viernes, 1 de mayo de 2015

¡VAYA ROLLO!

Casi desde que tengo uso de razón he sentido a diario una inquietud, un desasosiego, que se manifestaba sobre todo a primeras horas de la mañana. He tenido que convivir con ello a lo largo de estos años y sobrellevarlo de la mejor manera posible. Al principio con vacilaciones, después con afán de auto-convencimiento y finalmente con determinación, aún a riesgo de estar equivocado.

He intentado buscar certezas, documentación sobre el asunto que me proporcionara una tranquilidad definitiva. He indagado y consultado a expertos en la materia. Todo ello en vano. Cada vez que me enfrentaba a él volvían a surgir las dudas: ningún modo de empleo, ningún manual de instrucciones. Y, una vez más, la inquietud. ¿Lo habré hecho de forma correcta? El trabajo de campo, la observación, tampoco me han resultado de gran ayuda ya que no he percibido una tendencia clara y definitoria.

Cuando en casa sonaba el grito de guerra: “¡Aitaaaaaa! ¡No hay papeeeeeel!”, las piernas empezaban a temblarme. ¿Cómo lo pondrán? ¿Hacia dentro o hacia fuera? Porque ese era mi gran dilema, ¿cómo se coloca el rollo de papel higiénico?, ¿colgando hacia fuera o colgando hacia la pared?

Finalmente mis pesquisas han dado sus frutos. Y resulta que la respuesta existía desde hace más de un siglo, exactamente desde que en 1891 el diseñador Seth Wheeler dejase bien claro en su patente que la capa externa del papel debe estar mirando siempre hacia el exterior. Y lo reflejó gráficamente con todo detalle:


Mi vida ha cambiado de forma radical. Desde que he descubierto este documento incunable entro mucho más relajado al baño cada mañana. Eso sí, que cada uno se monte su rollo como quiera. ¡Faltaría más!

jueves, 16 de abril de 2015

ARQUITECTURA POR LA RÍA


No es posible explicar y conocer la historia de Bilbao sin su Ría. En ella se encuentran muchas de las claves del desarrollo de nuestra villa: sus orígenes, su actividad comercial, su configuración urbana, sus barrios, las relaciones con su entorno… Como llegó a decir Miguel de Unamuno, “la Ría sola explica la historia de Bilbao”.

Desde su fundación en 1300 y durante más de siete siglos la ciudad ha escrito su historia urbana ampliando su territorio a ambas márgenes de la Ría. Y la condición de puerto interior del Bilbao fundacional permite entender la historia de los puentes que han ido uniendo sus márgenes. 

Por todo ello no parece descabellado plantear ese entendimiento y esa comprensión de la arquitectura de Bilbao precisamente desde su Ría. Y García de la Torre Arquitectos se “embarca” en una nueva actividad divulgativa en colaboración con Bilboats, proponiendo dos rutas:

RUTA 1: “La arquitectura de Bilbao a través de la Ría. Desde sus orígenes hasta las últimas intervenciones”.

RUTA 2: “La Ría y sus puentes. Bilbao como puerta al mar”.

Vídeo:


Más información y compra de billetes:

¡NOS VEMOS A BORDO!

domingo, 5 de abril de 2015

DUBLINESES. LOS MUERTOS

He vuelto a leer “Los muertos”, el último relato o novela corta que escribió James Joyce con el título genérico de “Dublineses” en 1914. Y también he vuelto a ver la adaptación cinematográfica que hizo el director John Huston (su última película) en 1987. No recuerdo qué fue primero (para mí), si el libro o la película. De lo que no me cabe duda es que, tanto en un formato como en otro, se trata de uno de los relatos que me ha dejado una huella más profunda y que seguirá acompañándome en esas revisiones que, de vez en cuando, me gusta redescubrir.

A pesar del tiempo transcurrido desde su publicación creo que “Los muertos” es, tanto en su contenido como en su estructura, un relato moderno, vanguardista, transgresor. Porque bajo su apariencia de retrato costumbrista de la sociedad dublinesa de comienzos del siglo XX, de la “parálisis cultural, mental y social del país”, según palabras del propio Joyce, se oculta una desgarradora reivindicación de la pasión y de las emociones en la existencia humana frente al transcurrir de las vidas grises, planas y arquetípicas.

Y todo ello con un planteamiento sorprendente e impecable en cuanto a su estructura narrativa. En el libro, de sus 276 páginas dedica 267 a la introducción de la historia, 7 al nudo o historia principal y 2 al desenlace y conclusión final. Casi nada. Y en la adaptación de Huston, muy fiel a su base literaria, ocurre algo parecido.  

Esta frase de la penúltima página resume e ilustra la sensibilidad de esta obra: “Uno a uno todos nos convertiremos en sombras. Es mejor pasar a ese otro mundo impúdicamente en la plena euforia de una pasión que irse apagando y marchitando tristemente con la edad”. A veces siete páginas son suficientes para contar una historia de amor extraordinaria, dos páginas son suficientes para transmitir un desconsuelo desgarrador. Y unas pocas líneas de una dedicatoria son suficientes para sentirse muy afortunado.

NOTA: El siguiente vídeo corresponde a la escena final de la película (por aquello del “spoiler”, destripe o destape de la trama). El doblaje no es de los mejores, pero las versiones originales que he encontrado iban acompañadas de unos subtítulos lamentables.  


viernes, 20 de marzo de 2015

J. C. C. SE HA IDO


Hace  unos meses escribía en este blog una entrada que tenía a J. C. C. como uno de sus protagonistas:

J. C. C., “Cifu”, se ha ido. Su despedida desde hace muchos años: “Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos”, se convirtió hace unos días en su adiós definitivo.

Afortunadamente podemos seguir escuchando la música que él amaba y de la que a tantos consiguió contagiarnos, el jazz. Mi homenaje particular con uno de sus temas favoritos, “St. Thomas”,


y uno de sus músicos preferidos, Thelonius Monk.




jueves, 12 de marzo de 2015

NO SONRÍA, POR FAVOR

Tess Christian, mujer británica de cincuenta años, lleva cuarenta sin sonreír. No hay nada que se lo impida, ninguna malformación, atrofia muscular ni enfermedad. Fue una decisión voluntaria que surgió cuando tenía diez años y estudiaba en una escuela católica: “Las monjas no eran alegres, no les gustaba que los niños sonriesen. Siempre me dijeron que borrara la sonrisa de mi cara. Así que aprendí a no sonreír”, afirma. Lo que empezó como una cuestión de fe se convirtió en una estrategia o método de belleza al pensar que, gracias al hecho de no reír o sonreír, conseguiría uno de sus anhelos, no tener arrugas.

Dicho y hecho. Tess ha aplicado con rigor y escrupulosa disciplina esta técnica anti-envejecimiento a lo largo de los años y, al parecer, con resultados totalmente satisfactorios: “Mi dedicación ha dado sus frutos, ahora no tengo una sola línea en la cara”. Tanto rigor ha aplicado en su método que ni siquiera sonrió al ver por primera vez a su hija.

Tras leer esta noticia mi primera reacción fue sacar el álbum de fotos y darle un rápido repaso: risas, sonrisas, muecas… Después me acerqué al espejo, todo lo que mi miopía (demasiado “mi mi”) me permitía, y pude comprobar las consecuencias: líneas horizontales y verticales en la frente, desplegadas en abanico bajo los ojos, diagonales en la comisura de los labios… Mejor no sigo. Los dermatólogos corroboran que “las arrugas aparecen debido a la creciente constante de la sonrisa y de las líneas de la frente por los músculos de la cara, lo que dobla el tejido conectivo por debajo de la piel”. Así que nuestra heroína ha dado en el clavo, ha desarrollado el método perfecto, ahorrándose el botox y las cremas caras. Y ahora luce un espléndido rostro de porcelana.

Y me pregunto, ¿cómo será su álbum de fotos?, ¿habrá aleccionado también a su hija a no sonreír?, ¿sonreirá su pareja por ella?, ¿puede permitirse llorar?... Demasiadas preguntas de las que nunca conoceré la respuesta.

Vuelvo a acercarme al espejo, todo lo que “mi mi” me permite. Huum, demasiado tarde. Lástima no haber ido a ese colegio de monjas. Pero…sonría, por favor.

viernes, 27 de febrero de 2015

SE BUSCA ARQUITECTO QUE SEPA HACER ALEROS BARROCOS (segunda parte)

...(Continúa) No soy capaz de definir mi estado de ánimo al comprobar como una “simple” votación de carácter político puede tumbar en una tarde el trabajo llevado a cabo a lo largo de varios años por un equipo de arquitectos con experiencia acreditada, especialmente en el apartado de la rehabilitación. Porque, y esto es realmente lo más grave, nadie, ninguno de los junteros que reclaman un ¿alero barroco? para el Palacio Horcasitas se ha dirigido a los responsables del proyecto para interesarse por su trabajo, por el largo y complejo proceso que les ha llevado a diseñar el nuevo alero que en estos momentos luce el edificio. Cuya propuesta, por otra parte, ha contado con el visto bueno de los técnicos y expertos que han informado favorablemente, incluso con expresiones laudatorias, sobre el mismo. Pero ¿qué interés tiene conocer la opinión de los arquitectos? Quita, quita, que nos lían y nos trastocan.
Parece que corren malos tiempos para nuestra profesión si van a ser los políticos los que aprueben o suspendan nuestros proyectos y tengan “patente de corso” para decidir si nuestro trabajo supone o no una “nota discordante”, sin haberse molestado siquiera (insisto sobre esto) en conocer los argumentos de los autores. Pero este punto también queda respondido en la propia información cuando se declara: “un alero colocado por el ayuntamiento…”

Yo sí me he interesado por conocer el proyecto. Debo ser un poco torpe y lento en cuanto al análisis y el diagnóstico. He solicitado la documentación oportuna a sus autores (memoria, planos…), he escuchado sus argumentos y he visitado la obra. Sí, sin duda lo fácil habría sido hacer un alero de madera con sus canes, sus canecillos, su tablazón… ¿Existía un modelo del alero original para reproducirlo? No. ¿Los arquitectos, ante este hecho, han decidido realizar una propuesta reflexiva, lúcida y compleja reinterpretando ese alero desde el lenguaje de una arquitectura contemporánea? Sí. Y el resultado es extraordinario: un alero amplio que revaloriza el carácter del edificio original, lleno de matices en su perfil con una descomposición en planos escalonados que se ajustan a la cornisa de piedra, acorde en su cromatismo con los elementos de forja de los balcones. Que resuelve a su vez de forma adecuada la recogida de aguas pluviales y la ventilación de la cubierta. Y en consonancia con la prevista intervención interior a realizar posteriormente, basada en la ligereza visual y la transparencia de los elementos a incorporar para su nuevo uso. ¿Alguien da más?
La arquitectura es algo más que reproducir un “supuesto” alero de madera. Y esta intervención es precisamente eso, arquitectura. Y de la buena.

La elección de un material u otro no garantiza la calidad de una construcción. Tan noble puede ser la madera como el acero o el hormigón. Un trabajo en madera puede resultar extraordinario o vulgar. Y un alero metálico puede ser propio “de un pabellón industrial” o puede convertirse en una adecuada y brillante solución arquitectónica. Es la capacidad del arquitecto al proyectar y su correcta ejecución lo que otorga calidad (adecuación) o vulgaridad (chapuza) a la intervención. Por tanto, si el Palacio Horcasitas ha sido y es neoclásico, barroco… ¿por qué su cubierta no puede estar rematada con un alero del siglo XXI? No olvidemos que su interior se adecuará a un nuevo uso… del siglo XXI.

Un dato: la celebrada iglesia de San Severino, ubicada en el centro de la localidad encartada, es de “factura gótico-tardía (siglo XV), con cubierta abovedada de diferentes estilos, con una torre barroca del siglo XVIII y su parte baja de estilo gótico, retablo manierista del siglo XVI, con capillas del siglo XVI, sacristía y otras capillas contemporáneas (siglo XX), imágenes renacentistas y barrocas…” ¿Como la definimos? ¿Gótica, barroca, renacentista, contemporánea? En la superposición e incorporación de estilos, adecuándose a cada momento histórico desde el respeto y el conocimiento de lo existente, es dónde reside la riqueza y el auténtico valor de los edificios.

Pero lo cierto es que… “se busca arquitecto (o lo que sea) que sepa hacer aleros barrocos”. ¡A mí que me registren! Y, lo reconozco, al final este bocado me está provocando una fuerte indigestión.

Retomo, para finalizar, la frase de Blaise Pascal, “adaptada e interpretada”: “Ruego me disculpen que este artículo sea tan largo, no disponía de tiempo para hacerlo más corto.”

Alero existente antes de la intervención

El Palacio Horcasitas con su nuevo alero

Detalle del nuevo alero

jueves, 19 de febrero de 2015

SE BUSCA ARQUITECTO QUE SEPA HACER ALEROS BARROCOS (primera parte)

“LAS JUNTAS RECLAMAN ADAPTAR LA MODERNA CUBIERTA DEL PALACIO DE HORCASITAS A SU ESTILO.”

El juntero socialista Isaac Fernández defendió “reacondicionar” un alero de “fibrocemento y chapa galvanizada” colocado por el Ayuntamiento en un edificio del siglo XVII.

Las Juntas Generales (de Bizkaia) aprobaron ayer en la comisión de Cultura una proposición de norma que puede cambiar la imagen del histórico palacio de Horcasitas. Situado en el casco histórico de Balmaseda, el también conocido como palacio de la Aduana, levantado a finales del siglo XVII, es de estilo neoclásico aunque tiene elementos barrocos. Y, de un tiempo a esta parte, alguno mucho más reciente. Según explicó el juntero socialista Isaac Fernández, el ayuntamiento lo ha coronado con una cubierta “de fibrocemento y chapa galvanizada, más propia de un pabellón industrial”. El añadido es una “nota discordante” y llama la atención del visitante, como explicó el popular Arturo Aldecoa, que reclamó, al menos, “disfrazarlo”. Fernández incidió en que “la reforma posterior al incendio tenía que haber respetado el estilo.”

Residente en el municipio el juntero socialista relató que “queda tan mal que los vecinos creen que es provisional, que se han acabado los tres millones de euros a media obra y que está sin rematar. El caso es – resumió gráficamente- que pega más una nave espacial que ese tejado”. Su iniciativa, que reclama al Consistorio que “reacondicione” la cubierta, salió adelante con el apoyo de todos los grupos de la oposición y el voto en contra del PNV. Irune Soto, portavoz de Bildu, que celebró la unanimidad de la oposición porque “no sucede a menudo”, opinó que la obligación de Balmaseda era “evitar esta chapuza”.”

La información, publicada el mes pasado en la prensa, es un bocado tan suculento, de esos que chorrean por todos sus bordes, que me resulta difícil decidir por dónde hincarle el diente. Empezaré por analizar uno a uno sus ingredientes, en primer lugar las afirmaciones vertidas:

-       El nuevo alero construido en el Palacio Horcasitas de Balmaseda no es de “fibrocemento” como se afirma, material cuya utilización está prohibida en la construcción desde hace varios años. El nuevo alero es de acero (no “chapa”) galvanizado.
-       La utilización de un material metálico en una edificación no tiene por qué remitir, de forma automática y despectiva, a la construcción de “un pabellón industrial”. Tenemos numerosos ejemplos de extraordinarias construcciones realizadas con hierro o acero y, sin ir más lejos, el propio palacio dispone en sus balcones de unas balaustradas de hierro forjado que a nadie se le ocurriría despreciar por ser de este material. 
-       Se indica que en la reforma se tenía que haber respetado el estilo y se propone, al menos, “disfrazar” el nuevo alero. ¿Qué estilo habría qué respetar? Porque en la propia información se habla de “palacio de estilo neoclásico aunque con elementos barrocos…” Entonces qué habría que haber hecho, ¿un alero neoclásico?, ¿un alero barroco? ¿Alguno de los junteros (miembros de la Comisión de Cultura, no lo olvidemos) promotores de esta iniciativa sabría definir qué es y cómo es un alero barroco? Yo reconozco, con humildad, que no lo sé. Y ahondando en este punto, por un lado se exige “autenticidad” y, por otro lado, se propone “disfrazarlo”. Sospecho que por alero barroco entienden alero de madera, sin más. Entonces daría igual barroco, neoclásico o postmoderno.
-       Estos mismos junteros celebran la unanimidad de fuerzas políticas distanciadas ideológicamente para “evitar esta chapuza”. Estamos de enhorabuena, parece que la ignorancia y la ceguera cultural no entiende de ideologías.

Analizados los ingredientes del bocado intentaré descubrir ahora en qué recipiente se presenta y con qué cubiertos se puede desmenuzar.  (Continuará)...

martes, 3 de febrero de 2015

EL SUICIDA

Valladolid-Pucela, 1981. Un grupo de jóvenes universitarios aprovechábamos los ratos libres para devorar revistas de cómics y admirar las extraordinarias historias gráficas de Moebius, Milo Manara, Richard Corben, Carlos Giménez, Hugo Pratt
También para dar algún que otro paseo por la ciudad. Y desde el primer día nos llamó la atención la estatua del Sagrado Corazón que remata (supongo que aún sigue allí si no ha habido ningún alma caritativa que la haya echado abajo) la única torre de la Catedral, edificación inacabada y bastante desafortunada por cierto. El descomunal Cristo de hormigón que la presidía era conocido popularmente como “el suicida”.
De la unión entre nuestra afición al cómic y nuestra “devoción” al Cristo surgió la idea de realizar una historia gráfica que se tituló, evidentemente, “El suicida”

Un par de años después coincidimos con otro grupo de jóvenes entusiastas y emprendedores (como diríamos ahora) que estaban pergeñando la publicación de una nueva revista de cómics. Les presentamos nuestra historia, les gustó, y se publicó en el nº 1 de la revista “Zanco Panco”, junto a una entrevista al gran Carlos Gimenéz. Todo un honor para nosotros. En la introducción de aquel número nuestra historia se presentaba así:
“Esta es la primera y única historieta que el señor Bilbao ha realizado hasta el momento y la verdad es que no piensa continuar, ya se sabe, estudios…, pero claro, todo dependerá de nuestra habilidad persuasora.”
Su habilidad persuasora no debió ser muy grande porque nuestra trayectoria en el mundo de la historia gráfica empezó y acabó con esa doble página.

Portada del nº 1 de la revista Zanco Panco

Unos cuantos años más tarde he decidido rescatar aquella historia del papel impreso y pasarla a un nuevo formato, como mero ejercicio y sin más intención que compartir el recuerdo de aquellos años que tanta huella dejaron en nuestras vidas. No tenemos intención de hacer la secuela ni la precuela (que ahora mola más) de esta historia, al menos de momento.

En el vídeo se respetan los dibujos hechos en 1981 sin ningún retoque, así como la proporción del formato entre las viñetas. Probablemente la banda sonora incorporada lo estropea todo pero… “nadie es perfecto”.



martes, 27 de enero de 2015

VACAS MAGNÉTICAS

Los de la Academia de Ciencias de Estados Unidos me han hecho la puñeta. En la última salida a lomos de mi cabalgadura de dos ruedas me han obligado a hacer continuas paradas para tratar de dar validez a su reciente estudio publicado en la revista “Proceedings”. Así que cada vez que divisaba un prado con un grupo de vacas ponía pie a tierra para proceder a una minuciosa observación. Y todo porque dicho estudio sostiene que “los rebaños de bóvidos muestran una clara preferencia por una alineación acorde con el campo mágnético terrestre”. Vamos, que los animales se comportan como brújulas, indicando con los cuernos o con el rabo el norte mágnetico de nuestro planeta.

Me he puesto a la tarea y he observado con atención la dirección cuerno-rabo de estos animales intentando confirmar la tesis de los investigadores estadounidenses. No ha sido fácil, la reseña sobre el estudio no desvelaba si dicha alineación se da mientras pastan o mientras rumian recostadas. Ni si esa orientación es la misma en el hemisferio norte y en el hemisferio sur. Y tampoco si es el cuerno o el rabo-cola el que actúa como aguja magnética. De repente, y como respondiendo a mis dudas, una de las vacas ha levantado el rabo y he pensado: “Hacia allí está el norte”. Pero enseguida he podido comprobar que esa acción se ha debido a una necesidad fisiológica apremiante que poco tenía que ver con su orientación, supongo.

No acababa de verlo claro, si bien el número de ejemplares con que me encontraba en cada prado tal vez era escaso para sacar unas conclusiones definitivas. O, como se diría en términos estadísticos, las muestras y los perfiles no eran lo suficientemente amplios y variados. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, y tras una curva cerrada, ha aparecido una pequeña campa junto al río en la que… ¡se alineaban! de forma casi militar docena y media de vacas. ¡Eureka!, he exclamado. A ver si los de la Academia van a estar en lo cierto. La visión de ese rebaño geométrico me ha alterado de tal forma que no conseguía ubicar el norte. El cielo estaba nublado con lo que la posición del sol no podía ser mi aliado en esa búsqueda. Y no llevaba encima brújula ni artilugios similares. Sin embargo he sido capaz de imaginar mi próxima singladura, si se confirmaba la tesis, llevando a bordo una vaca tudanca que haría las veces de brújula y gps, y además nos aportaría los lácteos que siempre se echan en falta en las travesías.


Pero pronto se ha truncado mi fantasía marítima al comprobar la razón por la que las hermosas vacas tudancas se mantenían erguidas en dirección norte-sur, este-oeste o la que fuera: sus cuernos, su morro, sus ojos, apuntaban hacia la campa de al lado en la que tras una alambrada de espino se encontraba recostado, con aparente indiferencia, un magnífico ejemplar de toro negro zaino. Así que puedo confirmarlo: el efecto de la atracción magnética existe entre los bóvidos.

jueves, 8 de enero de 2015

LAS SEIS ENTRADAS MÁS LEÍDAS DE 2014

Siguiendo con la tradición, y es el tercer año consecutivo, aquí están las entradas más leídas de este blog a lo largo de 2014. Como divertimento, sin más pretensiones. O, mejor dicho, sin más. Eso sí, de nuevo me sigo sorprendiendo con el “ranking”, lo cual no sé si es bueno o malo. Sin más.

Estas son las seis entradas más leídas, en orden inverso:


Puesto 6: Una digresión sobre el valor de la experiencia. Esto pasa por ir al monte:

“El cabrero, el montañero y la experiencia”


Puesto 5: La primera sobre navegación:

“Mareas”


 Puesto 4: La Biblia de la nueva arquitectura. Parece que la serie “los diez mandamientos…” iniciada casi a la vez que este blog mantiene el tipo:

“Los diez mandamientos de la casa ideal”


Puesto 3: La segunda sobre navegación. Las noches en alta mar se hacen largas y deben ser propicias para fisgar estas páginas:

“Navegantes polinesios”


Puesto 2: Y la segunda sobre arquitectura. En este caso sí “vine a hablar de mi libro”:

“Bilbao nueva arquitectura new architecture”


Puesto 1: De nuevo la sorpresa en lo más alto. Y con una amplia ventaja sobre el resto:

“Cine y arquitectura (4): Casa Malaparte”

Sé de, al menos, dos nuevas incorporaciones como lectores de este blog a lo largo de los últimos meses. Para mí ya es mucho. Y motivo suficiente para seguir escribiendo.