viernes, 20 de marzo de 2015

J. C. C. SE HA IDO


Hace  unos meses escribía en este blog una entrada que tenía a J. C. C. como uno de sus protagonistas:

J. C. C., “Cifu”, se ha ido. Su despedida desde hace muchos años: “Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos”, se convirtió hace unos días en su adiós definitivo.

Afortunadamente podemos seguir escuchando la música que él amaba y de la que a tantos consiguió contagiarnos, el jazz. Mi homenaje particular con uno de sus temas favoritos, “St. Thomas”,


y uno de sus músicos preferidos, Thelonius Monk.




jueves, 12 de marzo de 2015

NO SONRÍA, POR FAVOR

Tess Christian, mujer británica de cincuenta años, lleva cuarenta sin sonreír. No hay nada que se lo impida, ninguna malformación, atrofia muscular ni enfermedad. Fue una decisión voluntaria que surgió cuando tenía diez años y estudiaba en una escuela católica: “Las monjas no eran alegres, no les gustaba que los niños sonriesen. Siempre me dijeron que borrara la sonrisa de mi cara. Así que aprendí a no sonreír”, afirma. Lo que empezó como una cuestión de fe se convirtió en una estrategia o método de belleza al pensar que, gracias al hecho de no reír o sonreír, conseguiría uno de sus anhelos, no tener arrugas.

Dicho y hecho. Tess ha aplicado con rigor y escrupulosa disciplina esta técnica anti-envejecimiento a lo largo de los años y, al parecer, con resultados totalmente satisfactorios: “Mi dedicación ha dado sus frutos, ahora no tengo una sola línea en la cara”. Tanto rigor ha aplicado en su método que ni siquiera sonrió al ver por primera vez a su hija.

Tras leer esta noticia mi primera reacción fue sacar el álbum de fotos y darle un rápido repaso: risas, sonrisas, muecas… Después me acerqué al espejo, todo lo que mi miopía (demasiado “mi mi”) me permitía, y pude comprobar las consecuencias: líneas horizontales y verticales en la frente, desplegadas en abanico bajo los ojos, diagonales en la comisura de los labios… Mejor no sigo. Los dermatólogos corroboran que “las arrugas aparecen debido a la creciente constante de la sonrisa y de las líneas de la frente por los músculos de la cara, lo que dobla el tejido conectivo por debajo de la piel”. Así que nuestra heroína ha dado en el clavo, ha desarrollado el método perfecto, ahorrándose el botox y las cremas caras. Y ahora luce un espléndido rostro de porcelana.

Y me pregunto, ¿cómo será su álbum de fotos?, ¿habrá aleccionado también a su hija a no sonreír?, ¿sonreirá su pareja por ella?, ¿puede permitirse llorar?... Demasiadas preguntas de las que nunca conoceré la respuesta.

Vuelvo a acercarme al espejo, todo lo que “mi mi” me permite. Huum, demasiado tarde. Lástima no haber ido a ese colegio de monjas. Pero…sonría, por favor.

viernes, 27 de febrero de 2015

SE BUSCA ARQUITECTO QUE SEPA HACER ALEROS BARROCOS (segunda parte)

...(Continúa) No soy capaz de definir mi estado de ánimo al comprobar como una “simple” votación de carácter político puede tumbar en una tarde el trabajo llevado a cabo a lo largo de varios años por un equipo de arquitectos con experiencia acreditada, especialmente en el apartado de la rehabilitación. Porque, y esto es realmente lo más grave, nadie, ninguno de los junteros que reclaman un ¿alero barroco? para el Palacio Horcasitas se ha dirigido a los responsables del proyecto para interesarse por su trabajo, por el largo y complejo proceso que les ha llevado a diseñar el nuevo alero que en estos momentos luce el edificio. Cuya propuesta, por otra parte, ha contado con el visto bueno de los técnicos y expertos que han informado favorablemente, incluso con expresiones laudatorias, sobre el mismo. Pero ¿qué interés tiene conocer la opinión de los arquitectos? Quita, quita, que nos lían y nos trastocan.
Parece que corren malos tiempos para nuestra profesión si van a ser los políticos los que aprueben o suspendan nuestros proyectos y tengan “patente de corso” para decidir si nuestro trabajo supone o no una “nota discordante”, sin haberse molestado siquiera (insisto sobre esto) en conocer los argumentos de los autores. Pero este punto también queda respondido en la propia información cuando se declara: “un alero colocado por el ayuntamiento…”

Yo sí me he interesado por conocer el proyecto. Debo ser un poco torpe y lento en cuanto al análisis y el diagnóstico. He solicitado la documentación oportuna a sus autores (memoria, planos…), he escuchado sus argumentos y he visitado la obra. Sí, sin duda lo fácil habría sido hacer un alero de madera con sus canes, sus canecillos, su tablazón… ¿Existía un modelo del alero original para reproducirlo? No. ¿Los arquitectos, ante este hecho, han decidido realizar una propuesta reflexiva, lúcida y compleja reinterpretando ese alero desde el lenguaje de una arquitectura contemporánea? Sí. Y el resultado es extraordinario: un alero amplio que revaloriza el carácter del edificio original, lleno de matices en su perfil con una descomposición en planos escalonados que se ajustan a la cornisa de piedra, acorde en su cromatismo con los elementos de forja de los balcones. Que resuelve a su vez de forma adecuada la recogida de aguas pluviales y la ventilación de la cubierta. Y en consonancia con la prevista intervención interior a realizar posteriormente, basada en la ligereza visual y la transparencia de los elementos a incorporar para su nuevo uso. ¿Alguien da más?
La arquitectura es algo más que reproducir un “supuesto” alero de madera. Y esta intervención es precisamente eso, arquitectura. Y de la buena.

La elección de un material u otro no garantiza la calidad de una construcción. Tan noble puede ser la madera como el acero o el hormigón. Un trabajo en madera puede resultar extraordinario o vulgar. Y un alero metálico puede ser propio “de un pabellón industrial” o puede convertirse en una adecuada y brillante solución arquitectónica. Es la capacidad del arquitecto al proyectar y su correcta ejecución lo que otorga calidad (adecuación) o vulgaridad (chapuza) a la intervención. Por tanto, si el Palacio Horcasitas ha sido y es neoclásico, barroco… ¿por qué su cubierta no puede estar rematada con un alero del siglo XXI? No olvidemos que su interior se adecuará a un nuevo uso… del siglo XXI.

Un dato: la celebrada iglesia de San Severino, ubicada en el centro de la localidad encartada, es de “factura gótico-tardía (siglo XV), con cubierta abovedada de diferentes estilos, con una torre barroca del siglo XVIII y su parte baja de estilo gótico, retablo manierista del siglo XVI, con capillas del siglo XVI, sacristía y otras capillas contemporáneas (siglo XX), imágenes renacentistas y barrocas…” ¿Como la definimos? ¿Gótica, barroca, renacentista, contemporánea? En la superposición e incorporación de estilos, adecuándose a cada momento histórico desde el respeto y el conocimiento de lo existente, es dónde reside la riqueza y el auténtico valor de los edificios.

Pero lo cierto es que… “se busca arquitecto (o lo que sea) que sepa hacer aleros barrocos”. ¡A mí que me registren! Y, lo reconozco, al final este bocado me está provocando una fuerte indigestión.

Retomo, para finalizar, la frase de Blaise Pascal, “adaptada e interpretada”: “Ruego me disculpen que este artículo sea tan largo, no disponía de tiempo para hacerlo más corto.”

Alero existente antes de la intervención

El Palacio Horcasitas con su nuevo alero

Detalle del nuevo alero

jueves, 19 de febrero de 2015

SE BUSCA ARQUITECTO QUE SEPA HACER ALEROS BARROCOS (primera parte)

“LAS JUNTAS RECLAMAN ADAPTAR LA MODERNA CUBIERTA DEL PALACIO DE HORCASITAS A SU ESTILO.”

El juntero socialista Isaac Fernández defendió “reacondicionar” un alero de “fibrocemento y chapa galvanizada” colocado por el Ayuntamiento en un edificio del siglo XVII.

Las Juntas Generales (de Bizkaia) aprobaron ayer en la comisión de Cultura una proposición de norma que puede cambiar la imagen del histórico palacio de Horcasitas. Situado en el casco histórico de Balmaseda, el también conocido como palacio de la Aduana, levantado a finales del siglo XVII, es de estilo neoclásico aunque tiene elementos barrocos. Y, de un tiempo a esta parte, alguno mucho más reciente. Según explicó el juntero socialista Isaac Fernández, el ayuntamiento lo ha coronado con una cubierta “de fibrocemento y chapa galvanizada, más propia de un pabellón industrial”. El añadido es una “nota discordante” y llama la atención del visitante, como explicó el popular Arturo Aldecoa, que reclamó, al menos, “disfrazarlo”. Fernández incidió en que “la reforma posterior al incendio tenía que haber respetado el estilo.”

Residente en el municipio el juntero socialista relató que “queda tan mal que los vecinos creen que es provisional, que se han acabado los tres millones de euros a media obra y que está sin rematar. El caso es – resumió gráficamente- que pega más una nave espacial que ese tejado”. Su iniciativa, que reclama al Consistorio que “reacondicione” la cubierta, salió adelante con el apoyo de todos los grupos de la oposición y el voto en contra del PNV. Irune Soto, portavoz de Bildu, que celebró la unanimidad de la oposición porque “no sucede a menudo”, opinó que la obligación de Balmaseda era “evitar esta chapuza”.”

La información, publicada el mes pasado en la prensa, es un bocado tan suculento, de esos que chorrean por todos sus bordes, que me resulta difícil decidir por dónde hincarle el diente. Empezaré por analizar uno a uno sus ingredientes, en primer lugar las afirmaciones vertidas:

-       El nuevo alero construido en el Palacio Horcasitas de Balmaseda no es de “fibrocemento” como se afirma, material cuya utilización está prohibida en la construcción desde hace varios años. El nuevo alero es de acero (no “chapa”) galvanizado.
-       La utilización de un material metálico en una edificación no tiene por qué remitir, de forma automática y despectiva, a la construcción de “un pabellón industrial”. Tenemos numerosos ejemplos de extraordinarias construcciones realizadas con hierro o acero y, sin ir más lejos, el propio palacio dispone en sus balcones de unas balaustradas de hierro forjado que a nadie se le ocurriría despreciar por ser de este material. 
-       Se indica que en la reforma se tenía que haber respetado el estilo y se propone, al menos, “disfrazar” el nuevo alero. ¿Qué estilo habría qué respetar? Porque en la propia información se habla de “palacio de estilo neoclásico aunque con elementos barrocos…” Entonces qué habría que haber hecho, ¿un alero neoclásico?, ¿un alero barroco? ¿Alguno de los junteros (miembros de la Comisión de Cultura, no lo olvidemos) promotores de esta iniciativa sabría definir qué es y cómo es un alero barroco? Yo reconozco, con humildad, que no lo sé. Y ahondando en este punto, por un lado se exige “autenticidad” y, por otro lado, se propone “disfrazarlo”. Sospecho que por alero barroco entienden alero de madera, sin más. Entonces daría igual barroco, neoclásico o postmoderno.
-       Estos mismos junteros celebran la unanimidad de fuerzas políticas distanciadas ideológicamente para “evitar esta chapuza”. Estamos de enhorabuena, parece que la ignorancia y la ceguera cultural no entiende de ideologías.

Analizados los ingredientes del bocado intentaré descubrir ahora en qué recipiente se presenta y con qué cubiertos se puede desmenuzar.  (Continuará)...

martes, 3 de febrero de 2015

EL SUICIDA

Valladolid-Pucela, 1981. Un grupo de jóvenes universitarios aprovechábamos los ratos libres para devorar revistas de cómics y admirar las extraordinarias historias gráficas de Moebius, Milo Manara, Richard Corben, Carlos Giménez, Hugo Pratt
También para dar algún que otro paseo por la ciudad. Y desde el primer día nos llamó la atención la estatua del Sagrado Corazón que remata (supongo que aún sigue allí si no ha habido ningún alma caritativa que la haya echado abajo) la única torre de la Catedral, edificación inacabada y bastante desafortunada por cierto. El descomunal Cristo de hormigón que la presidía era conocido popularmente como “el suicida”.
De la unión entre nuestra afición al cómic y nuestra “devoción” al Cristo surgió la idea de realizar una historia gráfica que se tituló, evidentemente, “El suicida”

Un par de años después coincidimos con otro grupo de jóvenes entusiastas y emprendedores (como diríamos ahora) que estaban pergeñando la publicación de una nueva revista de cómics. Les presentamos nuestra historia, les gustó, y se publicó en el nº 1 de la revista “Zanco Panco”, junto a una entrevista al gran Carlos Gimenéz. Todo un honor para nosotros. En la introducción de aquel número nuestra historia se presentaba así:
“Esta es la primera y única historieta que el señor Bilbao ha realizado hasta el momento y la verdad es que no piensa continuar, ya se sabe, estudios…, pero claro, todo dependerá de nuestra habilidad persuasora.”
Su habilidad persuasora no debió ser muy grande porque nuestra trayectoria en el mundo de la historia gráfica empezó y acabó con esa doble página.

Portada del nº 1 de la revista Zanco Panco

Unos cuantos años más tarde he decidido rescatar aquella historia del papel impreso y pasarla a un nuevo formato, como mero ejercicio y sin más intención que compartir el recuerdo de aquellos años que tanta huella dejaron en nuestras vidas. No tenemos intención de hacer la secuela ni la precuela (que ahora mola más) de esta historia, al menos de momento.

En el vídeo se respetan los dibujos hechos en 1981 sin ningún retoque, así como la proporción del formato entre las viñetas. Probablemente la banda sonora incorporada lo estropea todo pero… “nadie es perfecto”.



martes, 27 de enero de 2015

VACAS MAGNÉTICAS

Los de la Academia de Ciencias de Estados Unidos me han hecho la puñeta. En la última salida a lomos de mi cabalgadura de dos ruedas me han obligado a hacer continuas paradas para tratar de dar validez a su reciente estudio publicado en la revista “Proceedings”. Así que cada vez que divisaba un prado con un grupo de vacas ponía pie a tierra para proceder a una minuciosa observación. Y todo porque dicho estudio sostiene que “los rebaños de bóvidos muestran una clara preferencia por una alineación acorde con el campo mágnético terrestre”. Vamos, que los animales se comportan como brújulas, indicando con los cuernos o con el rabo el norte mágnetico de nuestro planeta.

Me he puesto a la tarea y he observado con atención la dirección cuerno-rabo de estos animales intentando confirmar la tesis de los investigadores estadounidenses. No ha sido fácil, la reseña sobre el estudio no desvelaba si dicha alineación se da mientras pastan o mientras rumian recostadas. Ni si esa orientación es la misma en el hemisferio norte y en el hemisferio sur. Y tampoco si es el cuerno o el rabo-cola el que actúa como aguja magnética. De repente, y como respondiendo a mis dudas, una de las vacas ha levantado el rabo y he pensado: “Hacia allí está el norte”. Pero enseguida he podido comprobar que esa acción se ha debido a una necesidad fisiológica apremiante que poco tenía que ver con su orientación, supongo.

No acababa de verlo claro, si bien el número de ejemplares con que me encontraba en cada prado tal vez era escaso para sacar unas conclusiones definitivas. O, como se diría en términos estadísticos, las muestras y los perfiles no eran lo suficientemente amplios y variados. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, y tras una curva cerrada, ha aparecido una pequeña campa junto al río en la que… ¡se alineaban! de forma casi militar docena y media de vacas. ¡Eureka!, he exclamado. A ver si los de la Academia van a estar en lo cierto. La visión de ese rebaño geométrico me ha alterado de tal forma que no conseguía ubicar el norte. El cielo estaba nublado con lo que la posición del sol no podía ser mi aliado en esa búsqueda. Y no llevaba encima brújula ni artilugios similares. Sin embargo he sido capaz de imaginar mi próxima singladura, si se confirmaba la tesis, llevando a bordo una vaca tudanca que haría las veces de brújula y gps, y además nos aportaría los lácteos que siempre se echan en falta en las travesías.


Pero pronto se ha truncado mi fantasía marítima al comprobar la razón por la que las hermosas vacas tudancas se mantenían erguidas en dirección norte-sur, este-oeste o la que fuera: sus cuernos, su morro, sus ojos, apuntaban hacia la campa de al lado en la que tras una alambrada de espino se encontraba recostado, con aparente indiferencia, un magnífico ejemplar de toro negro zaino. Así que puedo confirmarlo: el efecto de la atracción magnética existe entre los bóvidos.

jueves, 8 de enero de 2015

LAS SEIS ENTRADAS MÁS LEÍDAS DE 2014

Siguiendo con la tradición, y es el tercer año consecutivo, aquí están las entradas más leídas de este blog a lo largo de 2014. Como divertimento, sin más pretensiones. O, mejor dicho, sin más. Eso sí, de nuevo me sigo sorprendiendo con el “ranking”, lo cual no sé si es bueno o malo. Sin más.

Estas son las seis entradas más leídas, en orden inverso:


Puesto 6: Una digresión sobre el valor de la experiencia. Esto pasa por ir al monte:

“El cabrero, el montañero y la experiencia”


Puesto 5: La primera sobre navegación:

“Mareas”


 Puesto 4: La Biblia de la nueva arquitectura. Parece que la serie “los diez mandamientos…” iniciada casi a la vez que este blog mantiene el tipo:

“Los diez mandamientos de la casa ideal”


Puesto 3: La segunda sobre navegación. Las noches en alta mar se hacen largas y deben ser propicias para fisgar estas páginas:

“Navegantes polinesios”


Puesto 2: Y la segunda sobre arquitectura. En este caso sí “vine a hablar de mi libro”:

“Bilbao nueva arquitectura new architecture”


Puesto 1: De nuevo la sorpresa en lo más alto. Y con una amplia ventaja sobre el resto:

“Cine y arquitectura (4): Casa Malaparte”

Sé de, al menos, dos nuevas incorporaciones como lectores de este blog a lo largo de los últimos meses. Para mí ya es mucho. Y motivo suficiente para seguir escribiendo.

martes, 30 de diciembre de 2014

LEYENDA O REALIDAD

Según el diccionario de la R.A.E. leyenda es la “relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos”. Podríamos decir también que una leyenda es una narración de apariencia histórica con una gran proporción de elementos imaginativos, un relato que pretende explicar un fenómeno natural a través de una historia fantástica.

Si visitamos un palacio que nunca se pudo terminar de construir nos contarán que se debió a la maldición que el diablo, en forma de viejo jorobado, lanzó sobre la familia que lo iba a habitar. Si nos asombramos ante la belleza de una laguna de intenso color verde alguien nos dirá que se debe a que en el fondo de sus aguas está enterrado el cuerpo de una princesa cuyos ojos eran de ese color. Nos gusta más escuchar estas historias que conocer los problemas económicos que impidieron la culminación de las obras del gran palacio. O aprender el impronunciable nombre de las algas responsables del tono verdoso de las aguas. ¡Dónde va a parar!
Un apartado apasionante dentro de este género fantástico lo constituye la creación de personajes de leyenda, elevados a seres mitológicos en muchos casos: Odín, Thor, en la mitología escandinava. Y qué decir de la mitología griega, en la que resulta casi imposible separar la historia real de la mitológica: Prometeo, Edipo, Ulises, los dioses del Olimpo… Pero hay un personaje, muy presente además en estas fechas, cuya fantástica historia y su “puesta en escena” (aspecto físico, vestimenta, medio de transporte…) se ha ido configurando, no ya a través de los años sino a través de los siglos. Hablo de San NicolásSanta ClausPapá Noel, con un largo periplo desde las tierras del norte de Europa en el siglo cuarto hasta su último “retoque” por parte de los publicistas de Coca Cola en 1931, que terminaron de darle ese aspecto más humano de tierno abuelito. A partir de entonces el marketing consumista aplicado a los personajes de leyenda ha sido una constante (cómics, películas, videojuegos…)


Y hablando de “puesta en escena”, estos días he vuelto a ver una de las últimas películas de John Ford, “El hombre que mató a Liberty Valance” (1962). Y he descubierto en ella nuevos matices, nuevos temas, que la mantienen totalmente vigente. He vuelto a disfrutar. Tanto es así que, tras varios años en los que mi película favorita de este director ha sido “Centauros del desierto”, a partir de ahora, y no sé durante cuánto tiempo, va a ocupar ese puesto este western (crepuscular, dirían algunos) que realizó ya al final de su carrera. Frente a los paisajes abiertos de “Centauros del desierto”, aquí la historia se desarrolla en decorados e interiores (la cocina, el bar, el salón…) en un argumento en el que destaca, precisamente, esa disyuntiva entre leyenda y realidad. Cuando Ransom Stoddard (James Stewart), relata al periodista la verdadera historia por la que ha acudido junto a su mujer Hallie (Vera Miles) al funeral de su viejo amigo Tom Doniphon (John Wayne), se produce este diálogo:


 R. S.: ¿Usted qué prefiere, la verdad o la leyenda?
Periodista: En el Oeste, cuando la leyenda supera a la verdad publicamos la leyenda.

martes, 23 de diciembre de 2014

BILBAOPEDIA

Pantalla del Menú de Inicio

Desde el pasado 16 de Diciembre de 2014 está disponible a través de Internet la Bilbaopedia, Enciclopedia Virtual promovida por el Ayuntamiento de Bilbao y desarrollada bajo la dirección y coordinación del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). La Bilbaopedia, que cuenta ya con más de 1.100 artículos sobre la ciudad, nace con la voluntad de ser una herramienta de consulta viva para todos aquellos que estén interesados en obtener información contrastada y elaborada sobre los distintos aspectos de la ciudad.

Se trata de una enciclopedia sobre el Bilbao metropolitano que busca fomentar los estudios sobre la capital vizcaína y transmitir ese conocimiento por medio de una plataforma digital "intuitiva, fácil de usar y muy sencilla".

Los profesores universitarios han indicado que la plataforma, en la que llevan trabajando desde el pasado año, está gestionada y controlada por el equipo investigador que la ha creado, por lo que "no es una Wikipedia abierta" en la que cualquier usuario pueda entrar para publicar o modificar contenidos.

Las entradas, todas ellas firmadas por sus autores y que se estructuran según un índice temático, son "resúmenes" de entre 2.000 y 4.000 caracteres, al estimar que "en internet no se lee más". La idea "no es crear un fondo documental muy pesado", sino estimular el conocimiento, por lo que si alguien desea saber más de algún tema dispone de enlaces que le llevarán a textos más amplios.

Los arquitectos García de la Torre participamos, junto a más de treinta autores, en la elaboración inicial de esta Enciclopedia, desarrollando los apartados de la arquitectura y el urbanismo de la villa, apoyándonos en la labor iniciada años atrás en la investigación y divulgación del patrimonio arquitectónico y cultural. También somos responsables del diseño gráfico de su logotipo.


Logotipo base

La Bilbaopedia en:

domingo, 14 de diciembre de 2014

EL CORTOMETRAJE, ¿UN GÉNERO MENOR?

Cuando fue nominado para el Premio de la Academia por su actuación en “A propósito de Schmidt”, Jack Nicholson confesó una ilusión secreta: deseaba materializar una idea que tenía para un cortometraje. Pero ¿qué impedía a Nicholson hacer su propio corto? Ciertamente no era el dinero, principal escollo para la mayoría de los que se inician en el cine. No, Nicholson no había querido rodar un corto, a pesar del tiempo y la experiencia acumulada en el mundo del cine, porque sentía demasiado respeto por ese formato. Pensaba que realizar un buen corto debía ser motivo de orgullo y no estaba seguro de ser capaz de conseguirlo.

El cortometraje se ha entendido de forma mayoritaria como un medio de aprendizaje, un camino de inicio para posteriormente dar el salto al largometraje, un género menor en definitiva. Es cierto que un buen número de grandes directores han arrancado su trayectoria en este formato. Y sin embargo creo que el cortometraje es en sí mismo una disciplina autónoma, aunque utilice los mismos medios que una película o largometraje comercial. Pasa algo parecido como con el relato o micro-relato http://www.echonovemberecho.blogspot.com.es/search?q=el+dinosaurio en relación a la novela en el campo de la literatura. Aunque se utiliza el mismo lenguaje el cortometraje tiene sus propios códigos que provienen, fundamentalmente y como es lógico, de la limitación en su extensión. Un cortometraje puede girar sobre una sola idea, sin la estructura de giros y de tramas múltiples, sub-tramas o personajes secundarios que pueblan el largometraje. Es algo muy directo, casi meteórico… pero muy complejo a la vez. Todo tiene que estar perfectamente engranado.

Para celebrar el centenario de la primera película de los hermanos Lumière rodada en 1895 (un corto documental de cincuenta y dos segundos), cuarenta directores de cine famosos (Wim Wenders, David Lynch, Spike Lee, Peter Greenaway…) dirigieron cada uno cincuenta y dos segundos de película con la cámara manual original, de manivela, de los hermanos Lumière. El resultado fue que muy pocos salieron airosos del desafío y casi ninguna de las filmaciones de estos maestros modernos resultó tan impactante como la rodada un siglo atrás. Lo que demuestra que dirigir un corto, un buen corto, es mucho más difícil de lo que uno se imagina.

Antes no era fácil seguir el mundo del cortometraje, las proyecciones en salas comerciales eran escasas o nulas y solo de vez en cuando se editaban antologías de algunos cortos premiados en festivales. Actualmente el mundo de Internet y la edición digital han facilitado la producción, la difusión y el acercamiento a estos trabajos, así que todos somos potenciales directores de cortometrajes. Siempre he pensado que no hay nada que impida a nadie dirigir un corto. Y que la diversidad que esto genera es una de las causas de que en este formato se hallen las ideas más estimulantes y los trabajos más innovadores.

Pero no debemos incurrir en el error de pensar que las películas o historias cortas son una opción fácil, pues necesitan una construcción mucho más cuidadosa y una capacidad de síntesis mayor que las largas. Así lo refleja la cita del físico y matemático francés Blaise Pascal quien, en la posdata de una de sus largas cartas anotó: “Le ruego disculpe que la carta sea tan larga, no disponía de tiempo para hacerla más corta.”

Como norma general (aunque hay distintos conceptos sobre esto) se entiende que un cortometraje es aquella filmación que está por debajo de los 30 minutos de duración. Para mí, con 10 minutos es más que suficiente para contar una buena historia. Y como muestra de ello os dejo con uno de mis (muchos) cortos favoritos de estos últimos años, “18 segundos”, contados en menos de 7 minutos, unos de los cortometrajes más premiados en 2007.


Y con un “clásico” rodado con el cambio de siglo, “405”.