viernes, 16 de diciembre de 2011
viernes, 9 de diciembre de 2011
LA TORRE IBERDROLA
El gran pintor Antonio López comenta que le gustaría pintar un cuadro de la ría de Bilbao desde lo alto de la Torre Iberdrola, cuya construcción acaba de finalizar recientemente. Sus 165 metros de altura la convierten en la edificación más alta de la cornisa cantábrica, lo cual es una característica pero no tiene por qué ser necesariamente una cualidad.
Perspectiva desde la Plaza Euskadi
La construcción en altura siempre ha ejercido una atracción especial para los arquitectos e ingenieros a lo largo de todos los tiempos. Estas edificaciones, por su visibilidad y su impacto sobre el territorio, siempre han supuesto un reto para sus diseñadores, tanto en el aspecto formal como en el estructural y funcional. En este caso el arquitecto César Pelli y su equipo hacen una propuesta formal basada exclusivamente en la geometría, desprovista de cualquier otra consideración. Es, sin duda, su propuesta más radical en el campo de los edificios de oficinas si la comparamos con otros proyectos suyos como las Torres Petronas de Kuala Lumpur, el World Financial Center de Nueva York o el International Finance Center de Hong Kong. La propuesta geométrica de la torre de Bilbao arranca en su planta, de forma triangular con sus lados ligeramente curvos, lo que proporciona una percepción variable del edificio en sus perspectivas urbanas: desde perspectivas frontales contundentes donde se aprecia el edificio casi como un paralelepípedo, hasta visiones en escorzo de gran profundidad.
Planta tipo
Y la propuesta geométrica se mantiene en sus alzados o fachadas exteriores mediante una sutil inclinación de sus aristas verticales que, por un lado provocan la sensación de estar ante un edificio aún más alto y, por otro lado, proporcionan una estabilidad visual y constructiva al conjunto. Acero y vidrio en una modulación repetitiva hasta fundirse con el césped del suelo. Únicamente se permite una licencia “expresionista” en la marquesina del acceso.
Sección
Según parece (yo no lo he comprobado) si prolongásemos estas aristas verticales se juntarían en un vértice superior a 1.000 metros de altura. Eso me hace pensar que a la Torre Iberdrola le faltan 835 metros para ser perfecta.
Pero como en los discos sencillos o “singles” de vinilo, también aquí existe una cara B que casi nadie conoce o escucha. A la torre se le ha asignado un eslogan promocional, Modernidad y Sostenibilidad. Este último término, tan utilizado y tan manido últimamente es el que me inquieta. Porque tras la denominación de arquitectura sostenible lo que normalmente se esconde es una arquitectura con un planteamiento inicial muy poco sostenible (por ejemplo en este caso, el muro cortina de vidrio en todas las orientaciones de su fachada) al que posteriormente hay que ir “parcheando” con una serie de medidas correctoras tecnológicamente avanzadas (y caras) hasta conseguir una supuesta calificación prestigiosa de “certificación de eficiencia energética y diseño sostenible”. Sin plantear la vuelta a construcciones tradicionales como el caserío, por otra parte realmente sostenibles y adaptadas al territorio, no estaría de más una profunda reflexión sobre estos términos que ahora tanto nos llenan la boca y que, como decía, no suelen ser sino una fórmula más de marketing comercial.
domingo, 27 de noviembre de 2011
SALIDA AL MONTE
Mi época favorita del año para subir al monte o hacer rutas por entornos naturales es, sin duda, en la que estamos ahora, mediados y finales del otoño. La gran variedad de matices de color, la nitidez de la atmósfera permitiendo visualizar amplias perspectivas, la actividad de la fauna que se afana en prepararse para el invierno que se avecina… en fin, una fiesta para los sentidos. Y el frío que empieza a dejarse notar también ayuda a mover las piernas para entrar en calor.
Mi próxima salida la tengo programada para el jueves festivo 8 de Diciembre. El destino, el Pico Cerredo, en la costa oriental de Cantabria. He planteado un recorrido circular subiendo por el lado Oeste, desde donde se divisa la bahía de Oriñón y el macizo de Monte Candina. Y bajando por el lado Este, a través de Allendelagua o de Cérdigo (según estén las fuerzas), completando el recorrido de retorno a Islares a través de un tramo del Camino de Santiago, cruzando el frondoso hayedo junto a los acantilados.
Ruta
En el recorrido, aparte de la variada vegetación, nos podremos cruzar con rebaños de vacas y caballos salvajes, cabras, águilas majestuosas o buitres provenientes de la cercana buitrera de Candina.
Fauna y flora
Fauna y flora
Si el día está despejado, desde la cumbre del Pico Cerredo llegaremos a divisar la ciudad de Santander por el Oeste y el faro de Cabo Villano en Górliz por el Este.
Pico Cerredo
En cuanto al grado de dificultad, no se trata de un paseo dominguero pero tampoco de una ruta de alta montaña, ni mucho menos. Así que a todos los que os apetezca disfrutar de esta ruta os animo a que os acerquéis a Islares. Al terminar habrá viandas para reponer fuerzas.
Datos técnicos
- - Fecha de salida: Jueves 8 de Diciembre a las 9.00 h.
- - Lugar de salida: Islares, Castro Urdiales (junto a la gasolinera).
- - Desnivel: 643 metros.
- - Recorrido: 16 kilómetros aprox.
- - Duración: 4 - 5 horas.
sábado, 19 de noviembre de 2011
JORNADAS DE REFLEXIÓN
Estas dos últimas semanas nos hemos empachado con los discursos de los candidatos reclamando nuestro voto. Unos, leyendo papeles que, a veces, eran incapaces de descifrar. Otros, más hábiles, leyendo el guión escrito en su cabeza, con más o menos fluidez. Algunos, prometiendo aplicar tres grandes medidas para salir de la crisis de las que ¡horror! sólo eran capaces de acordarse de dos. Y todos ellos con un auditorio a sus espaldas (es la moda del marketing últimamente) más ocupados en atender a la pantallita que les indicaba cuando tenían que aplaudir que en escuchar a su líder. Y cada vez que veía a estos “bustos parlantes” me venía a la mente el discurso que hace unas semanas dio Leonard Cohen en Oviedo con motivo de la entrega de los premios Príncipe de Asturias. http://www.rtve.es/noticias/20111021/premios-principe-asturias-2011/469977.shtml
Sin duda, el mejor discurso que he escuchado en muchos años. Unas palabras pronunciadas desde la sabiduría, desde el corazón y, lo más importante, desde la humildad. Es sobrecogedor escuchar a la persona que ha compuesto e interpretado alguna de las mejores canciones del siglo XX con esa intensidad y emoción. Curiosamente, no es la primera vez que cito a Leonard Cohen en este blog. (Ver entrada “Letras de Canciones”. 27 de Septiembre de 2011).
No hay color.
lunes, 14 de noviembre de 2011
UNA REGATA DE LOCOS
Hace nueve días partió del puerto de Alicante la regata Volvo Ocean Race www.volvooceanrace.com/es/home.htm, regata de veleros vuelta al mundo con escalas.
Se anuncia como la regata más dura en el mundo de la vela. Pero sin restarle mérito alguno, hay que decir que no es así. La regata más exigente es, sin duda, la Vendée Globe, por dos pequeños detalles. En primer lugar, porque no tiene escalas, así que no hay opción de paradas para descansar ni para reparaciones. En segundo lugar, frente a la docena de tripulantes de la Volvo, la Vendée Globe es una regata de navegantes solitarios: un barco/un hombre (o una mujer). La diferencia parece sustancial.
A finales de la década de los sesenta (1968), cuando el hombre estaba a punto de llegar a la luna, nueve hombres zarparon a bordo de sus pequeños barcos de vela para competir en una regata alrededor del mundo en solitario y sin escalas. Esto no se había hecho nunca. Sólo uno regresó: Robin Knox-Johnston (sir Robin), de 28 años, a bordo del Suhaili, un barco de madera de teca.
A sir Robin le pudimos ver cuarenta años más tarde en el puerto de Getxo en la salida y llegada de la regata Velux 5 Oceans (ver entrada Graham Dalton de este blog). Los participantes de aquella regata Golden Globe zarparon sin satélites en órbita que pudieran facilitar su navegación, guiados por el sextante, el sol y las estrellas. Sin sistemas de predicción meteorológica, sin apenas aparatos de comunicación (rudimentarias radios que sólo algunos llevaban y no siempre funcionaban). Con barcos pequeños y artesanos. No eran regatistas. Ni siquiera eran deportistas. Sólo uno cruzó la meta después de diez meses en la mar. Los demás obtuvieron una mezcla de fracaso, infortunio, locura y muerte.
Han pasado poco más de cuarenta años pero en este tiempo el avance en el mundo de la vela ha sido espectacular en todos los sentidos: barcos más rápidos y fiables, nuevos materiales, sistemas de comunicación y de predicción meteorológica, tripulación con un alto grado de preparación física y técnica, patrocinadores, equipos de apoyo… Y sin embargo, curiosamente, el mar sigue imponiendo su ley: en la regata que acaba de iniciarse, a las pocas horas de zarpar dos de estas grandes máquinas de navegar tuvieron que regresar a puerto a causa de los graves desperfectos sufridos por un fuerte temporal. Como decía el gran navegante y escritor Bernard Moitessier, uno de los participantes en aquella mítica regata de locos: “Nunca hay que perder el respeto al mar. El mar, si quiere, siempre te puede.”
Buenos vientos para todos.
lunes, 7 de noviembre de 2011
AMOR A PRIMERA VISTA
Cuando entré en el local la vi al fondo, en una esquina, entre penumbra, como queriendo pasar desapercibida. Pero irradiaba una extraña energía que me hizo acercarme a ella. Se movía con una suave cadencia que la hacía aún más enigmática y atractiva. Cuando estuve junto a ella pude comprobar que el paso de los años le había dejado algunas pequeñas arrugas y cicatrices. Pero mantenía sus curvas sinuosas, su piel caoba, su trenzado perfecto… Fue un auténtico flechazo y de repente me obsesioné con la idea de compartir con ella el resto de mi vida. Quería tenerla siempre cerca y acariciarla, olerla, acurrucarme sobre ella.
Hoy está junto a mí, haciéndome más llevadero el día a día. No puedo dejar de mirarla. Es como un sueño hecho realidad. Sin embargo esta bonita historia tiene un pequeño pero: no está aquí por su voluntad, tuve que pagar para conseguirla, algo que nunca pensé que llegase a hacer. Bueno, nadie es perfecto.
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martes, 25 de octubre de 2011
PELÍCULAS ¿DE GUERRA?
Se estrena estos días una película con el título “De mayor quiero ser soldado”. Aún no la he visto pero se anuncia como una historia sobre las consecuencias que las imágenes violentas de la televisión y los videojuegos provocan en un chaval, llegando a convertirle en un ser fascinado por la disciplina militar y su vertiente más perversa.
Recuerdo de niño haber matado unos cuantos policías, ladrones, varios indios y algún que otro vaquero, según el bando que me tocase en el juego. Y sin embargo aquella actividad bélica no me originó ninguna querencia por lo militar ni por las actitudes violentas o asesinas, más bien todo lo contrario. Así que no comparto este tipo de lecturas que me parecen demasiado simplistas. De hecho, aún recuerdo la primera película de guerra que vi, proyectada en el colegio no sé con qué motivo, llena de japos malos, muy malos, con muchos aviones ametrallando a las fragatas y viceversa. No me sedujo en absoluto. Tanto es así que durante años el cine bélico o de guerra quedó descatalogado de mis visionados cinematográficos. Hasta que ya en época universitaria fui a ver, en pantalla gigante, “Apocalypse now”, de Francis Ford Coppola (1979). Con esta película entendí que el llamado cine bélico podía ir más allá de la simple exaltación militarista o patriótica. Podía convertirse en un gran espectáculo visual y, lo más importante, transformarse de forma paradójica en cine antibelicista planteando de forma descarnada los horrores de la guerra.
Por último, una película rodada un año más tarde, “Los mejores años de nuestra vida” de William Wyler (1946) en la que no aparece ninguna escena del campo de batalla. Precisamente su historia arranca en el momento en que tres soldados estadounidenses vuelven a casa al finalizar la contienda. Y son precisamente los problemas y conflictos que se producen al retomar sus vidas cotidianas los que ofrecen el hilo argumental. Sus historias personales se van entrelazando con habilidad, incluyendo escenas de gran sensibilidad como aquella en la que la novia, tras muchas dudas internas, ayuda a vestirse al soldado mutilado. Un final estereotipado no desluce sin embargo esta maravillosa reflexión sobre los efectos de la guerra en los soldados y sus entornos sociales.
viernes, 21 de octubre de 2011
20 DE OCTUBRE DE 2011
Mi primera reacción, hablar con mis hijos. Para ellos, un futuro sin violencia. Mi primer recuerdo para Jose Mari, mi primo, mi amigo, que cayó por una bala asesina.
Es noche estrellada.
viernes, 14 de octubre de 2011
QUE NO TE LA DEN CON QUESO
La expresión “que no te la den con queso” proviene del mundo del vino. En los tiempos en que la gente iba a comprar el vino a las bodegas para su consumo diario se apreciaba que los vinos fueran suaves y agradables para la comida. Los vinos astringentes (ásperos, con muchos taninos) no estaban bien valorados. Los astutos bodegueros ponían un plato con queso para degustar. Con ello conseguían que la caseína del queso (proteína de la leche) se combinara con los taninos de modo que el vino siempre parecía suave. Picaresca comercial.
No sabemos si a nuestros vecinos franceses se la han dado con queso pero han vuelto a quedarse “touchés”. En 1976 la prestigiosa revista Decanter organizó en París una cata a ciegas de vinos elaborados con variedades de uva de Burdeos (cabernet-sauvignon y merlot). El resultado causó una gran conmoción: los mejores procedían de California. Para los franceses fue como perder por goleada en su propia casa. Treinta y cinco años después, esta vez en Londres, la misma revista ha anunciado los premios a los mejores vinos del mundo, y el ganador del mejor Burdeos ha sido He Lan Ping Xue Jia Bei Lan 2009. Sobra explicar la procedencia del mismo. Preparémonos para la invasión china en el mercado del vino. Cualquier día nos sorprenden con un Cha Ko Li. Agur.
jueves, 6 de octubre de 2011
VIVIENDA UNIFAMILIAR
El pasado día 3 de Octubre se celebró el Día Mundial de la Arquitectura, coincidiendo con el Día Mundial del Hábitat. Y el lema elegido para esta ocasión por la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) fue “Arquitectura y Derechos Humanos”. Según el artículo 25 de la Declaración de la ONU “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida que le asegure el acceso a la vivienda.”
Cuando como profesionales de la arquitectura nos enfrentamos al desarrollo de un proyecto de vivienda y, en concreto, al proyecto de una vivienda unifamiliar, donde tenemos una relación muy directa con el usuario final, he observado que a menudo somos incapaces de desprendernos de una serie de “tics” que nos alejan de lo que debería ser un buen servicio a nuestro cliente. Es cierto que la tipología de cliente de vivienda unifamiliar es variada y dispersa: desde el que tiene muy claro (al menos aparentemente) la vivienda que desea y llega al estudio cargado de imágenes de revistas para indicarnos que quiere una casa “como ésta”, hasta el que no sabe ni siquiera cuántos dormitorios va a necesitar. Que yo recuerde, en la Escuela de Arquitectura no tuvimos ninguna asignatura de Sicología, y algo de eso se echa en falta cuando una pareja discute acaloradamente ante nosotros por no estar de acuerdo en poner el baño dentro o fuera de la habitación. Siempre he dicho que el proyecto de una vivienda unifamiliar es el mayor reto que se le puede plantear a un arquitecto aunque a priori pueda parecer lo contrario. La implicación del cliente es tan grande y sus incertidumbres, obsesiones, ilusiones, tan amplias que convierten el desarrollo del proyecto en un proceso complejo, lleno de idas y venidas, de desalientos y a veces de desconfianzas. Y sin duda, si comparamos las horas dedicadas al mismo con los honorarios obtenidos, el que menor rendimiento económico ofrece.
Pero volvamos a nuestros “tics”. En muchas ocasiones nos olvidamos de quién es ese usuario final que, en definitiva, va a disfrutar o a “sufrir” su espacio vital. Y pretendemos suplantarlo y proyectar la casa que nos gustaría para nosotros. Evidentemente no es ese el camino, el de la imposición. El camino está en el correcto equilibrio entre los deseos, los anhelos, la forma de vida del cliente y las aportaciones que nosotros, como profesionales, seamos capaces de transmitir e inculcar a nivel estético, funcional y constructivo. No conozco a muchos colegas que tras haber proyectado una vivienda se hayan preocupado por visitarla años después para interesarse por la confortabilidad y la integración en ella de las personas que la habitan. Sería un buen ejercicio de aprendizaje.
Pero dentro de este campo de la vivienda unifamiliar existe una situación mucho más peligrosa y delirante: cuando el arquitecto es su propio cliente, cuando el arquitecto decide proyectar su propia casa. Durante años defendí la posición de que un arquitecto nunca debe proyectar su propia casa. ¿Por qué? Porque en este caso sí que resulta prácticamente imposible desprenderse de los malditos “tics”. En principio parece lo más lógico, incluso por razones monetarias, que un arquitecto acometa el diseño de su vivienda. Pero lo que conozco es que, salvo honrosas excepciones, en dichos proyectos acabamos volcando nuestras propuestas frustradas de proyectos anteriores, nuestro ideario arquitectónico, nuestra ilusión de que el proyecto se vea publicado en alguna revista especializada, de que pueda recibir incluso algún premio, que podamos explicar a las visitas porque hemos construido esta escalera que no va a ninguna parte o este doble espacio que lo único que hace es “chuparnos” calefacción en invierno. En fin, un desastre. Acabamos convirtiendo nuestra vivienda en un catálogo, en una pesadilla diría yo, eso sí, con todas las piezas perfectamente encajadas y justificadamente ubicadas.
La mejor definición de vivienda se la escuché hace años al lúcido arquitecto Saénz de Oíza cuando decía que le gustaban las casas “en las que se notaba que los muebles habían ido entrando poco a poco”. No se puede expresar mejor la idea de que una casa la tiene que ir haciendo poco a poco el que la vive, y nosotros, como agentes iniciales de ese proceso, debemos limitarnos a crear las condiciones idóneas para que ese desarrollo, ese acondicionamiento, pueda ir llevándose a cabo. O lo que es lo mismo, debemos ser humildes con nuestra labor. Salvo que nos encontremos con una compañía como la de Kim Novak en “Un extraño en mi vida” y pretendamos impresionarla con nuestro trabajo.
Hace unos años tuve la oportunidad de construirme mi casa, en contra de mi propio ideario. Con el proyecto ya avanzado las cosas se torcieron y alguna maldición me mantuvo finalmente fiel a mis principios. La frustración en aquel momento fue grande pero ahora doy gracias… a quien corresponda.
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