sábado, 31 de mayo de 2014

PEDIR PERDÓN



Hace unos días, al releer un correo electrónico que estaba a punto de mandar, me sorprendió detectar la expresión “Perdón por…” que, evidentemente, yo mismo había escrito (un error en el cálculo de un presupuesto enviado anteriormente era el motivo). Tuve la tentación de cambiar o eliminar esa expresión. Finalmente pulsé “enviar” sin retocar el texto. ¿Tan difícil es pedir perdón? Así parece. Lo más habitual es callar o bien rebajar el grado de la culpa o el error con alguna expresión sustitutoria del tipo: “Pido disculpas…” La disculpa es un término más “light” que, al parecer, nos deja con la conciencia tranquila y sin el peso que supone la admisión completa del error. Pero lejos de dejar ahí dicha rebaja a menudo vamos más allá completando la frase con un condicional del tipo: “Pido disculpas si he podido ofender a alguien…” Vamos, que ni he ofendido, ni me he equivocado, ni soy culpable de nada. Y a otra cosa.

El mismo día que envié el correo electrónico origen de esta disquisición (tras lo cual no sentí ningún peso sino más bien alivio) Bob Dylan cumplía años, setenta y tres primaveras. Y como pequeño homenaje, celebración o lo que sea, me dio por escuchar algunas canciones suyas, concretamente tres discos publicados a comienzos de los años 80. Discos que coincidieron con su conversión al cristianismo y con una etapa de profunda religiosidad (según las crónicas). Le cayeron palos por todos los lados, por su cambio ideológico-espiritual y por su giro musical. Pero esto no era nuevo para Dylan. Años antes ya habían intentado “desenchufarle” cuando en el festival de Newport salió al escenario con una guitarra eléctrica renegando (eso pensaron al menos los “folkies” más puristas como Pete Seeger) del ortodoxo sonido acústico. Pero Dylan, terco el hombre, ni en un caso ni en otro pidió perdón. Ni disculpas. Ni disculpas matizadas. ¡Qué soberbia!

Escuchados ahora esos discos que algunos quemaron en la hoguera, y que devoré en formato casete en mi etapa universitaria (“Slow train coming”, “Saved”, “Shot of love”), lejos ahora del ruido mediático de aquellos años, descubro un sonido contundente, con potentes bases rítmicas, guitarristas de lujo (Knopfler, Clapton, Taylor), deliciosos coros de voces godspell… Unas canciones intensas. En definitiva, unos buenos discos más allá de etiquetas y estilos. Eso sí, con las peores portadas de toda su discografía.
Con lo cual mi veredicto es claro: Bob Dylan no tenía que pedir perdón por haber compuesto y grabado unas buenas canciones. Tal vez debían hacerlo aquellos intransigentes ¿seguidores? que no aceptaban cambios ni matices en su trayectoria musical y vital. Nada nuevo bajo el sol: ciego y peligroso fanatismo.


“Solid rock”. (Bob Dylan)

Estos días llevo en el coche un disco de reciente publicación que escucho una y otra vez. Me habló de este grupo de música independiente un amigo que, días después, me regaló el CD. Y han sido las canciones de cabecera en mis desplazamientos diarios. El grupo, The National, el disco, “Trouble will find me”. Así que, para este amigo, otra palabra que tampoco se utiliza lo suficiente y que suena tan bien como perdón: Gracias.


 “Sea of love” (The National)

NOTA. Pido disculpas si he podido ofender a alguien por la excesiva extensión de esta entrada.

martes, 20 de mayo de 2014

CINE Y ARQUITECTURA (5): PUENTES.

Al margen de las ciudades, de los edificios, los puentes son, probablemente, las construcciones más utilizadas en el cine. Chale Nafus, en su estudio sobre los puentes en el cine, intenta dar respuesta a esta fascinación: “Muy pocas veces el personaje de una película cruza un puente solo para llegar al otro lado. El paso por el puente suele significar algún tipo de cambio, la transición a una nueva fase vital, la conexión con una persona nueva, o la confrontación con el peligro e incluso la muerte.”  Por tanto la palabra clave es “cambio”, una palabra que se ajusta muy bien a uno de los axiomas de la construcción cinematográfica, el que dice que los protagonistas de una película no deben ser los mismos al principio que al final de ella. Es decir, deben sufrir algún cambio en su transcurrir por la pantalla. Tienen que aprender algo, deben resolver sus conflictos… Y son precisamente los puentes escenarios adecuados para la dramatización de estas historias.

Revisando entradas anteriores de este blog sobre la temática cinematográfica he descubierto que, curiosamente, ya han aparecido varias películas en las que los puentes tienen una presencia más que testimonial en su desarrollo argumental. Y dos de ellas pertenecen al género que denominé como “películas románticas”: En “Los puentes de Madison” un fotógrafo llega hasta Winterset con el propósito de captar con su cámara unos curiosos puentes cubiertos de madera del siglo XIX. Y en “Breve encuentro” un pequeño puente de piedra alejado de la ciudad acoge las citas de los amantes.


En tiempos de guerra los puentes son un punto de gran valor estratégico, al garantizar el paso de las tropas, y han protagonizado multitud de películas del género bélico basadas, muchas de ellas, en hechos reales. Quizás una de las más populares sea “El puente sobre el río Kwai” (David Lean, 1957). David Lean también fue el director de “Breve encuentro”, citada anteriormente. ¿Casualidad? Y, como contraposición, una de las menos conocidas, realizada el mismo año, es “El puente” (Bernhard Wicki, 1957), en la que se narra el espeluznante sacrifico humano en tiempos de guerra. Un grupo de adolescentes alemanes deciden defender el puente de su pueblo ante el avance de las tropas aliadas. Y se convierte en el escenario de su muerte cuando solo unos días antes era el escenario de sus juegos. Los dos muchachos supervivientes acaban disparando contra sus propios soldados compatriotas al no poder aceptar que el sacrificio de sus amigos haya sido en vano. La historia concluye con una voz en off: “Esto ocurrió el 27 de abril de 1945. Fue tan irrelevante que no apareció en ningún comunicado de guerra.” Una de las películas de guerra más amargas que conozco aunque… ¿acaso hay alguna que no lo sea?  

“El puente”

En el Pont-Neuf, el puente más viejo de París, transcurre la mayor parte de la acción de una de las películas europeas más polémicas y a la vez atractivas de los últimos años, “Los amantes del Pont-Neuf” (Leos Carax, 1991). En ella se cuenta la historia de amor entre un vagabundo (Denis Lavant) que se ha instalado a vivir en el puente, y Michelle (Juliette Binoche), una chica de familia acomodada que se está quedando ciega. El puente, que se encuentra cerrado al tráfico por obras de reforma, se convierte en su refugio y en un lugar casi mágico en el que evoluciona la relación y el acercamiento de dos personalidades muy dispares. Esta historia de amor fou tiene una escena final que se adelanta a la ya muy popular que años después llevaran a cabo los protagonistas de “Titanic” encaramados en la proa del barco.

“Los amantes del Pont-Neuf”

Un uso diferente de los puentes en el cine es el de su inclusión para localizar la acción. Son abundantes, por ejemplo, las películas ambientadas en Nueva York que empiezan con una vista panorámica, a veces aérea, con el puente de Brooklyn u otro de los que une Manhattan con los barrios adyacentes. “Fiebre del sábado noche” (John Badham, 1977), se inicia precisamente con un plano del puente de Brooklyn con la isla de Manhattan al fondo. Y a continuación otro plano similar con el puente de Verrazano. Es una forma de expresar que para los habitantes de Brooklyn el primer puente les unía con lo inalcanzable (el Manhattan de la gente acaudalada) y el segundo con una zona en la que, por el contrario, podían sentirse superiores (Staten Island, donde se concentraban la mayoría de los inmigrantes con menor poder económico). En este caso el puente funciona como elemento de transición entre diferentes clases sociales, a través de sus correspondientes territorios.

“Fiebre del sábado noche”

Para finalizar esta breve revisión del protagonismo de los puentes en el cine, no puedo dejar pasar una de sus funciones, no prevista inicialmente al ser construidos, pero indudablemente real: su atracción para los suicidas. Cuando la protagonista de “La chica del puente” (Patrice Leconte, 1999), tras arrojarse al río Sena se encuentra en la sala de recuperación del hospital, un señor en su misma situación le pregunta con toda naturalidad: “¿De qué puente viene?”

martes, 6 de mayo de 2014

LA EXTRAORDINARIA GEOMETRÍA DE LAS HUERTAS

Esta noche he tenido un sueño extraño, lo cual no tiene nada de extraordinario porque casi todos los sueños lo son. Pero ha sido más bien una pesadilla: en una planta de pimiento crecían unos enormes tomates azules, y de un manzano colgaban unas roñosas peras. ¿Pesadilla de horticultor?

Huele a tierra removida y húmeda. Y empiezan a aparecer las primeras moscas de la temporada. Dos indicadores infalibles de que, un año más, el ciclo natural de las estaciones ha llegado a ese punto en el que los frutales florecen y las huertas o los huertos se acondicionan para las plantaciones que darán su fruto en el verano, dentro de dos o tres meses. Sugerente ese olor de la tierra aireada, dispuesta a colaborar y a transmitir sus mejores nutrientes a tomates, pimientos, lechugas, calabacines, acelgas… Es tiempo de plantación, o sea, tiempo de sudores y riñones doloridos. Es el precio que hay que pagar. Gustoso, eso sí. Porque la recompensa a lo largo del período estival es grande.

Cuando yo era pequeño en el pueblo cada campesino tenía su propia huerta con la que se abastecía. Al amanecer se oía cantar a los gallos (no como ahora, que los pocos que quedan cantan a cualquier hora) porque casi todos criaban gallinas. Los críos recogíamos hierbas de los caminos para los conejos. Y casi todos los aldeanos tenían un cerdo o una vaca. Cerdos, vacas, pollos y conejos aportaban la fertilidad a las huertas al servir sus excrementos como abono natural. Este ciclo de la naturaleza ha marcado, durante muchos años, una dependencia recíproca entre el reino animal y el vegetal. Las plantas son esenciales para los animales, que obtienen energía de ellas, y a su vez las plantas no podrían existir sin los animales, de los que dependen para su polinización (aves e insectos) y de su estiércol en forma de sustancias nutritivas. En definitiva, los unos necesitan de los otros y viceversa. Este es el ciclo básico de la naturaleza (animal-vegetal) sin el cual no existiría vida sobre el planeta.

Pero hay otro aspecto que siempre me ha llamado la atención de las huertas, su extraordinaria geometría, esas pequeñas o extensas retículas de plantas en filas y columnas, que van apareciendo de forma ordenada por llanadas y laderas. Recomiendo una mirada atenta y una mínima reflexión cuando os encontréis con alguno de estos “lienzos”, efímeros por otra parte. Reconozco que yo, en mi humilde y pequeña huerta, he sido incapaz, a lo largo de casi diez años de trasiego, de conseguir esa perfección de líneas paralelas y perpendiculares. Me quito el sombrero (de paja) ante ellas y ante ellos, los artistas de la horticultura.

Toca abonar antes de la plantación. Y como no crío ni gallinas, ni conejos, ni vacas, ni cerdos, me toca ir a buscar ese “perfumado” estiércol (de vaca, en este caso) cedido gentilmente por los auténticos aldeanos. Yo, un mero aficionado. Y espero que este año la cosecha se dé mejor que el pasado. Pero al final la naturaleza manda. Eso sí, prometo ventilar el coche tras el porte.

jueves, 24 de abril de 2014

DIBUJANDO BILBAO

Hace unas semanas tuve ocasión de leer, por indicación de una amiga, un artículo publicado por Ana Alonso en su blog El Clip infinito titulado “¿Por qué dejamos de dibujar?” Coincido totalmente con su lúcido análisis así como con sus propuestas.

Es habitual escuchar expresiones como “Es que yo no sé dibujar”; “Es que no se me da bien.” Y sin embargo todos tenemos esa capacidad innata. Hemos dibujado de niños y a través del dibujo hemos desarrollado nuestra comprensión hacia el mundo que nos rodea, siendo a su vez un medio de expresión y de juego. Pero cuando crecemos, de forma lamentable, perdemos o renunciamos a esa capacidad. Algunos de los motivos los apunta Ana Alonso: preponderancia de la educación lingüístico-verbal y lógico-matemática, relegando a un segundo plano la inteligencia espacial y la representación visual; asociación histórica del dibujo al arte y a la estética ignorando el resto de aplicaciones.

Entendiendo por tanto que el dibujo es, ante todo, una herramienta comunicativa, que estimula la imaginación y el pensamiento, hemos planteado una actividad dentro del programa de BAD (Bilbao Art District) que se va a celebrar el primer fin de semana del mes de Mayo en Bilbao (lógicamente). El programa completo de actividades está disponible en www.bilbaoartdistrict.com y aquí está nuestra propuesta. No lo dudéis, todos somos capaces de dibujar. No se trata de un concurso sino de conocer un poco mejor nuestra ciudad a través de unos apuntes realizados a pie de calle. A cada uno “lo que le salga”.

“BILBAO ART DISTRICT 2014” DIBUJANDO BILBAO

LIBRERÍA BINARIO & GARCÍA DE LA TORRE Arquitectos

“POR UN DÍA GUARDA LA CÁMARA DE FOTOS Y EL MÓVIL, COGE CUADERNO Y LÁPIZ Y DIBUJA BILBAO, SU ARQUITECTURA: SUS EDIFICIOS, SUS PLAZAS, SUS PARQUES, SUS PUENTES. “
 “ARTE DIGITAL… CON TUS DEDOS.”
“DESCUBRE LA ARQUITECTURA DE BILBAO DIBUJÁNDOLA. LA SENTIRÁS DE FORMA DIFERENTE.”

Viernes 2 de Mayo (10.00 – 19.00 h.)
Todo aquel que desee participar recogerá en la librería Binario (calle Iparaguirre, 9), a partir de las 10.00 h., un cuaderno y un lápiz o rotulador. Durante el día dibujará en la calle, a nivel de apunte, elementos de la arquitectura de Bilbao (edificios, parques, plazas, puentes), dentro del recinto establecido en Bilbao Art District.
A lo largo del día y hasta las 19.00 h. (hora límite) entregará ese cuaderno con los dibujos realizados en la misma librería, indicando datos personales, teléfono y correo electrónico.  Se le asignará un número de entrega.
Una selección de los dibujos se expondrá los días siguientes en la librería.
A partir de las 19.00 h, se sortearán entre los participantes unos lotes de los libros (2+2) y planos guía (12) “BILBAO arquitectura architecture” y “BILBAO nueva arquitectura new architecture”,  de los arquitectos Francisco Javier y Bernardo I. García de la Torre. 
Los arquitectos, durante el horario de la actividad, irán recorriendo el recinto acompañando a las personas que participen, comentando y asesorando sus trabajos.
No existe límite de edad y la técnica a emplear será la del apunte en blanco y negro, aunque se admitirán variantes con otras técnicas, siempre que se realicen en el cuaderno entregado.
Viernes 2 de Mayo (19.30 – 20.30 h.) Firma de libros:
Tras la entrega de los cuadernos de dibujo y el sorteo de los lotes de libros y planos, los arquitectos GARCIA DE LA TORRE estarán presentes en la librería Binario para comentar con todo aquel que lo desee aspectos relacionados con la arquitectura de Bilbao, así como para firmar ejemplares de los dos libros publicados. Asimismo la librería Binario celebrará sus 25 años de andadura.
Sábado 3 de Mayo (20.00 – 22.00 h.) Visita guiada nocturna:
El día 3 por la noche tendrá lugar una visita guiada a cargo de los arquitectos GARCIA DE LA TORRE, en el entorno del recinto de Bilbao Art District y alrededores titulada “LA NUEVA CIUDAD HACIA LA RÍA”, con una duración estimada de dos horas. Las plazas serán limitadas previa inscripción en la librería Binario a lo largo del viernes día 2 y el sábado día 3. Se establecerán dos grupos de 20 personas como máximo (total 40 personas).

jueves, 10 de abril de 2014

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA CASA “IDEAL”


Hace un par de años publicaba en este blog LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA “URBA”: No sé si un segundo capítulo convierte esto de los diez mandamientos en una serie. Ni sé aún si tendrá continuidad. Vamos, que sé muy poco.

Tras más de veinticinco años de trayectoria profesional, con la vivienda como uno de los pilares básicos de nuestra labor en el campo de los proyectos arquitectónicos, no había sido aún capaz de averiguar o dar con las claves que me permitieran desarrollar dichos trabajos con soltura y con la sensación de haber “pillado” el truco para satisfacer al cliente que se acercaba a nuestro estudio con la ilusión de construirse su casa. Pero bastaron, hace unos meses, apenas cincuenta minutos de visionado de un programa televisivo para ver ¡por fin! la luz al final del túnel. A partir de ahora todo será más fácil. En este programa se enseñan casas, unas veces presentadas por los arquitectos que las han diseñado y otras por los dueños de las mismas. Las enseñanzas son muchísimo mayores en este segundo caso, ¡dónde va a parar!

1 Montarás una cocina con isleta, para poder pulular alrededor intentando averiguar cómo meterle mano al programador digital de la placa de inducción de 3 metros cuadrados de superficie. ¿Y si nos hacemos un sándwich?

2 Dispondrás de espacios articulados en torno a una chimenea central (que no se usa porque se pone todo perdido), estableciendo además una extraordinaria fluidez entre el exterior y el interior. Vamos, que realmente no sabes dónde estás, si en tu casa o en la del vecino.

3 La vivienda dispondrá al menos de un espacio de doble altura, que genera una gran sensación de amplitud, y grandes quebraderos de cabeza para calefactarlo en invierno. El protagonista (arquitecto) de la película “Dos en la carretera”, ante el comentario de un amigo que visita su casa responde: “No son techos altos, son suelos bajos.”

4 Desde el interior de la vivienda disfrutarás de vistas. Vistas al mar, a la montaña, a la autovía que pasa a tres metros de distancia, al muro de hormigón que separa tu parcela de la granja de pollos…

5 Construirás una piscina, perdón, una lámina de agua desbordante, a ser posible climatizada y con el escudo del equipo de tus amores en el fondo, que usarás solo un par de veces al año, pero que en las fotos que subirás a Instagram con una copa de Martini (con sombrillita) en la mano quedará ideal.

6 El 90% de la fachada será acristalada (hay que dejar algo macizo para colgar esa máscara traída del safari en Kenia) y encomendarás su mantenimiento a unos diligentes limpiadores que tras la primera intervención no querrán volver. El control solar lo encomendarás a un programa domótico integrado que nunca aprenderás a manejar. Así que a sudar en verano y a tiritar en invierno.

7 En el sótano instalarás una bodega con capacidad para 5.000 botellas, aunque no te guste el vino. Deben quedar cubiertas todas las denominaciones de origen. Es opcional la disposición de una sala de proyección (una tele muy grande, vaya) anexa, con amplios sofás para quedarse dormido viendo “Memorias de África” (por lo del safari).

8 Colocarás una escalera diferente, de diseño, con peldaños de vidrio, en voladizo, sin barandilla, etérea… para que puedas decir a las visitas: “De momento no ha habido ninguna desgracia.” Sin olvidar la incorporación de iluminación espectacular que permita la creación de ambientes: ambiente azul, ambiente verde, ambiente rojo…

9 Dispondrás junto al dormitorio de un imprescindible vestidor, con una superficie mayor a la del propio dormitorio y con capacidad para, al menos, ropa y complementos en cantidad suficiente para no tener que repetir modelo a lo largo de un año (sea bisiesto o no).
  
10 Montarás un espacio para las fiestas en el exterior (un espacio fluido, no olvidar), a caballo entre el porche y el jardín, porque vas a tener de continuo a un montón de amigos súper-marchosos con los que vas a montar unas juergas increíbles. No puede faltar en este espacio la zona “chill out”, la barra de bar con ambiente caribeño y unos enormes altavoces para los que tendrás que excavar y construir una cimentación especial.

Estos diez mandamientos se resumen en dos:

Si eres arquitecto nunca deberás diseñar tu propia casa (los tics y las propuestas frustradas en proyectos anteriores la pueden convertir en una pesadilla).
Tendrás que poner un andamio cada vez que tengas que cambiar una lámpara de ese techo alto del que estás tan orgulloso.

Amén.

Epílogo:
No sé si las personas que enseñan esas casas “ideales” lo hacen porque se sienten orgullosos o porque quieren deshacerse de ellas. Me inclino por esto último.

Glosario (extraído de los comentarios escuchados en estos programas):
-       “Soy muy afán (fan) de los muebles de Mariscal.” Afán el que tú le pones, cariño.
-   “Las luces del techo son alucinógenas (halógenas).” Deben ser muy apropiadas para los fiestones. Había escuchado anteriormente “lámparas alienígenas”, se ve que hay mucha variedad en el mercado.
-       “Todo el salón es un espacio di stéfano. (diáfano)” Claro, para poder jugar a fútbol sin ningún impedimento o cortapisa. 

domingo, 30 de marzo de 2014

NO ME GUSTAN LOS REFRANES

Nunca me han gustado los refranes (“sentencias o dichos populares que enseñan o aconsejan algo”.) ¿Por qué? Hasta ahora no me había parado a pensar en ello. Simplemente me resultaban antipáticos.

Presumen de reflejar la sabiduría popular acumulada durante décadas. Y así surgen, por ejemplo, los refranes “meteorológicos”. Que si “En abril aguas mil”; que si “Marzo ventoso y abril lluvioso”… Analizando datos estadísticos, ni marzo es el mes más ventoso del año ni abril el más lluvioso. Así que por este lado no cuela. Qué decir de “Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”. No hay que ser demasiado espabilado para saber que a mediados de Junio, final de la primavera, el tiempo es ya bastante benevolente y no exige grandes coberturas.

Si alguien me dice “A quien madruga Dios le ayuda”, le contesto que, en primer lugar, dudo que Dios se moleste en ayudar a esas horas tan tempranas, probablemente ni se habrá levantado. A continuación le espeto: “No por mucho madrugar amanece más temprano.” Contradicción total en esa supuesta sabiduría popular.

“Lo bueno si breve, dos veces bueno.” ¿Por qué renunciar a un placer más extenso? Parece que estamos ante un caso de represión encubierta (o sin encubrir). Y que me decís a “Más vale pájaro en mano que ciento volando.” También destila cierto tufillo, falta de ambición, de búsqueda. Quizás sea el reflejo de una cultura y una sociedad conformista, que no se planteaba demasiadas preguntas.

Si hacemos caso a refranes marineros como “A barco desesperado, Dios le encuentra puerto” (otra vez con Dios a vueltas) o “Norte claro sur oscuro, aguacero seguro” frente a “Norte oscuro, temporal seguro”, llevamos todas las papeletas para ir a pique. Eso sí, “Tras mala navegación, el puerto sabe mejor.”

Hablando de las relaciones sociales, “De la buena gente guárdate, de la mala escóndete.” ¿Qué nos queda entonces, la gente regular? Y ojo con irse de viaje porque “El muerto y el ausente no son gente.” Eso sí, a la hora de elegir pareja hay que ser meticuloso porque si no… “Mal haya quien me casó con una mujer tan fea, que no la puedo sacar donde la gente la vea.”

Ante las cuestiones de trabajo el refranero, ¡cómo no!, también despliega toda su sapiencia. “A quien trabaja, el día nunca le parece largo.” Juro que a mí algunos días se me han hecho eternos. “El hombre a trabajar y la mujer a gastar.” Parece que en esta asunción de la división de tareas, ya de por sí clarificadora, se pasan por alto “algunas” de las realizadas por la mujer trabajadora en la casa. “Si trabajas por tu cuenta, nunca te saldrán las cuentas”, buen impulso y ánimo para los jóvenes emprendedores.

Y en torno a la educación, recomendaciones lúcidas y contundentes. “Al niño y al mulo, en el culo.” No está mal la equivalencia. “Ir contracorriente no es de hombre prudente.” Pues a seguir la corriente… o a ser imprudente. “La letra con sangre entra” o “No hay razón como la del bastón” dejan bien claro cuál es el método de enseñanza más efectivo.

Pues no me gustaban los refranes. Pero es que ahora, después de hacer este rápido repaso, siguen sin gustarme y además me estoy empezando a cabrear. Menos mal que “A la fuerza, ni el zapato entra” y además “Lo poco agrada y lo mucho enfada.”

Así que poco más voy a decir. Eso sí, en lugar de “Cien refranes, cien verdades” yo diría “Hombre refranero, hombre majadero.”

martes, 18 de marzo de 2014

LO SENCILLO

Lo confieso. He tenido la tentación de poner un título más llamativo a esta entrada que, probablemente, habría atraído a un mayor número de lectores, por aquello del morbo. Pero me he contenido. Me explico.

Recientemente el médico francés Frédéric Saldmann ha publicado en España un libro titulado “El mejor medicamento eres tú. La salud está en tus manos.” En él plantea una serie de consejos naturales con el objetivo de demostrar que, en muchos casos, podemos evitar pasar por la consulta del médico. El planteamiento del libro es que en el interior de las personas, a través de acciones sencillas, están los medicamentos que protegen y que hacen que el cuerpo se mantenga sano.

Como era previsible los medios de comunicación han cogido “el rábano por las hojas” y no se han cortado un pelo al difundir la noticia con titulares como “Eyacular doce veces al mes reduce a la mitad los riesgos cardiovasculares” o “Las mujeres que tienen menos relaciones sexuales son más propensas a desarrollar cáncer de mamá.” Titulares ilustrados con imágenes “sugerentes” con pies de foto como “Un hombre se desnuda delante de su pareja” ¿?? Pero lo realmente importante de todo esto es el fondo del discurso del médico francés: lo sencillo, el sentido común, como la mejor manera de resolver o prevenir problemas de salud, antes de pasar a otras soluciones más complejas.

Y esta actitud es extensible a cualquier actividad. Llevándolo, por ejemplo, al terreno de la arquitectura, recuerdo el concurso que se convocó hace unos años para la ampliación del edificio del Banco de España en Madrid. Cada arquitecto planteó su propuesta para la nueva edificación. Un equipo, encabezado por el catalán Oriol Bohigas, tras hacer un análisis del lugar y del programa planteado en la convocatoria, llegó a la conclusión de que la mejor solución era… no hacer nada. Así que presentaron un dibujo del solar totalmente vacío. Por supuesto su propuesta no ganó el concurso, que fue a manos de Rafael Moneo, si no recuerdo mal.

Hace unas semanas se nos requirió desde la propiedad de un edificio cultural y de espectáculos para aportar alguna solución que diese cobertura contra la lluvia a la fila de personas que se concentraban ante la taquilla para adquirir entradas. Estuvimos considerando conjuntamente soluciones constructivas más o menos complejas (cubiertas de vidrio, marquesinas de madera…) para llegar a una solución idónea. Tras varias jornadas de trabajo, una tranquila mañana en nuestro estudio con un plano del edificio encima de la mesa nos dimos cuenta de que la mejor solución era… no hacer nada. Porque el propio edifico en su configuración actual ya incluía la solución, con su amplio voladizo. Lo único que había que hacer era ¡cambiar la dirección de la fila! Mal negocio económico, sin duda, tirando piedras a nuestro tejado al aportar soluciones que nos privan de desarrollar un nuevo proyecto. Pero esa noche dormí con la conciencia muy tranquila.

A veces es necesario pararse a pensar, antes de adentrarse por inercia en sinuosos caminos de complejidad innecesaria. Lo obvio, lo sencillo, lo tenemos delante pero no lo vemos. Y las soluciones o las acciones sencillas están dotadas de una extraordinaria belleza. Pero debe ser aquello de que “los árboles no nos dejan ver el bosque”. Así que, eyaculaciones precoces, las justas, vaya.

domingo, 2 de marzo de 2014

BILBAO nueva arquitectura new architecture


Ha sido una gestación larga, con sus náuseas y mareos, con sus antojos y carencias de hierro en algunos momentos. Pero, eso sí,  nunca dudamos que llegaría a buen término. Tan larga, que la criatura  ha crecido mucho y no ha sido fácil sacarla. Pero ya está aquí. Se parece algo a su hermano mayor pero tiene sus propios rasgos, su propia personalidad. Ha pesado y ha medido un poco más y parece más robusto, con más músculo. Ojalá que no haya celos entre ellos y convivan amistosamente. Creemos que se pueden complementar muy bien. Y esperamos que ahora no nos invada la depresión post-parto.

Este es el texto de presentación en el nuevo libro:

Tras la presentación a finales del año 2009 del libro “BILBAO arquitectura/ architecture”, percibimos la necesidad de profundizar en las obras más recientes construidas en la ciudad y en los proceso urbanísticos que las habían hecho posible y que se estaban completando en esos momentos. Y reflejarlo en una publicación entendida como complementaria de la anterior.

Acometimos la tarea con la experiencia adquirida en sucesivas iniciativas editoriales, en la línea de la investigación y, sobre todo, de la divulgación. Y nos apoyamos para este nuevo proyecto en tres pilares fundamentales: nuestro trabajo de campo, a pie de calle, observando el proceso de ejecución de las obras del “nuevo Bilbao”; la documentación aportada por los autores de dichos proyectos y, por último, la información ofrecida, a través de unos minutos de conversación, por quienes participaron de forma activa en todo este proceso de renovación desde diferentes ámbitos de responsabilidad.

Con todo ello nuestra tarea se ha centrado en “poner en limpio” ese material y hacerlo llegar tanto a los profesionales de la arquitectura y la ingeniería como al resto de personas interesadas que habitan o que visitan nuestra ciudad. Y para conseguirlo hemos intentado mantener un equilibrio entre la necesaria información de carácter general y la suficiente documentación de carácter técnico. Siempre enfocando nuestra propuesta más que en la línea de aprender sobre la arquitectura de Bilbao, en la línea de entender y comprender, que es la mejor forma de acercarnos a la ciudad y a sus procesos de transformación.

En la selección de obras que, indudablemente, nunca es totalmente objetiva o imparcial, también hemos buscado un equilibrio entre las distintas tipologías de uso que se presentan y las diferentes áreas de la ciudad en que se ubican. Asimismo, entre las distintas sensibilidades arquitectónicas que han ido dejando su sello en Bilbao en estos últimos veinticinco años de renovación urbana, sobre la huella de su pasado comercial e industrial.



El libro recoge 56 obras realizadas en Bilbao durante el período comprendido entre 1988 y 2012, incluyendo edificios, espacios públicos y puentes. Para facilitar su comprensión se han ordenado por tipologías de uso (TRANSPORTE, CULTURAL, ESPECTÁCULOS, RESIDENCIAL, DOCENTE, INSTITUCIONAL, SERVICIOS, OFICINAS, ESPACIOS PÚBLICOS Y PUENTES), incluyendo también un cuadro resumen  cronológico.

Las obras van expuestas de manera didáctica para descubrir los aspectos más destacables de su gestación y ejecución. Para ello se incorporan documentos originales de los proyectos como memoria, croquis, planos y esquemas; plano de ubicación con coordenadas, fotografías del proceso de ejecución y de los autores con datos de su trayectoria profesional. Cada ficha está concebida como unidad didáctica que aporta información general y técnica, con una composición que proporciona varios niveles de aproximación y lectura.

En las primeras páginas se ofrece una visión panorámica y esquemática de la HISTORIA URBANA de la ciudad, desde el s. XIV hasta el s. XX, y también de la NUEVA CIUDAD del s. XXI, con referencia expresa y detallada a las principales actuaciones urbanísticas llevadas a cabo y a los agentes participantes que las han hecho posibles.

En las páginas finales se recogen, a modo de resumen y síntesis, los siguientes apartados: ÍNDICE DE OBRAS, FICHAS TÉCNICAS, ÍNDICE ONOMÁSTICO, BIBLIOGRAFÍA, AGRADECIMIENTOS y AUTORES (del libro).

VÍDEO DE PRESENTACIÓN EN: http://www.youtube.com/watch?v=IjbDTAjvPt4

Que lo disfrutéis.
Ya estamos pensando en el próximo. Nos hace ilusión tener familia numerosa. Y, por supuesto, no nos olvidamos de su hermano mayor, que sigue muy vivo gracias a su segunda edición:
VÍDEO del LIBRO “BILBAO arquitectura architecture”:


miércoles, 19 de febrero de 2014

CONCURSO DE BLOGS

No solo existen concursos de cocina y de nuevos talentos musicales. También existen concursos de blogs. Lo he sabido recientemente. Y algún insensato (o insensata) tuvo la ocurrencia de presentar este blog como candidato a uno de ellos, en el apartado de “blogs personales”. Una notificación de la entidad organizadora me informó de ello. Pasaron varias semanas sin acordarme del tema, pero una nueva notificación me indicó que el plazo para las votaciones estaba a punto de terminar y que, como titular de uno de los blogs presentados, tenía derecho a emitir mi voto.

Me picó la curiosidad y accedí a la página web en la que se recogía la información del certamen, dispuesto a echar un vistazo a las “bitácoras” participantes y ejercer mi derecho, si era menester. Pero tropecé con un pequeño obstáculo: el número de candidaturas superaba las cuatro mil. Difícil empresa revisar, analizar y decidir en apenas unos minutos. Así que desistí.

Pero volvió a picarme la curiosidad por comprobar dónde estaba ubicado mi blog en esos momentos. Así que accedí a la lista en la que se mostraban los votos que había recibido cada candidatura. El que aparecía en primer lugar tenía más de ochocientos. No esperaba encontrar “echo november echo” en ese pelotón de cabeza, por supuesto. Así que fui descendiendo: seiscientos, cuatrocientos, doscientos, cien. Pasé a los números con dos cifras: ochenta, sesenta, cuarenta. La tensión empezó a aumentar. Treinta, veinte, diez. El corazón empezó a latir más rápido. Sabía que estaba cada vez más cerca.  Una sola cifra: nueve, ocho, siete. La cuenta atrás se hacía eterna. Tres, dos, uno. Estaba seguro de que ahí aparecería. También consideré la posibilidad de que tal vez me lo había saltado. Seguí descendiendo en la lista. Y una enorme sonrisa debió aparecer en mi rostro: “echo november echo”, 0 votos. Justo por debajo de “Dulce tarta de azúcar” y por encima de “Educasexualidad”.

Respiré hondo. En principio pareció no haberme afectado en absoluto. Y entonces se deslizó en mi mente una idea maquiavélica: votarme a mí mismo. Hice una rápida revisión y comprobé que esa inocente actuación me haría ascender del puesto 3.420  al 1.733. Gran avance, sin duda. Pero finalmente un soplo de ética, dignidad o… gilipollez (f. vulg. “dicho o hecho propio de un tonto, lelo”) me hizo desistir.

Me consolé pensando que gracias a que este blog empieza por la letra “e” y no por la letra “z”, no ocupaba el último lugar. Aunque bien pensado… no estaría mal poder presumir de farolillo rojo. Cambiaré el nombre de este blog. Se llamará “zzz”, para que no haya dudas. ¡Qué sueño me está entrando…!

Ah! Se me olvidaba. En el blog que lidera el ranking y que, probablemente, se hará con la preciada estatuilla, su última entrada se titula “Cómo puedo seducir a una amiga que tiene novio” y aquí van unos extractos (no corrijo las faltas de ortografía):

“Pero este año he comenzado a ir con ella a solas a muchas partes, como ir a comer juntos, ir a la biblioteca a estudiar, pero tampoco exageradamente (así le demuestro que tengo mas opciones jeje) y por eso quiero conseguir algo con ella.”

“…comencé a hablar sobre temas mas personales como anécdotas y a veces emociones que había sentido. Siempre que ella ha estado conmigo he podido demostrar un alto valor ya sea social conociendo gente, o de estudio resolviendo dudas, o de habla cuando le explico cosas emocionantes. En estos momentos que demuestro alto valor ella se queda mirandome fijamente sin decir nada. Suelo hacerle kino de vez en cuando tocándole el hombro o brazo, y también la espalda.”

“Yo diría que estamos en una etapa de confort que puede que se haga eterna si no hago movimientos para avanzar, cosa que no quiero, pero no quiero que me rechace y en 1 minuto pierda todo lo que llevo construyendo estos meses, aunque quizás tenga que correr ese riesgo jeje, porque aunque yo crea que pueda conseguir algo, puede ser que ella ya me tenga como amigo sin polla.”

Hay nivel, hay mucho nivel. Tengo que investigar lo de “kino”. De todas formas yo habría comenzado esta entrada diciendo: “Querida Elena Francis…”
A corta distancia, también en un lugar de privilegio, se sitúa el blog titulado “Los escotes de Alicia.” Y sí, es lo que parece.

Lo dicho, mucho nivel. Y mucho confort, al saber que no tendré que preparar ningún discurso de agradecimiento.

jueves, 13 de febrero de 2014

MIRADAS DE MUJER EN EL CINE

Cuando hablamos de las miradas de la mujer en el cine normalmente nos referimos al cine hecho por mujeres, a la visión femenina en el cine. Y en los últimos años han aparecido estudios y se han desarrollado ciclos en torno a este tema, intentando esclarecer si la realidad imaginada por las mujeres es diferente a la de los hombres, si hay una sensibilidad específica propiamente femenina en la manera de hacer cine, de dirigir películas.

Pero en este caso quiero hablar de la mirada física, la de los ojos. De esas miradas que, de alguna forma, me han seducido, me han inquietado o me han generado un trastorno temporal transitorio. Miradas que traspasan la pantalla. Y tres actrices, cada una de ellas de un ambiente cultural y geográfico diferente, han sido capaces de generar en mí esos estados de ánimo a través de la expresión de sus ojos.

Gena Rowlands (Estados Unidos, 1930) se inició en el mundo del teatro y debutó en el cine de la mano de su marido, el director John Cassavetes, con películas que marcaron una nueva forma de hacer cine con escasos medios, lo que podría considerarse el inicio del cine independiente estadounidense (“Shadows”, 1959; “Faces”, 1968). El genio del director y la profunda mirada de Rowlands eran suficientes para llenar la pantalla.
Unos años más tarde la actriz desplegó todo su arsenal interpretativo en la extraordinaria “Una mujer bajo la influencia” (1974), en la que da vida a una ama de casa emocionalmente inestable a través de su mirada perdida.



A Romy Schneider (Austria, 1938 - París, 1982) la conocimos en los años sesenta, con su imagen juvenil de princesa en la serie de películas sobre la emperatriz Sissi. Sin embargo fue en el tramo final de su truncada trayectoria cuando su mirada empezó a tornarse triste y melancólica y a reflejar el drama personal que estaba viviendo (complicadas relaciones personales, muerte de su hijo). De alguna forma parecía estar anunciando su prematuro final. En “Lo importante es amar” (1974), transmite con dureza el declive físico y moral de una actriz que tiene que recurrir al cine pornográfico para salir adelante, a través de unos ojos suplicantes.
“La muerte en directo” (1980) es una amarga parábola sobre la muerte como espectáculo en la que Schneider encarna a una enferma terminal. Su mirada, apagada, casi inerte.



De Fanny Ardant (Francia, 1949) me enamoré, así sin más, cuando vi sus ojos negros, su mirada sesgada y seductora, en “La mujer de al lado” (1981) dirigida por el director francés François Truffaut, su compañero sentimental aquellos años. Película intimista, romántica (ver http://www.echonovemberecho.blogspot.com.es/search?q=pel%C3%ADculas+rom%C3%A1nticas ), que me permitió descubrir a esta actriz que destila elegancia por todos sus poros y que sabe “mirar sin mirar”.

 

Tres grandes damas del cine que, sin llegar a cotas de popularidad que otras han conseguido con menos recursos interpretativos, han sabido mirar y transmitir solo con sus ojos. Miradas que hablan, miradas que matan, miradas que suplican, miradas que enamoran.

Mis tres miradas de cine… lo cual no quiere decir que no haya otras tres.