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viernes, 1 de diciembre de 2017

MAMIHLAPINATAPAI

Algunos viajes son rebeldes, van trazando su propio itinerario, más allá del que se haya planificado. Y esa rebeldía los hace únicos. En aquel viaje buscábamos el mítico Cabo de Hornos, y lo encontramos. Pero también encontramos a Robin. Y a Cristina.

Y así las velas de nuestro barco fueron empujadas por los vientos de tres historias diferentes, pero con un elemento en común, el mar. Y cada una de ellas podría tener su propio título: “Navegando por Cabo de Hornos”; “Regata de titanes”; “El final de un pueblo”. Pero nos quedamos con esta palabra, casi impronunciable: MAMIHLAPINATAPAI.

Vídeo:


lunes, 2 de enero de 2017

BILBAO Y SUS ARQUITECTOS / BILBAO AND HIS ARCHITECTS


Conocemos los edificios de nuestra ciudad. Unos más, otros menos. En algún caso algo de su historia, de su estilo, de la época en que fueron construidos. Incluso de sus cambios de uso. Pero en pocos casos sabemos quiénes han sido sus arquitectos, los profesionales que han realizado esos proyectos, que han diseñado su forma, su funcionalidad y su manera de construirlos.

En Bilbao han empezado a sonar algunos nombres recientemente, con motivo del “desembarco” de las grandes firmas internacionales que han intervenido en una parte del proceso de regeneración urbana de la ciudad a partir de los años 90 del siglo XX: Gehry, Foster, Siza… Y sin embargo desconocemos a los auténticos artífices de nuestra ciudad, del nuevo Bilbao que empezó a gestarse a finales del siglo XIX y que se desarrolló de forma paralela a la etapa industrial de la comarca, hasta finales del siglo XX.

Visualizar su rostro, conocer algo de su trayectoria, de sus ideas y de sus inquietudes personales es uno de los caminos que proponemos para entender, comprender y valorar nuestro entorno urbano. Detrás de cada edificio hay una idea, una intención, un esfuerzo creativo, unos dibujos… con el fin último de que presten servicio a los que habitamos la ciudad. Empezamos el camino con estos “siete magníficos”, pero hay muchos más.

VÍDEO:


domingo, 27 de noviembre de 2016

ARQUÍFOROS, Arquitecturas desde el semáforo


Bilbao, 27 de Agosto de 2016. Una tarde de verano en la “Aste Nagusia” (Semana Grande, fiestas patronales).
Esperando el inicio del concierto de un grupo local, y esperando a que el semáforo se pusiera verde para cruzar la calle, surgió esa fotografía, de forma totalmente casual. Y a partir de ahí vinieron otras y otras, observando la arquitectura de nuestra ciudad desde el suelo hacia el cielo, mimetizado casi con esos dispositivos de control de tráfico. Verde, naranja, rojo, verde...

Una serie fotográfica, una colección de imágenes, un proyecto visual… sin proyecto, sin planificación, sin un objetivo definido, casi sin cámara (una compacta y vetusta “olympus” de bolsillo).

Hay muchas formas de mirar la arquitectura, y ésta puede ser una de ellas. ARQUÍFOROS, Arquitecturas desde el semáforo. Y la música no podía ser otra que la de los “culpables” de esa primera fotografía.

Vídeo:


sábado, 19 de diciembre de 2015

EN BUSCA DE LOS ALISIOS (2)


Estos días se cumplen diez años de aquel viaje. Y puedo caer en la tentación de decir aquello de que “aquel viaje marcó mi vida…dejó una huella imborrable…hubo un antes y un después…” No sé hasta qué punto en mi caso pueden ser ciertas esas afirmaciones. Lo que sí es cierto es que con la edición de este documental he vuelto a disfrutar de mi primera travesía atlántica. Y ahí lo voy a dejar, no quiero ponerme ñoño.

Este trabajo se lo debía a mis compañeros de travesía y, aunque “con unas cuantas lunas de retraso”, aquí está. Cuando embarqué en el NUI con mi cámara a cuestas no llevaba ningún guion preparado, no sabía realmente lo que me esperaba allí afuera. Así que fui grabando imágenes y sonido de forma intuitiva, sin pensar en el resultado final. Eso sí, descubriendo la dificultad de hacerlo sobre algo que no para de moverse, con un viento que sopla a menudo y con un océano que salpica agua salada.

Y ahora me ha tocado unir todos esos fragmentos e intentar construir una parte, al menos, de aquella historia. Las más de cinco horas de grabación se han quedado en poco menos de una. Y esa labor de síntesis, de recortes (en el buen sentido) siempre resulta difícil y dolorosa, pero necesaria (ya nos hemos tragado todos demasiados vídeos interminables e infumables de vacaciones, bodas y demás zarandajas).
Una vez más tengo que agradecer la generosidad de The Godoys Wonderers al aportar la canción de cierre, que resume muy bien lo que fue aquel viaje:

“the sea has been just like my mum,
living with fishes,
surrounded by nature,
breathing fresh air grew up.
We are one, we are one”.

Y quiero felicitar a Santi Vega, que nos acompañó en la primera parte del viaje (con su guitarra), por su reciente nominación a los Premios Goya gracias a su banda sonora para la película “El teatro del más allá”.

Soy consciente de que el estreno de “En busca de los alisios” coincide con el de la séptima entrega de “Star Wars”. Lo siento por George Lucas y los suyos. Ellos tendrán el halcón milenario pero nosotros siempre tendremos el NUI. Que la fuerza y los buenos vientos (echo-november-echo) os acompañen.

La película:


Y la versión reducida, el tráiler, para los que cincuenta y ocho minutos de cine sean demasiados:




martes, 3 de febrero de 2015

EL SUICIDA

Valladolid-Pucela, 1981. Un grupo de jóvenes universitarios aprovechábamos los ratos libres para devorar revistas de cómics y admirar las extraordinarias historias gráficas de Moebius, Milo Manara, Richard Corben, Carlos Giménez, Hugo Pratt…
También para dar algún que otro paseo por la ciudad. Y desde el primer día nos llamó la atención la estatua del Sagrado Corazón que remata (supongo que aún sigue allí si no ha habido ningún alma caritativa que la haya echado abajo) la única torre de la Catedral, edificación inacabada y bastante desafortunada por cierto. El descomunal Cristo de hormigón que la presidía era conocido popularmente como “el suicida”.
De la unión entre nuestra afición al cómic y nuestra “devoción” al Cristo surgió la idea de realizar una historia gráfica que se tituló, evidentemente, “El suicida”. 

Un par de años después coincidimos con otro grupo de jóvenes entusiastas y emprendedores (como diríamos ahora) que estaban pergeñando la publicación de una nueva revista de cómics. Les presentamos nuestra historia, les gustó, y se publicó en el nº 1 de la revista “Zanco Panco”, junto a una entrevista al gran Carlos Gimenéz. Todo un honor para nosotros. En la introducción de aquel número nuestra historia se presentaba así:
“Esta es la primera y única historieta que el señor Bilbao ha realizado hasta el momento y la verdad es que no piensa continuar, ya se sabe, estudios…, pero claro, todo dependerá de nuestra habilidad persuasora.”
Su habilidad persuasora no debió ser muy grande porque nuestra trayectoria en el mundo de la historia gráfica empezó y acabó con esa doble página.

Portada del nº 1 de la revista Zanco Panco

Unos cuantos años más tarde he decidido rescatar aquella historia del papel impreso y pasarla a un nuevo formato, como mero ejercicio y sin más intención que compartir el recuerdo de aquellos años que tanta huella dejaron en nuestras vidas. No tenemos intención de hacer la secuela ni la precuela (que ahora mola más) de esta historia, al menos de momento.

En el vídeo se respetan los dibujos hechos en 1981 sin ningún retoque, así como la proporción del formato entre las viñetas. Probablemente la banda sonora incorporada lo estropea todo pero… “nadie es perfecto”.



domingo, 9 de noviembre de 2014

LA EXTRAORDINARIA GEOMETRÍA DE LAS PLAYAS (1)

En primavera hablaba sobre “la extraordinaria geometría de las huertas”, esas retículas perfectas creadas por la acción humana. Pero no cabe duda de que las geometrías más extraordinarias y variadas las encontramos en la propia naturaleza, asociadas en unos casos a formaciones vegetales y en otros, generadas por la acción del agua y del viento. Y precisamente la acción del agua y del viento sobre la arena me ha brindado la oportunidad de captar una colección de imágenes que van a protagonizar el inicio de una serie o apartado dentro de este blog sobre el mundo de la fotografía, un mundo que siempre me ha acompañado.

Normalmente, y más ahora desde la irrupción de la era digital, muchas de las fotografías que hacemos son objeto de disfrute una o dos veces, por una o dos personas, y después descansan eternamente en el cajón, o mejor dicho, en la tarjeta o en el disco duro. Pero también es cierto que gracias precisamente a la tecnología digital y al mundo de Internet tenemos posibilidad de sacar esas imágenes del cajón y compartirlas de forma muy sencilla. Y eso es lo que me propongo. Intentaré, eso sí, no incluir ningún “selfie”.

Presento esta colección, breve, de apenas nueve imágenes, en dos formatos. Por un lado, una sencilla edición en vídeo para la que me he auto-establecido una estricta limitación de medios, pensando en no restar protagonismo a la fuerza de las imágenes: unas transiciones simples, un fondo sonoro de acompañamiento y un límite de duración de tres minutos, casi un micro-vídeo:


Por otro lado, la propia colección de imágenes, que no han sufrido ningún tipo de retoque. No se les ha añadido ni quitado nada y mantienen el encuadre original del “click”, sin recortes ni alteraciones. Pinchando sobre cualquiera de las fotografías se abre la galería de imágenes.










¿Y todo esto por qué o para qué? Supongo que como mero ejercicio. Es cierto eso de que a veces los árboles no nos dejan ver el bosque, y es tal la cantidad de herramientas y medios de los que disponemos actualmente tanto en el mundo de la fotografía como de la edición de vídeo y otras actividades (que yo mismo he utilizado habitualmente), que nos perdemos practicando mucho fuego de artificio y alejándonos de la esencia de las cosas. De esta forma intento ocuparme casi exclusivamente de lo básico: el momento de apretar el botón de la cámara.   


NOTA: Cuando ya estaba la colección seleccionada y el vídeo editado comprobé, con sorpresa, que en una de las fotografías aparecía una moneda. Pero, fiel a las normas establecidas, rechacé pasarla por el retoque fotográfico para eliminarla. Y ahí está. Ahora os toca a vosotros encontrarla, porque yo no la recogí, claro.