Coordenadas: 20º29’46.95’’N /
56º24’38.41’’W
Tras casi cuatro días de navegación hemos
dejado atrás las islas caribeñas orientales de Martinica y Santa Lucía y nos
adentramos en lo que se conoce como Mar de los Sargazos, en ascensión hacia el
Atlántico norte.
Los
Roques, desde el aire
Zarpamos de Los Roques con buen tiempo y así
se ha mantenido básicamente estos días si exceptuamos algunos aguaceros
puntuales. Así que la navegación hasta ahora ha sido bastante cómoda, con una
media en torno a 200 millas (370 km.) diarias.
Antes de partir surgió un contratiempo que no
pudimos resolver en ese momento: la avería de la bomba de la potabilizadora.
Exactamente lo mismo que en la anterior travesía, aunque en otro barco. ¿Seré
gafe? Consecuencias: habrá que racionar
el consumo de agua que llevamos a bordo, lo que va a suponer que la
higiene se resentirá un poco. Vamos, que llegaremos a tierra más guarros de lo
normal.
Últimos
preparativos
Los primeros días no pescamos nada y ya
empezábamos a desanimarnos. Pero hoy mismo ha caído una barracuda, con una
mandíbula y unos dientes enormes. Su carne es un tanto insípida pero al menos
comemos algo fresco. La técnica de pesca es muy básica: consiste en un carrete
con una línea arrastrada por la popa. En el extremo de la línea ponemos un
engaño (un pulpito de plástico o hilo). La fruta y verdura se estropean
rápidamente debido a la humedad y no creo que nos dure más de una semana. Algún
pez volador ya ha aparecido por cubierta. Son como sardinas con alas, pero no
se comen.
Pez
volador
Establecimos los turnos tanto de comidas como
de guardias, diurnas y nocturnas. Aquí todos aportamos por igual y nadie se
escaquea, como es lógico. Todos cocinamos, limpiamos, hacemos guardias,
tripulamos… Las guardias nocturnas son de dos horas, individuales si las
condiciones son favorables y dobles si las condiciones no son buenas. Y si son
muy malas y hay que cambiar velas, pues todos a cubierta. La guardia más
deseada es la de primera hora de la mañana: es un espectáculo ver amanecer, con
el sol surgiendo de forma mágica de entre las aguas. Eso sí, las guardias nocturnas
tienen una doble cara: cuando estás solo en cubierta, en una noche con luna,
navegando sin problemas, te sientes el rey del universo. Pero cuando la noche
es negra, negra y el viento y el mar no te quieren poner las cosas fáciles te
sientes un ser insignificante en medio de un océano inmenso, que en realidad es
lo que eres.
A partir de ahora la temperatura irá bajando
y lo de ir a pecho descubierto se irá acabando. Pasaremos pronto del bañador al
traje de agua.
(Tengo problemas para subir fotos)














