domingo, 1 de julio de 2012

SALIDA AL MONTE (2)


Para no perder las buenas costumbres, una nueva salida al monte siete meses después de la anterior (Pico Cerredo). En esta ocasión la ruta nos llevará hasta el Embalse del Juncal, en las montañas que rodean el valle de Guriezo. Hermoso y tranquilo paraje desde el que se disfruta de unas buenas vistas sobre los montes de Cantabria Oriental.
La salida está programada para el sábado 14 de Julio. El recorrido parte del barrio de Trebuesto, junto a la carretera que va a Villaverde de Trucíos. La ascensión se realiza a través de una pista que va cruzando prados, las casas de El Rebollar, un eucaliptal y más prados con cabañas. Llegando finalmente al rellano donde se ubica el embalse (560 m.)
Situación
Desde el embalse se contemplan buenas panorámicas de los montes circundantes y de casi todo el valle de Guriezo. Antes de iniciar el descenso se puede rodear el embalse a través de un camino perimetral que permite ver el canal de abastecimiento y asomarse al boscoso valle del Remendón. En esa zona todavía pastan las vacas monchinas.
 Recorrido
Embalse del Juncal
En cuanto al grado de dificultad, es una ascensión más suave que la del Pico Cerredo: menos desnivel, menos recorrido y sin “trepada”. Así que a todos los que os apetezca disfrutar de esta ruta os animo a que os acerquéis a Islares, punto de encuentro. Desde ahí nos desplazaremos hasta el barrio de Trebuesto donde iniciaremos la ascensión. Al terminar habrá viandas para reponer fuerzas. Y baño en la playa para el que se anime.

Datos técnicos

-       Fecha de salida: Sábado 14 de Julio, a las 9.00 h.
-   Lugar de salida: Islares, Castro Urdiales (junto a la gasolinera). Desplazamiento a Trebuesto en vehículo (10 km.).
-       Desnivel: 500 metros.
-       Recorrido: 13 kilómetros aprox.
-       Duración: 3 horas y 45 minutos (ida y vuelta).





viernes, 29 de junio de 2012

CONVERSACIONES


Estas últimas semanas he coincido con varios grupos de personas en reuniones de carácter profesional en un caso y de carácter lúdico o social en otros. Temas de conversación variados e interlocutores diversos. Y he afianzado mi teoría del “sí, pero yo más” también llamada “en cuanto pueda meter baza te vas a cagar”.

Inicias una conversación y tu interlocutor ya está, cual ave de rapiña, al acecho y en posición de ataque, como diría el ínclito Félix Rodríguez de la Fuente. Le falta tiempo para introducirse en la conversación y transformar el diálogo en monólogo, hablando generalmente de sí mismo, de su gran experiencia que todo lo avala y dejando lo demás y a los demás en un segundo plano. No sé si se trata de menospreciar al contrincante o un reflejo de la autoestima personal, pero la sensación que me provoca es que la conversación ha llegado a su fin, no tiene ya más desarrollo, no me siento a gusto. No quiero decir con esto que hablar de uno mismo, de su experiencia, sea rechazable por principio. Al contrario. Hay personas que tienen cosas que contar y aportar a los demás. El problema es cuando la actitud deriva en arrogancia y en cierto desprecio hacia el interlocutor.

En algún sitio he leído que entre el 30 y el 40% de nuestras conversaciones giran en torno a nosotros mismos. Y que en las redes sociales esa proporción asciende hasta el 80%. ¿Estamos perdiendo la facultad de comunicarnos, de transmitir y recibir información y emociones? Parece que la tendencia para relacionarse con los demás es mostrando superioridad y no la generosidad, el interés o la amabilidad que se debería desprender de la confianza mutua. Cada vez me cuesta más encontrar personas con las que mantener una conversación de tú a tú. Pero las hay. Y en esos casos disfruto, siento que la capacidad de contar, de revelar, de compartir experiencias fluye de forma natural y las horas pueden pasar sin darte cuenta. He llegado a la conclusión de que, eliminado el ave de rapiña, existen dos grados del buen conversador: el que escucha con interés y de forma relajada (sin estar continuamente al acecho) y el que, además de escuchar, te hace preguntas interesándose realmente por lo que estás contando. Ese es un detalle definitivo e inequívoco del buen conversador. Y este último sí que es ya una rara avis. Vamos, que es un lujo encontrárselo. Pero, afortunadamente, conozco algunos. Y están aquí, entre nosotros. No viven en ninguna reserva protegida pero sí son una especie en vías de extinción.

viernes, 22 de junio de 2012

UNA DE ¿ECONOMÍA?


Dos apuntes antes de empezar. En primer lugar quiero pedir disculpas por mi atrevimiento al abordar un tema relacionado con la economía o las finanzas. En especial a José Luis, que puntualmente nos ilustra a través de su blog http://todoloqueseaverdad.blogspot.com.es/  con su sapiencia y buen criterio. Ni siquiera se me ocurre iniciar aquí una nueva sección.
Y en segundo lugar debo asignar la autoría intelectual de esta entrada a un compañero y amigo que, en nuestra última conversación, me ilustró al respecto. En este caso soy mero transcriptor. No revelaré su identidad sin su permiso pero, para que no sea un anónimo más, le asignaré un alias, “jotabe”.
Vamos al asunto:
“Creo, sinceramente, con ustedes, que los establecimientos bancarios son más peligrosos que los ejércitos permanentes y que el principio de gastar dinero para ser pagado por la posteridad, bajo el nombre de la financiación es, sin embargo, una estafa futura a gran escala.”
“El sistema de la banca nosotros lo hemos reprobado por igual. Yo lo contemplo como un borrón en todas nuestras constituciones que, si no se protegen, terminará en su destrucción, ya que están siendo golpeadas por los jugadores corruptos, y está arrasando en su progreso la fortuna y la moral de nuestros ciudadanos.”
¿A quién corresponden estas manifestaciones o reflexiones? ¿A algún responsable de un partido político de la oposición? No. ¿A algún tertuliano avispado? No. ¿A un simpatizante del 15-M o de los grupos antisistema? Tampoco.
Estas frases las pronunció y escribió Thomas Jefferson, erudito, horticultor, político, arquitecto, arqueólogo, paleontólogo, músico e inventor. Y de paso, tercer presidente de los Estados Unidos de América entre 1801 y 1809. Es decir, hace más de doscientos años. Creo que sobran mis comentarios.

Thomas Jefferson



sábado, 16 de junio de 2012

“BLADE RUNNER” REVISITADA


A principios del siglo XXI la Tyrell Corporation desarrolló un nuevo tipo de robot llamado Nexus –un ser virtualmente idéntico al hombre- y conocido como replicante.
Los replicantes Nexus 6 eran superiores en fuerza y agilidad y, al menos, iguales en inteligencia a los ingenieros de genética que los crearon.
En el espacio exterior, los replicantes fueron usados como trabajadores esclavos en la arriesgada exploración y colonización de otros planetas.
Después de la sangrienta rebelión de un equipo de combate Nexus 6 en una colonia sideral, los replicantes fueron declarados proscritos en la tierra bajo pena de muerte.
Brigadas de policías especiales –con el nombre de unidades de blade runner- tenían órdenes de tirar a matar al ver a cualquier replicante invasor.
A esto no se le llamó ejecución. Se le llamó retiro.
Los Ángeles. Noviembre, 2019.”
(Escena inicial de Blade Runner).  

Hay películas que a lo largo de los años he ido cargando en mi mochila de películas revisitables, películas que van creciendo y sorprendiéndome cada vez que las veo. Y Blade Runner (Ridley Scott, 1982) es una de ellas. La he vuelto a ver treinta años después de su estreno, en el que no gustó ni a público ni a crítica. Ridley Scott había realizado anteriormente Alien, el octavo pasajero, paradigma del cine de ciencia ficción, y Blade Runner fue encuadrada también en el marco de este género. Pero claro, una película de ciencia ficción sin monstruo, que abarcaba un mundo mucho más amplio y complejo y que se desarrollaba con un ritmo relativamente lento, debió dejar descolocado al personal. Con los años ha ido adquiriendo asimismo esa pátina o calificativo de película de culto que, probablemente, no haya hecho sino desistir a aquellos que se planteaban una primera visión de la misma.

Al margen de disquisiciones que han dado mucho de sí como, por ejemplo, la condición de humano o replicante de Rick Deckard, las distintas interpretaciones asignadas a las múltiples versiones editadas (la del productor, la del director… estrategia comercial en definitiva) o a los distintos finales, ¿dónde se encuentra para mí la fascinación por esta película cuya sombra es tan alargada? Probablemente su encanto radica en que cada vez que la veo descubro un género nuevo: ciencia ficción, western, cine negro, película romántica… Y aún más, también descubro un tema argumental que había permanecido oculto hasta entonces. Supongo que esto tiene algo que ver con el estado anímico o el momento personal que provoca una distinta sensibilidad o predisposición. Había descubierto anteriormente reflexiones sobre el origen del ser humano y su destino, sobre los riesgos de la manipulación genética, sobre el poder y el amor. En esta ocasión diría que la fugacidad de la vida o el deseo de inmortalidad son sus temas clave.

Y no he hablado de la puesta en escena, de la imagen futurista sucia, de la importancia de la arquitectura en su desarrollo (Edificio Bradbury, casa de Wright), de la combinación de tecnología y medievalismo, de la música, de la lluvia persistente…

Para terminar, una curiosidad recientemente descubierta: en la versión con final feliz en la que Deckard y Rachael se alejan de la ciudad a través de un paisaje idílico, el director utilizó tomas filmadas y descartadas por Stanley Kubrick para las escenas iniciales de “El Resplandor”.

Ya estoy ansioso por saber qué me dirá Blade Runner en mi próxima visita.


sábado, 9 de junio de 2012

BOB DYLAN VS JULIO IGLESIAS


Llevo varios días inquieto, nervioso. Me cuesta conciliar el sueño por las noches. No consigo concentrarme en mis tareas. El motivo no está en el posible rescate financiero a España, ni en el comienzo de la Eurocopa ni siquiera en la incertidumbre de la posible renovación o no de Fernando Llorente. Se trata de algo más banal, Bob Dylan o Julio Iglesias. Otros dos dinosaurios de la música que se acercarán a Bilbao el próximo mes de Julio. Y hay que elegir. No está el bolsillo para más de un desahogo musical al mes.

Pero no está fácil porque ¡tienen tanto en común! Los dos nacieron en la década de los 40 del siglo pasado; los dos han grabado gran número de discos y de canciones; los dos son feos y antipáticos; los dos son sosos y se mueven poco en el escenario…
La pregunta es: “¿a quién iré a escuchar?” “La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento”.


 P.D. Los que me conocen probablemente se sorprenderán al saber que va a ser mi “primera vez”. Sí, nunca hasta ahora he visto a B.D. en directo. ¿Seré un anti-mitómano?

viernes, 1 de junio de 2012

II JORNADAS SOBRE REHABILITACIÓN DE EDIFICIOS



Los próximos días 5 y 6 de Junio van a tener lugar en Bilbao las “II Jornadas sobre rehabilitación de edificios”, organizadas por la Escuela de Construcción Roberto de Molesmes. En estos momentos de parálisis en el campo de la edificación la rehabilitación puede ser un nicho de actividad que entra en diálogo con el concepto de “reutilización” o “reciclaje” y activa asimismo los debates siempre apasionantes sobre la conservación del patrimonio arquitectónico.

García de la Torre Arquitectos presentaremos una ponencia en la primera jornada que lleva por título “Rehabilitación vs destrucción del patrimonio. Conservación vs alteración”. En ella expondremos nuestra metodología de trabajo en este tipo de proyectos, que posee unas características específicas que lo diferencia de proyectos de nueva planta. Asimismo realizaremos un análisis de algunas intervenciones recientes en la edificación residencial del Primer y Segundo Ensanche bilbaíno.

Agradecemos a nuestro compañero Ignacio San Ginés la invitación para participar en estas jornadas que, en su segunda edición, se consolidan como un punto de encuentro y debate para los profesionales que nos enfrentamos a esta actividad tan compleja y gratificante a su vez. 


Más información en: 
http://www.e-edificacion.com/noticias_detalle.aspx?Hash=KyZ2Ruu%2bCzj2jECxJAxCyQ%3d%3d

sábado, 26 de mayo de 2012

AMOR NO CORRESPONDIDO


Las gotas de sudor empezaban a deslizarse por mi frente. La niebla se había levantado y el sol empezaba a hacerse notar. Las piernas flojeaban tras cuatro horas de ascensión sin dejar de dar pedales. Pero la proximidad de la cumbre me inyectaba una dosis extra de energía.
Justo al salir de una curva me crucé con una pareja de mediana edad.
- “¿Queda mucho para acabar el puerto?” pregunté.
- “Nada, nada, un kilómetro. Ya lo tienes hecho”.
La experiencia me decía que ese kilómetro serían dos o dos y medio. La gente siempre mentía ante estas preguntas. No sé si por error de cálculo o por compasión, pero mentían. De cualquier manera, ya quedaba poco. Y de repente sentí algo a mis espaldas, como un resoplido. Me giré y el corazón me dio un vuelco: rubia, con unos enormes ojos negros y moviendo con soltura sus, aproximadamente, quinientos kilos. ¡Tenía una enorme vaca chupándome rueda! La situación era terriblemente incómoda, peligrosa, diría yo. Mis piernas estaban a punto de paralizarse y eso era muy mala noticia. Intenté pensar en la forma de deshacerme cuanto antes de aquella bestia. Pero el esfuerzo de toda una mañana de ascensión continuada provocaba que el oxígeno no llegase limpio al cerebro. Y era incapaz de encontrar una salida digna.
No podía esprintar. Eso era evidente. Con lo cual no podía dejarla atrás. Llegar a la cumbre me llevaría aún unos treinta minutos (con más de veinte kilos de alforjas no superaba los cuatro o cinco kilómetros por hora). Y dar la vuelta lanzándome a tumba abierta, aparte del riesgo de tortazo, suponía tirar por la borda media jornada de viaje. Las perspectivas eran más oscuras que aquellos nubarrones que asomaban por el oeste. Y ella seguía ahí, haciéndome un marcaje implacable. Sentía su aliento en la nuca.
De repente, una ráfaga de oxígeno medio limpio debió llegar a alguna neurona de mi cerebro. Con un movimiento rápido frené, saqué de la bolsa que iba en el manillar la cámara de fotos, me giré y le disparé con el flash activado. Se detuvo, sorprendida. Nos miramos durante unos segundos que a mí me parecieron eternos y se dio la vuelta alejándose carretera abajo. Respiré hondo, me sequé el sudor frío que me empapaba y conseguí emprender la marcha con el corazón aún revolucionado.
Semanas después, cuando visionaba en casa las diapositivas del viaje (la fotografía digital aún no había llegado), me encontré de sopetón con aquel primer plano: sus enormes ojos cristalinos rodeados de unas enormes pestañas, su mechón de pelo rubio, sus morros húmedos, su mirada profunda. Entonces comprendí que en su expresión no había signos de amenaza, sino de amor… y no supe corresponderle. 


sábado, 19 de mayo de 2012

Cabaña Verónica: del Pacífico a los Picos de Europa

Hace poco más de cincuenta años el ingeniero bilbaíno Conrado Sentíes paseaba al borde de la ría cuando divisó en la dársena de Sestao la silueta del portaviones americano “Palau”, que estaba empezando a ser desguazado. De repente surgió la idea y se puso inmediatamente en contacto con su amigo y arquitecto Luis Pueyo. Entre los dos, aficionados montañeros, convencieron al presidente de la Federación Española de Montaña Julián Delgado para que comprase una de las cúpulas antiaéreas del buque para convertirla en… ¡refugio de montaña! Dicho y hecho. Tras desmontarla y trasladarla a un taller de Lutxana, Luis Pueyo se encargó de los retoques necesarios y de su acondicionamiento para adecuar la estructura a su nuevo uso: revestimiento interior de madera, literas y mesa plegable, ojo de buey, acceso… En definitiva, una original “cabaña” de 9 metros cuadrados de superficie con capacidad para seis personas.
Pero aún quedaba un reto importante: su traslado hasta la que iba a ser su ubicación definitiva: las estribaciones del Pico Tesorero, en el macizo central de los Picos de Europa, a 2.325 metros de altitud. Se barajó la posibilidad del transporte en helicóptero, pero los costes se disparaban. Así que se optó por algo más “tradicional”: camión y mulo. Y así, a lomos del sufrido animal, se fueron subiendo las piezas  debidamente ordenadas. Una vez encajado el “puzle”, tras dos semanas de trabajo, el refugio fue inaugurado el 13 de agosto del año 1961 y bautizado con el nombre de una de las hijas del ingeniero promotor.
En 2011 se celebró su 50 aniversario. Ahora que tanto se habla de reciclaje, aquí tenemos un ejemplo excepcional: del océano Pacífico a los Picos de Europa, del fragor de la guerra a la paz de las montañas.   

viernes, 11 de mayo de 2012

RAFAEL MONEO, ARQUITECTO


La concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes al arquitecto navarro Rafael Moneo me lleva a viajar en el tiempo, a mi época de estudiante universitario en Valladolid. Recuerdo con nitidez aquella conferencia en la que Moneo, que empezaba a destacar (si no recuerdo mal acababan de concluir las obras del Museo de Arte Romano de Mérida), habló sobre su concepto de la arquitectura, su actitud ante la profesión, ante el desarrollo de un proyecto. Y sobre los cimientos de sus obras en la historia de la arquitectura y del arte en general. No proyectó ninguna diapositiva, ninguna imagen. Ni leyó ningún papel. Sentado como si estuviera en el sofá de su casa, en esa postura encorvada tan peculiar, nos fue transmitiendo su emoción sobre el hecho de proyectar. Me sorprendió su pudor cuando se refería a alguna de sus obras. Parecía como si no quisiera hacerlo, como si pensara que tal vez otro arquitecto podría haberlo hecho mejor. Pero eso no rebajaba su convicción, su pasión. Cuando salí de aquella conferencia pensé: “De mayor quiero ser como Moneo”.
También recuerdo un comentario del profesor Simón Marchán, profesor de Estética aquel año en la Escuela de Arquitectura (un lujo, por cierto) refiriéndose a Moneo: “Es el arquitecto europeo más lúcido.”
No voy a glosar aquí la obra de Rafael Moneo, suficientemente conocida y divulgada además estos días. Su labor profesional, desde la humildad, desde la reflexión al acometer cada uno de sus proyectos y desde la intensidad, ha sido extraordinaria. Un arquitecto aparentemente sin estilo, que se ha enfrentado a cada proyecto con una gran capacidad de análisis, desarrollando unas obras formalmente intensas y funcionalmente adecuadas.
Hoy, treinta años después de aquella conferencia, sigo pensando lo mismo: “De mayor quiero ser como Moneo”.

lunes, 7 de mayo de 2012

PUEBLOS INDÍGENAS

Los yámanas.

“Los awás, pueblo indígena del Amazonas, a punto de desaparecer por la presión de los madereros y los ganaderos.”

Esta noticia se publicó hace unas semanas, con una escasa o nula repercusión en los medios de comunicación.

En 2007 conocí en Puerto Williams (sur de Chile) a Cristina, la última superviviente del pueblo yámana. Tenía ochenta años, una tez curtida y unos profundos ojos negros.
Los yámanas (o yaganes) eran un pueblo indígena que habitaba en los canales de Tierra de Fuego, en el extremo sur del continente americano. Pese al frío húmedo de aquella región iban casi totalmente desnudos para evitar la saturación por humedad que les causarían los ropajes mojados por la lluvia. Cazaban lobos marinos que les proporcionaban alimento, grasa para untar y proteger su cuerpo, y cuero para calzados sencillos y otros usos. Se desplazaban por los canales fueguinos en canoas, en las que siempre llevaban un fuego encendido. Probablemente de ahí provenga el nombre de la región, Tierra de Fuego. Se estima que el pueblo yámana tenía una antigüedad de 6.000 años y a finales del siglo XIX contaba con una población de 3.000 indígenas. Poseían su propio idioma con más de 32.000 palabras.
Precisamente a finales del s. XIX tuvieron su primer contacto con el “hombre blanco”. Los europeos descubrieron que el aceite del lobo marino era un combustible ideal para las farolas de sus ciudades, fundamentalmente de Londres. Y los yámanas se quedaron sin su base nutricional y su protección corporal. Pero por si este ataque a su cuerpo no había sido suficiente, su alma tampoco quedó al margen de la presión de nuestros antecesores, en forma de misiones anglicanas empeñadas en “evangelizar” a estos indígenas. El contacto con el hombre blanco trajo las enfermedades (sarampión, neumonía, tuberculosis) desconocidas para ellos, muriendo por centenares. En 1908 ya sólo quedaban 170. Pero además los europeos consideraron a estos indígenas patagónicos “salvajes dignos de estudio”, comenzando la exhibición de indígenas vivos en ciudades europeas y norteamericanas.
Hoy sólo queda Cristina y con ella desaparecerá definitivamente un pueblo indígena más. Un pequeño y humilde museo en Ushuaia será lo único que haga pervivir su memoria. Impresiona pensar que en tres o cuatro generaciones se puede “acabar” con un pueblo de más de 6.000 años de existencia. Es sencillo: les quitamos su alimento, ocupamos su territorio y les provocamos un choque cultural del que ya no podrán recuperarse jamás.