón milenario pero nosotros siempre tendremos el NUI. Que la fuerza y los buenos vientos (echo-november-echo) os acompañen.

La película:


Y la versión reducida, el tráiler, para los que cincuenta y ocho minutos de cine sean demasiados:




martes, 20 de octubre de 2015

EN BUSCA DE LOS ALISIOS (1)

Tráiler o avance del documental “EN BUSCA DE LOS ALISIOS”. Con la canción “We are one” de The Godoys Wonderers, a los que agradezco su generosidad. Hasta aquí puedo leer… de momento.

La película completa, PRÓXIMAMENTE, en alguna pantalla.


sábado, 6 de diciembre de 2014

MONTE PICO, EL IMÁN DE LAS AZORES

Podría empezar diciendo aquello de “en las islas Azores están los cielos más extraordinarios del mundo”, pero no voy a caer en esa torpeza porque no he visto ni veré tantos como para poder afirmarlo. Y quiero seguir encontrando cielos extraordinarios. Lo que sí puedo afirmar es que en ese archipiélago atlántico disfruté de un repertorio amplio y variado de cúmulos, cirros, nimbos, estratos y otras formaciones nubosas cada cual más caprichosa.

El monte o volcán Pico da nombre a una de las islas occidentales de las Azores. Con sus 2.351 metros es el punto más alto del territorio portugués. Se trata de un volcán joven, con “tan solo” 750.000 años de antigüedad. Y su presencia, sobre todo desde las islas próximas como Faial, nunca pasa inadvertida, incluso cuando se oculta totalmente tras un manto de nubes se percibe su fuerza. Actúa con ellas como un imán, las atrapa, las desliza lentamente a través de sus laderas emergiendo sobre ellas, las empuja hacia su base, las “centrifuga” o las expulsa cuando quiere mostrar con arrogancia todo su perfil. Perfil que en su lado sur cobija el cultivo de unos viñedos que producen recios vinos, sobre todo blancos, en unas tierras arañadas con esfuerzo en la lava volcánica.

Los lugareños dicen que en las Azores se pueden dar en un mismo día las cuatro estaciones del año, e incluso varias veces. Y es cierto. En pocos minutos el panorama puede cambiar de forma trepidante y pasar de un fuerte aguacero con negros nubarrones y viento intenso a una plácida calma con un cielo luminoso. Eso, sí, las nubes, de una forma o de otra, siempre están ahí. Y están aquí, en la colección de dieciocho fotografías que componen el siguiente vídeo. Fotografías tomadas en un intervalo de apenas doce horas.


 “Azores en medio del océano, lejos de todo. De Europa y de América. Tal vez sea la lejanía el embrujo de las Azores”. Antonio Tabucchi.

martes, 7 de mayo de 2013

CABALGAR EN SOLITARIO


“Cabalgar en solitario” es el título de una película protagonizada por el inefable Randolph Scott en 1959, en la que recorría las polvorientas llanuras del oeste americano a lomos de su caballo. Yo empecé a cabalgar en solitario unos cuantos años más tarde, a lomos de mi cabalgadura de dos ruedas. Y no protagonizaba ninguna película, simplemente viajaba recorriendo por primera vez el Camino de Santiago en un caluroso mes de Julio.

Existen diversos formatos de viaje, atendiendo a las personas que te pueden acompañar: en familia, en pareja, con un grupo de amigos… Hace poco descubrí que existe una ¿nueva? modalidad, a través de una publicidad personalizada que me hizo llegar el “gran hermano” Google: los viajes para singles. Tuve que informarme para aclarar este concepto así que quien no lo conozca, que se informe igualmente. Pero en aquel caluroso mes de Julio descubrí una nueva modalidad que hasta entonces no había practicado: el viaje en solitario. Y fue de manera casual. El viaje en bicicleta a dos se convirtió en viaje a uno por la renuncia en el último momento de mi compañero de pedaladas. Siempre he pensado que su señora esposa tuvo algo o mucho que ver en ello, aunque me imagino que lo negará eternamente. Ya sabemos que esto de los recuerdos es algo muy selectivo.

A partir de aquella primera experiencia no programada volví a repetir en varias ocasiones esto de la cabalgada en solitario pero, ahora sí, con premeditación y alevosía. Lo que da idea de que la historia no resultó nada frustrante, más bien al contrario. Con ello no intento hacer apología de esta forma de viajar como la única interesante ni siquiera como la más interesante. Pero admito que, al menos a mí, me ha aportado sensaciones muy profundas y recuerdos imborrables. Así que de vez en cuando…

Los inconvenientes o desventajas respecto a un viaje en grupo son tan evidentes que no considero necesario indicarlos siquiera. Pero entonces ¿cuáles son las ventajas? ¿qué puede aportarnos un viaje en solitario? Tranquilos que no me voy a poner cachondo con aquello del viaje interior y de encontrarse a uno mismo. Es mucho más banal. En primer lugar, te obliga a tomar constantemente tus propias decisiones sin dejarlas en manos ajenas, un buen aprendizaje. En segundo lugar, existe una mayor receptividad y comunicación con la gente (o los animales) que te vas encontrando a tu paso. Es decir, vas generando compañeros de viaje puntuales y no programados, lo que resulta muy enriquecedor. En tercer lugar, tú mismo estás mucho más receptivo hacia el entorno que te rodea al no haber nadie que te distraiga, tus antenas captan hasta el más mínimo detalle y eres testigo de momentos que de otro modo te habrían pasado desapercibidos. Sí, te conviertes de alguna manera en “voyeur”.

Y de estas cabalgadas en solitario han ido surgiendo algunas historias y anécdotas que en forma de relato ya han aparecido en este blog y seguirán apareciendo. Por ejemplo, aquel intenso encuentro con una preciosa vaca rubia titulado “Amor no correspondido”, que resume muy bien las aportaciones que antes indicaba.

Así que, ¿por qué no poner al menos un viaje en solitario en tu vida? Ah! Lo de viajar en bicicleta es solo una opción. Pero ésta es ya otra historia.  


martes, 25 de septiembre de 2012

TRAVESÍA ATLÁNTICA 2012 (7)


Coordenadas: 38º42’08.34’’N / 09º10’00.93’’W


“¡Tierra! ¡tierra! Aunque mejor diría ¡cielo! ¡cielo!, porque sin duda estamos en el paraje de la famosa Lisboa.” Miguel de Cervantes.

Estamos en Lisboa, en la ciudad luminosa. En efecto, estos últimos días han sido de navegación rápida con algún fuerte aguacero. La tormenta tropical, que se ha reactivado y nos ha tenido en tensión los últimos días, finalmente se ha desplazado hacia el sur. Hay un factor que en estas travesías es determinante aunque casi imperceptible: las corrientes marinas. Y en este último tramo lo hemos notado. Piensas siempre en el viento como el único elemento impulsor del barco pero las corrientes, cuando son intensas como en este caso, aceleran o frenan la velocidad de forma sorprendente.

Navegando al amanecer

La pesca ha seguido a buen nivel. Según Guillermo, el experto en este tema, hemos pescado un bocanegra (me recuerda algo al cabracho), un peixe-porco (carne deliciosa) y ya cerca de la costa peninsular un atum.

Me gusta entrar a las ciudades desde el mar. Se tiene una percepción muy diferente, quizás más global, de su perfil, de su crecimiento. Además, la aproximación es lenta lo que te permite ir captando casi hasta su historia: la ciudad antigua abajo, junto al puerto; las torres de las iglesias o los conventos; los barrios altos; las fortificaciones o castillos en las colinas… Al fin y al cabo en las ciudades con puerto era ésta precisamente la forma habitual de llegar a ellas, desde el mar. Y Lisboa tiene la peculiaridad añadida de que te adentras en un río, en el estuario del Tajo, pasando bajo el puente 25 de Abril.

Lisboa. Durmiendo bajo el puente.

Nuestro final de viaje: escuchando la música del fado, con una copa de vinho do Porto en la mano, en el Barrio Alto. No sabemos muy bien si es una despedida, si nos volveremos a encontrar. Tal vez sí, tal vez no. Cada uno seguirá su camino y quizás algún día, en algún puerto… Y si no, siempre nos quedará este viaje.

Quedan cosas sin apuntar en estas crónicas: las lapas, los cielos o los faros (os faroles) del Atlántico…

Desde el faro del fin… de Faial

He buscado entre todas las fotografías una que, de alguna manera, resumiese este viaje, esta travesía. Y la que he escogido probablemente no es ni la más espectacular ni la más vistosa. Pero para mí es la imagen más evocadora. La hice al atardecer, en la bahía de Porto Pim, en Faial. Me sucedió un poco como a José Azevedo cuando hizo su foto de la ira de Neptuno. Hasta que volví a verla de nuevo no fui consciente de que en esa imagen estaba todo el universo del mar pero, curiosamente, sin aparecer el mar (en cine sería algo así como una elipsis ¿no?). Está el mar en la mirada de la mujer, en su vestido azul. Está la casa, el hogar, en esa ventana que parece flotar sobre la pared blanca. Y está la tierra, la roca oscura sobre la que se asienta todo. Podría titularla “Penélope”, pero prefiero llamarla “Donna di Porto Pim”, en homenaje a la novela del escritor Antonio Tabucchi  que se desarrolla precisamente en esta bahía y en otros lugares de las Azores. Decía Tabucchi, enamorado de estas islas: “Azores en medio del océano, lejos de todo. De Europa y de América. Tal vez sea la lejanía el embrujo de estas islas.”

“Donna di Porto Pim”

Por cierto, Penélope no estaba en el puerto. Se habría cansado de esperar o tendría cosas mejores que hacer…

Pero no quiero terminar estas crónicas con un tono melancólico, porque no respondería al espíritu del viaje. Prefiero hacerlo con humor. Con la inspiración de un poeta navegante en los muelles del puerto de Horta:

I lost my boat

“I lost my BOAT
I can’t find my boat
Have you seen
my boat?
I NEED my boat!
My RUM
is on board!!!