domingo, 9 de septiembre de 2012

TRAVESÍA ATLÁNTICA 2012 (2)


Coordenadas: 20º29’46.95’’N / 56º24’38.41’’W


Tras casi cuatro días de navegación hemos dejado atrás las islas caribeñas orientales de Martinica y Santa Lucía y nos adentramos en lo que se conoce como Mar de los Sargazos, en ascensión hacia el Atlántico norte.



Los Roques, desde el aire

Zarpamos de Los Roques con buen tiempo y así se ha mantenido básicamente estos días si exceptuamos algunos aguaceros puntuales. Así que la navegación hasta ahora ha sido bastante cómoda, con una media en torno a 200 millas (370 km.) diarias.
Antes de partir surgió un contratiempo que no pudimos resolver en ese momento: la avería de la bomba de la potabilizadora. Exactamente lo mismo que en la anterior travesía, aunque en otro barco. ¿Seré gafe? Consecuencias: habrá que racionar el consumo de agua que llevamos a bordo, lo que va a suponer que la higiene se resentirá un poco. Vamos, que llegaremos a tierra más guarros de lo normal.



Últimos preparativos

Los primeros días no pescamos nada y ya empezábamos a desanimarnos. Pero hoy mismo ha caído una barracuda, con una mandíbula y unos dientes enormes. Su carne es un tanto insípida pero al menos comemos algo fresco. La técnica de pesca es muy básica: consiste en un carrete con una línea arrastrada por la popa. En el extremo de la línea ponemos un engaño (un pulpito de plástico o hilo). La fruta y verdura se estropean rápidamente debido a la humedad y no creo que nos dure más de una semana. Algún pez volador ya ha aparecido por cubierta. Son como sardinas con alas, pero no se comen.


Pez volador

Establecimos los turnos tanto de comidas como de guardias, diurnas y nocturnas. Aquí todos aportamos por igual y nadie se escaquea, como es lógico. Todos cocinamos, limpiamos, hacemos guardias, tripulamos… Las guardias nocturnas son de dos horas, individuales si las condiciones son favorables y dobles si las condiciones no son buenas. Y si son muy malas y hay que cambiar velas, pues todos a cubierta. La guardia más deseada es la de primera hora de la mañana: es un espectáculo ver amanecer, con el sol surgiendo de forma mágica de entre las aguas. Eso sí, las guardias nocturnas tienen una doble cara: cuando estás solo en cubierta, en una noche con luna, navegando sin problemas, te sientes el rey del universo. Pero cuando la noche es negra, negra y el viento y el mar no te quieren poner las cosas fáciles te sientes un ser insignificante en medio de un océano inmenso, que en realidad es lo que eres.

A partir de ahora la temperatura irá bajando y lo de ir a pecho descubierto se irá acabando. Pasaremos pronto del bañador al traje de agua. 

(Tengo problemas para subir fotos)

martes, 4 de septiembre de 2012

TRAVESÍA ATLÁNTICA 2012 (1)


Se va acercando el día de la partida. Emoción y nervios a partes iguales. Se van atando todos los cabos de la travesía y el único deseo ya es zarpar.

Como prometí en la entrada anterior, este blog se convierte a partir de ahora y durante las próximas semanas en el cuaderno de bitácora, e intentaré ofrecer en él crónicas del viaje para los que estéis interesados. Procuraré no deslizar demasiados términos de la jerga náutica o, cuando lo haga, incluir su traducción al lenguaje terrestre.

Estos son los datos básicos de la travesía:

-       Travesía: Los Roques (Venezuela) – Lisboa (Portugal).
-       Distancia aprox.: 3.647 millas náuticas (6.753 kilómetros).
-       Recorrido: Los Roques-Islas Azores (2.715 m.n.). Islas Azores-Lisboa (932 m.n.)

Salida de Los Roques (islotes de la costa venezolana) con rumbo N.E. cruzando las islas del Caribe oriental y ascendiendo hasta el paralelo 38º. Con rumbo E. pasaremos por el archipiélago de las Azores para finalizar la travesía en la costa portuguesa. Como es lógico el recorrido podrá sufrir ligeras variaciones en función de las condiciones meteorológicas.


-       El barco: Beneteau Oceannis 50. Barco de 50 pies de eslora (15 metros aprox. de longitud), de bandera portuguesa.





      La tripulación: Joao (portugués), patrón y dueño del barco con una docena de travesías atlánticas a sus espaldas; Guillermo (portugués); y dos viejos conocidos: Andy (australiano) y Julio (veterano navegante argentino). Ah! Y el que escribe.

La próxima crónica será ya, si las antenas y los satélites se ponen de acuerdo, desde alta mar.





martes, 28 de agosto de 2012

LA LLAMADA DEL MAR


Siempre que puedo acabo mi jornada acercándome hasta el  borde del mar. Son unos minutos de sosiego, un paréntesis en el trajín diario que me permite cerrar el día con un repunte anímico, algo así como recargar un poco las pilas.

Veo la espuma de las olas chocando violentamente contra las rocas o deslizándose suavemente sobre la arena. Y pienso que esa es precisamente la dualidad del mar: puede ser amable y mecerte, acunarte, pero también puede mostrar su lado más violento, su furia, y doblegarte en un abrir y cerrar de ojos. Veo esa línea del horizonte tras la cual se esconde la infinitud del océano y me vienen a la cabeza historias de navegantes, de barcos, de travesías. Algunas pasadas y otras que están por venir. La capacidad de sugestión se eleva con ese movimiento ondulante que nunca se detiene. El mar es siempre igual pero siempre diferente.

Cierro los ojos y escucho el rumor del agua, a veces unido al ulular del viento. Agua y viento, simbiosis perfecta, necesaria. Banda sonora de momentos intensos, de pequeños y grandes viajes.

Y por último, el olor del mar, ese aroma penetrante del yodo, de la sal, que lo inunda todo.

Viendo, escuchando y oliendo el mar percibo su llamada. Sus brazos se abren para recibirme. Y necesito de él. Cuando hace ya casi siete años atravesé por primera vez el Atlántico inmediatamente surgió el deseo de, algún día, volver a embarcarme para cerrar el círculo (Europa – América – Europa). Y, en este caso, el deseo se va a convertir en realidad. Así que dentro de unos días zarparemos buscando los mejores vientos y las mejores corrientes.
Después de un oscuro 2011 plagado de pérdidas y despedidas y un 2012, llamémosle, de tránsito, intuyo que va a ser mucho más que un viaje físico. Espero que el océano, con su sabiduría, me marque el nuevo rumbo a seguir, los nuevos puertos en los que recalar.

Aprovecharé la oportunidad de este blog para convertirlo en el cuaderno de bitácora del viaje e ir relatando en él algunos avatares del mismo, siempre que la tecnología y los satélites lo permitan. Y si la sirena aparece… contaré lo que se pueda contar.


lunes, 20 de agosto de 2012

LA VIDA SEXUAL DE LOS CALABACINES

Flores del calabacín

Alguien pensará, a la vista del título, que los calores estivales me están afectando seriamente. Es probable. Y lo pensaría con más ahínco aún si me hubiera visto al amanecer, hurgando entre las plantas de calabacín con un pincel en la mano. Como dicen en las películas, “…puedo explicarlo, no es lo que parece”.  

En estos últimos años como horticultor aficionado pero animoso he intentado aprender el cómo y el porqué de pimientos, tomates, lechugas, calabacines… Preguntando, leyendo y sobre todo observando. Cada uno tiene su misterio, su ritual, su proceso maravilloso. De la planta del calabacín brotan flores macho y flores hembra. Y debe producirse la fecundación para que el fruto haga su aparición y se desarrolle. Las flores, amarillas y llamativas, se abren a primera hora del día para que los insectos, atraídos por su colorido, hagan su labor: impregnarse del polen de la flor macho y traspasarlo a la flor hembra. Sencillo y complejo a la vez. Lo que ya todos sabemos de la semillita que papá pone dentro de mamá. Son madrugadoras en esto del sexo, les gusta echar el polvo, o sea el polen, con las primeras luces de la mañana. Y cuando se han saciado se cierran como una ostra hasta el día siguiente.

Pues ahí estaba yo pincel en ristre (pincel de pintar, entiéndase bien) traspasando polen de la flor macho a la flor hembra. Nunca había probado esto de hacer de Celestino. Pero no debí hacerlo mal porque poco después la flor hembra se cerró y ya está desarrollando un pequeño calabacín que crece día a día. Tal vez me castigue el Creador por interferir en el proceso sagrado de la naturaleza, pero no me preocupa, tengo mucho aguante.

Y ahora me pregunto: cuando ese calabacín se haga mayor ¿se parecerá a mí?

lunes, 13 de agosto de 2012

LAS MEJORES PELÍCULAS


Hace unos días la revista Sight & Sound del British Film Institute publicó su lista de las mejores películas de la historia. Sí, es cierto que esto de las listas hay que tomarlo con cautela y cierto escepticismo. Pero en este caso hay un par de datos que, bajo mi criterio, hacen que merezca al menos una cierta atención. Por un lado está el hecho de que la encuesta se realiza entre una variada tipología de profesionales del cine: críticos, directores, programadores, historiadores… de todo el mundo. Y por otro lado, que esta lista se actualiza y publica cada diez años, lo cual facilita el “reposo” de las películas y evita la incorporación de aquellas de éxito efímero.

En este caso, es la primera vez en cinco décadas que el primer puesto cambia de manos. “Vértigo” de Alfred Hitchcock desplaza a “Ciudadano Kane” de Orson Welles, que pasa al segundo puesto. Otra de las novedades es la inclusión por primera vez en el top 10 de una película de género documental, “El hombre de la cámara” de Dziga Vertov. En cuanto a películas recientes, “Mulholland Drive” de David Lynch ha alcanzado el puesto 28.

“Vértigo”

Aquí está el top 52:

01. Vértigo (Alfred Hitchcok, 1953)
02. Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941)
03. Cuentos de Tokio (Yasujiro Ozu, 1953)
04. La regla del juego (Jean Renoir, 1939)
05. Amanecer (F. W. Murnau, 1927)
06. 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968)
07. Centauros del desierto (John Ford, 1956)
08. El hombre de la cámara (Dziga Vertov, 1929)
09. La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, 1927)
10. 8 1/2 (Federico Fellini, 1963)
11. El acorazado Potemkin (Sergei Eisenstein, 1925)
12. L'Atalante (Jean Vigo, 1934)
13. Al final de la escapada (Jean-Luc Godard, 1960)
14. Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979)
15. Primavera tardía (Yasujiro Ozi, 1949)
16. Al azar Baltasar (Robert Bresson, 1966)
17. Los siete samuráis (Akira Kurosawa, 1954)
18. Persona (Ingmar Bergman, 1966)
19. El espejo (Andrei Tarkovsky, 1974)
20. Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen & Grace Kelly, 1951)
21. La aventura (Michelangelo Antonioni, 1960)
22. El desprecio (Jean-Luc Godard, 1963)
23. El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972)
24. Ordet (Carl Theodor Dreyer, 1955)
25. Deseando amar (Wong Kar-wai, 2000)
26. Rashomon (Akira Kurosawa, 1950)
27. Andrei Rublev (Andrei Tarkovsky, 1966)
28. Mulholland Drive (David Lynch, 2001)
29. Stalker (Andrei Tarkovsky, 1979)
30. Shoah (Claude Lanzmann, 1985)
31. El Padrino. Parte II (Francis Ford Coppola, 1974)
32. Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976)
33. El ladrón de bicicletas (Vittorio De Sica, 1948)
34. El maquinista de la General (Buster Keaton & Clyde Bruckman, 1926)
35. Metrópolis (Fritz Lang, 1927)
36. Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960)
37. Jeanne Dielman,23 quai du Commerce 1080 Bruxelles(Chantal Akerman, 1975)
38. Sátántangó (Béla Tarr, 1994)
39. Los 400 golpes (François Truffaut, 1959)
40. La dolce vita (Federico Fellini, 1960)
41. Te querré siempre (Roberto Rossellini, 1954)
42. Pather Panchali (Satyajit Ray, 1955)
43. Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959)
44. Gertrud (Carl Theodor Dreyer, 1964)
45. Pierrot le fou (Jean-Luc Godard, 1965)
46. Play Time (Jacques Tati, 1967)
47. Close-Up (Abbas Kiarostami, 1990)
48. La batalla de Alger (Gillo Pontecorvo, 1966)
49. Histoire(s) du Cinéma (Jean-Luc Godard, 1998)
50. Luces de la ciudad (Charles Chaplin, 1931)
51. Cuentos de la luna pálida de agosto (Kenji Mizoguchi, 1953)
52. La jetée (Chris Marker, 1962)

Pues nada, ahora a hacer cada uno nuestra propia lista.


jueves, 2 de agosto de 2012

CÁPSULAS


De pequeño, en mi relación con los medicamentos, mis bestias negras no eran ni las inyecciones ni los supositorios. Eran las cápsulas. Esos diminutos artefactos, normalmente bicolor, que había que tragarse sin rechistar. Y ahí radicaba el problema, en tragar. Vasos y vasos de agua pero aquello no pasaba. No había manera. Los músculos de la garganta se contraían y la cápsula se atascaba.
Hoy en día la mecánica del tragar está ya superada. Tengo en mi mano izquierda una preciosa cápsula azul y blanca dispuesta a iniciar su viaje hacia mis entrañas, y en mi mano derecha ese papelito plegado que conocemos como prospecto. La letra es pequeña así que tengo que enfocar alejándolo un poco:

Información al usuario.
Debido a la presencia de la piridoxina en su molécula desarrolla una actividad coenzimática complementaria de las aminoferasas o transaminasas y de las decarboxilasas. Solamente nombraremos a las más importantes bajo el punto de vista del metabolismo cerebral; las que decarboxilan la histidina a histamina, las de la dopa a dopamina, las del ácido glutamático a gaba y las del 5-hidroxitriptófano a serotonina.”

¡Vaya!, menos mal que es la información al usuario. Esto promete. Pero parece que lo más interesante viene ahora, en las acciones a destacar”:

“Efecto anticonvulsivante, frente a convulsiones provocadas por Bemegride, semicarbacida y tio-semicarbacida. Mejor control del estímulo exteroceptivo en animales de experimentación que se producen ante estímulos discriminativos luminosos o acústicos, caja de Skinner. Aumento de la performance en los animales de experimentación y protección contra la toxicidad del éter, metoxifluorano, ketamina, fluotane, etc.”

Me empieza a temblar la mano izquierda, la de la cápsula. ¿Me la tomo o no me la tomo? Para salir de dudas decido ir directamente al último apartado:

Contraindicaciones, incompatibilidades y efectos secundarios.
No se han descrito.”

Pues ¡hala! ¡Para dentro!

martes, 24 de julio de 2012

LEGO Architecture


Crecí con el LEGO. Durante mucho tiempo fue mi juguete, mi juego de cabecera. Como me decía años después mi madre, “fue el juego al que le sacaste más partido”. Y si lo dice una madre… Cada año pasaban por mis manos nuevos juegos, cada vez más atractivos y sofisticados. Pero tras unas semanas de traición regresaba una y otra vez a mis pequeñas piezas con tetones. Era como una adicción difícilmente superable. Se trataba del LEGO básico, piezas de tres o cuatro tamaños, cinco colores y cuatro ruedas de goma, si no recuerdo mal. Supongo que ahí se fue gestando mi vocación por la arquitectura, por los temas constructivos en general: casas, plazas, campos de fútbol, estaciones… Pocos elementos y mucha imaginación.

LEGO acaba de lanzar al mercado su línea de productos LEGO Architecture, que se presenta como “una nueva línea de sets de construcción que sirve como homenaje a arquitectos de renombre mundial cuyas obras siguen actuando como fuente de inspiración en los constructores del mañana”.

Suena bien. Arrancan con obras del arquitecto Frank Lloyd Wright (Museo Guggenheim de Nueva York), Mies van der Rohe (Casa Farnsworth), John Utzon (Ópera de Sidney) y otros.

Una de sus piezas estrella es la Casa de la Cascada (Fallingwater) de F. L. W. El pack
contiene un folleto con información sobre el arquitecto, su proyecto y la obra acabada, incluyendo frases del propio Wright sobre su concepción de la arquitectura:
“Extrae la esencia de los materiales y permite que se fundan íntimamente con tu diseño. Desvela la auténtica naturaleza de la madera, el yeso, el ladrillo o la piedra en tus diseños, ya que todos ellos son materiales intrínsecamente acogedores y hermosos.”
Por otra parte el diseñador de las piezas nos cuenta que “lo que me preocupaba del diseño era cómo conseguir un perfecto equilibrio entre la naturaleza dinámica del río, la cascada, los bosques y el puente que se funden con Fallingwater y la definen.”

Compruebo con expectación el resultado y, como diría Tristón, el inefable compañero de Leoncio: “¡Oh cielos, qué horror!” Ni la dinámica del río, ni la esencia de los materiales, ni nada de nada. Un conglomerado de plástico que puede ser cualquier cosa menos una mínima aproximación a la obra de referencia.





El folleto termina la presentación de este gran lanzamiento diciendo: “Los excepcionales productos y apasionantes eventos que componen la serie LEGO Architecture fomentan el conocimiento de los fascinantes mundos de la arquitectura (observad los términos: excepcionales, apasionantes, fascinantes), el diseño y la construcción. La serie emprende su camino y esperamos que inspire a los futuros arquitectos de todo el mundo.”

Pues… va a ser que no.

sábado, 21 de julio de 2012

THANKS, BOB



El amenazante cielo gris se abrió en Bilbao cuando sonaron los primeros acordes de “A hard rains’s a-gonna fall” (Una fuerte lluvia va a caer):

“¿Qué harás ahora, hijo mío de ojos azules?
¿Qué harás ahora, querido mío?
Regreso antes de que la lluvia empiece a caer,
Caminaré hasta las profundidades del más hondo y sombrío bosque,
Donde la gente es mucha, toda con las manos vacías,
Donde las bolas de veneno inundan sus aguas,
Donde el hogar en el valle se confunde con la sucia y húmeda prisión,
Donde el rostro del verdugo está siempre bien oculto,
Donde el hambre es odiosa, donde las almas están olvidadas,
Donde el color es negro y el número nada,
Y lo diré y lo pensaré y lo hablaré y lo respiraré,
Y lo mostraré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo,
Y después me alzaré sobre el océano hasta que empiece a hundirme,
Pero antes de cantarla, conoceré bien mi canción,
Y es dura, muy dura,
Y es dura la lluvia que va a caer.”

Retomo un comentario de joserra a una entrada anterior: http://www.echonovemberecho.blogspot.com.es/search?q=Bob+Dylan
“Gran concierto de Bob, pero ohhh sorpresa Julio Iglesias bate el récord de recaudación del Euskalduna, con lleno total.... si es que amigo mío, la respuesta estará en el viento... pero corren unos aires!!!!! aunque nada mejor que una mezcla de flaquezas para atemperar la arrogancia humana…”

Debe ser que “La vida sigue igual” aunque “Los tiempos están cambiando”.



miércoles, 18 de julio de 2012

ASCENSIÓN AL EMBALSE DEL JUNCAL (14/07/2012)


La previsión meteorológica no había sido favorable. Sin embargo, el día amaneció con las nubes rotas y algunos rayos de sol empezaron a colarse entre ellas. La temperatura, suave, era agradable para caminar y en dos horas hicimos la subida desde el barrio de Trebuesto. En el embalse vimos a la pareja de “somormujos” que, al parecer, aún no han conseguido criar polluelos. Hubo quien se tomó muy en serio el tema del avituallamiento para evitar la pájara, como debe ser.

¡Hasta la próxima!

1. Descanso en la fuente

2. Panorámica hacia el mar

3. Ya estamos arriba

 
4. Con el embalse detrás

 
5. Al fondo, el Pico de las Nieves

 
6. ¡Muuuuuuuuuu! ¡Beeeeeeeeee!

 
7. Así son los somormujos

8. Tras el bocata, preparados para el descenso

9. El que parte y bien reparte...

10. ¡Huuuuum, qué rico!

miércoles, 11 de julio de 2012

ARQUITECTURAS ILUMINADAS


En un proyecto de rehabilitación de un edificio histórico tuvimos que acometer el apartado de su iluminación exterior que se llevaba, por cierto, una cantidad de euros nada despreciable. Este capítulo recibe el nombre técnico de “iluminación espectacular”, denominación ya de por sí bastante significativa.
¿Cuatro focos y una docena de lámparas de leds? Aunque pueda parecer lo contrario no es sencillo iluminar exteriormente un edificio, iluminarlo bien. Y a los resultados me remito. Iluminar bien un edificio supone tener un conocimiento de sus materiales, de su color, de su textura. Así como de su volumetría, de sus huecos. En definitiva, de su piel. ¿O acaso un buen fotógrafo no tiene en cuenta todos estos factores cuando intenta sacar el máximo partido del cuerpo humano con su cámara?
El adjetivo “espectacular” esconde el pecado en el que caemos habitualmente. Siempre se habla de realzar el edificio (o el puente, o la muralla…) Pero en la mayoría de los casos (salvo honrosas excepciones) lo que conseguimos es matarlo, convertirlo en cartón-piedra: o exceso de watios, o luz con color inadecuado, o formación de sombras que el edificio nunca generaría.
Dos ejemplos cercanos en nuestra ciudad, Bilbao. El Teatro Arriaga (1890), a la entrada del Casco Viejo, luce en su perímetro unas potentes columnas pobladas de vigorosos focos que apuntan amenazadores hacia su víctima. El resultado, una fachada amarillenta, plana e insípida. Nada que ver con la prestancia del edificio a plena luz del día. Sin embargo el Museo Guggenheim (1997), aguas abajo, mantiene en las horas nocturnas su volumetría (“la alcachofa californiana”, como fue definido en su día por un colega), sus cambiantes escamas, sus reflejos. Y no recibe ningún tipo de iluminación exterior específica salvo la de su entorno inmediato: farolas, edificios, vehículos… Es cierto, su piel metálica ayuda. Pero aun así se podía haber caído en la tentación de meterle unos buenos cañonazos de luz a la salud de Frank Gehry. 
Teatro Arriaga
Pero además, ¿por qué tiene que estar un edificio iluminado por la noche? ¿Acaso no tiene también derecho al descanso, a adormecerse y pasar desapercibido durante unas horas? En definitiva, pienso que la mejor iluminación espectacular para los edificios es… la que no existe.